Bello Horizonte: cuarenta años de devoción y trabajo en comunidad

Bello Horizonte: cuarenta años de devoción y trabajo en comunidad

Desde 1984, en las calles del barrio Bello Horizonte, ubicado al nororiente de Popayán, se realizan las tradicionales procesiones de Semana Santa. Un ritual que gracias al compromiso y trabajo de la comunidad sigue preservando esta celebración religiosa.

Escrito por: Adriana Colina

 

Desde hace más de cuarenta días Popayán y sus fieles moradores cristianos preparaban su espíritu para recordar la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. La ciudad de iglesias, conventos, casonas y ventanas grandes, cubrió junto a sus feligreses las heridas que le causaron a las amplias paredes del centro histórico una que otra movilización social.

 

Hace unos días era usual toparse en alguna calle con el olor a pintura que se imponía en el aire frío y fresco. Andamios, baldes, plásticos, brochas y rodillos obstaculizaban los andenes mientras menudas y escasas gotas de pintura blanca se secaban sobre las vías del centro histórico de Popayán. Los transeúntes no preguntaban qué sucedía, porque su imaginario cultural lo sabía muy bien. Sólo observaban a quienes realizaban y cumplían con su trabajo. Un trabajo llamado decreto 0495: “Enlucir, proteger y conservar el patrimonio”.

 

En el nororiente esta misma ciudad cambia de color. Allí, se hacía casi imposible mirar paredes blancas. Sólo se veían paredes amarillas, naranjas y rosadas. Allí, las calles no se habían invadido de andamios ni botes de pintura.  Pero sí se respiraba el mismo aire religioso del centro histórico de la ciudad: la Semana Santa.

 

Una semana atrás, alrededor de 150 personas estaban reunidas en la parroquia del barrio Bello Horizonte. La alegría de sentir cerca el tiempo de pascua acompañó una eucaristía.  El uso litúrgico del color rosa fue la invitación al regocijo de los feligreses del barrio, por la próxima llegada de la evangelización en las calles, como ellos mismos las nombran.  

 

En la ceremonia, sobre un anda procesional, reposaba el paso del Cristo de la Sentencia, una representación del momento en que Jesús fue sentenciado a muerte por los escribas y los sacerdotes. Este se unía a los 19 pasos que estaban dispuestos para salir a las calles de Bello Horizonte durante la Semana Santa.

 

Junto al Cristo de la Sentencia se encontraban ocho cargueros vestidos con túnicas de color azul y dos sahumaduras vestidas con el típico traje de ñapanga. Recibieron la bendición que el párroco de la Iglesia la Sagrada Familia dio al paso procesional y a todos los asistentes.

 

Luego de la lectura de la palabra y la bendición del paso procesional, la celebración se dirigió a reconocer en público la labor de algunos de los regidores y cargueros más antiguos, varios de ellos con más de 27 años de sindicatura y dedicación hacia su labor como semanasanteros (como se llaman a las personas involucradas en la Junta pro Semana Santa).

 

─ Gabina Guauña Luligo. Por haber demostrado su compromiso, dedicación y amor por la tradición. Agradecemos por hacer parte de esta familia del paso Santo Cristo de las procesiones de Bello Horizonte— dijo Albeiro Villaquirán, presidente de la junta pro Semana Santa.

*****

 

Desde hace 40 años se recorren las mismas vías: por las calles 67 y 68, comprendidas desde la carrera 10 a la 17 del Barrio Bello Horizonte. Podría decirse que nada ha cambiado, excepto que antes eran carreteras sin asfaltar, la figura de sahumadora aún no existía, los cargueros usaban camisas blancas con corbatas en lugar de túnicas y la regla que hoy exige una misma estatura para quienes van atrás y adelante poco se veía. Hace 40 años convertirse en carguero era una labor de fe, un acto de servicio hacia el otro.

 

─ La opción de uno en ese momento era la fe católica, era seguir los pasos y al ver llegar cansados a las personas que cargaban, uno los ayudaba y hacía llegar los pasos a las partes donde los guardaban. En ese entonces en las ferreterías— recuerda con gran entusiasmo Cesar Vargas, carguero del paso del Santo Sepulcro.

 

*****

 

Tras las dos primeras décadas de procesiones en el barrio Bello Horizonte, gestadas por la necesidad de realizar sus propias actividades de Semana Santa independientes de las del centro de la ciudad, por cuestiones de lejanía, en el año 2000 se crea la Junta Permanente Pro Semana Santa, conformada por 35 personas, quienes serían las encargadas de seguir organizando, planificando y conservando la tradición religiosa. Desde entonces, de manera similar a las procesiones centrales de la ciudad, los habitantes del barrio se han dedicado a evangelizar en las calles cada domingo de ramos, miércoles, jueves, viernes santo y sábado o domingo de resurrección.

 

*****

 

Hace una semana era Domingo de Ramos. La celebración de la eucaristía en la que se bendicen los ramos de olivo que representan la llegada victoriosa de Jesús de Nazaret a Jerusalén, comenzaba. Los feligreses acompañaron el desfile sacro que dio inicio a la Semana Santa. Con devoción cientos de personas con ramos en sus manos se tomaron las calles y los andenes del barrio El Placer, también ubicado al norte de Popayán.

 

Con gran veneración siguieron el paso procesional del Santo Ecce Homo. Frente al paso, las sahumadoras llevaban en sus manos el pebetero de fuego e incienso adornado con flores blancas, rojas y amarillas. A los lados, los regidores con su cruz de madera mantenían el orden y la armonía de la procesión.

 

Ese Domingo de Ramos, además de indicar el inicio de la semana mayor, fue un espacio que permitió a las semanasanteras usar su voz para decirles a los habitantes del barrio que podían vivir desde muy cerca la tradición la religiosa y cultural de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, gracias a quienes se han esforzado por conservarla lo más intacta posible desde hace 40 años en el barrio Bello Horizonte.

Reacción

Loading spinner
Array

Contenido Relacionado

Reacción

Loading spinner