Nos quedamos en el diagnóstico

Columna de opinión de Andrés Pacheco 
24 de julio de 2015

Nos quedamos en el diagnostico

La informalidad laboral es un problema que le ha quedado grande a las administraciones y a las Alcaldías de Popayán. Debido a que sin falta, año tras año, el municipio se ha mantenido dentro de los primeros lugares en las afamadas estadísticas del DANE referentes a la informalidad laboral y desempleo en el país. Superado sólo por Quibdó y Armenia.

Más allá de la realidad cuantitativamente conocida, es alarmante observar la forma en que los encargados por parte de la Alcaldía, en áreas como: Planeación, Emprendimiento y Productividad, Secretaria de Gobierno y el Plan de Ordenamiento Territorial, destinadas al trabajo en pro del desarrollo de la ciudad a nivel social, económico, etcétera; argumentan sin vergüenza alguna, que la grave situación y la falta de empleo y de formalidad laboral que presenta Popayán, es culpa de la “dinámica social de la ciudad”, como lo manifestó Víctor Fulí, funcionario de la Secretaria de Gobierno.

Me causa escozor ver como se asume con tanta naturalidad, la situación en la que se encuentra la capital del Cauca. Parece que los encargados en mitigar este problema, dan por hecho, que así son las cosas en la ciudad. Como si hiciera parte de la cotidianidad, como si fuera una costumbre más. Por aquello de qué Popayán es la ciudad blanca y la Jerusalén de América, me atrevo a decir que los funcionarios públicos que deben velar por el bienestar del municipio, no le dan importancia a la informalidad laboral. Está tan arraigado el problema que no les importa. Ojalá la asumieran con tanta seriedad, respeto y compromiso,como se asume “La Semana Mayor”. Eso sí que es importante para la administración.

La informalidad laboral en Popayán, es la condición oficial, sí se quiere, de la forma en que se asume el trabajo. La encargada del área de emprendimiento y productividad de la Alcaldía Municipal de Popayán-Sandra Hurtado-, afirmó conocer las estadísticas que demuestran la situación de informalidad laboral, al respecto expresó: “el 80% de las personas que asesoran en la oficina de empleo, son informales”. Por su parte, Hurtado considera que la causa de este círculo vicioso en el que se mantiene la ciudad, se debe a la falta de conocimiento por parte de los microempresarios, aseguró que la desinformación, no les permite superar el miedo al riesgo de inscribirse dentro de la formalidad laboral.

Por mi parte, considero que más allá de la falta de conocimiento del empresario, el problema radica en el descuido en cuanto control y vigilancia, del cumplimiento de los derechos de los trabajadores de acuerdo con la ley. Si bien, es cierto que en Popayán la presencia de industrias y grandes empresas es escaza, en las que hay, tampoco existe la presencia del Gobierno Departamental.

Hace pocos días tuve la oportunidad de escuchar el testimonio de una persona indignada con una situación que hace algunos años le ocurrió a  su hermana. Melina Forero Díaz,  murió a los 30 años víctima de un asesinato en un puesto trabajo en la empresa Juguemos. Su hermana, quien compartió conmigo esta historia, dice que las condiciones en que Melina trabajaba eran indignas, pues no tenían ni siquiera baño, por otro lado inseguras, pues manejaba dinero y no contaba con seguridad. Tras su muerte, la empresa no se ha hecho responsable, pues se escuda bajo la modalidad del contrato acordado con Forero, el cual era de prestación de servicios, modalidad que exonera al empleador de responsabilidades legales y que al final desemboca en informalidad laboral.

…¿Hasta cuándo debemos esperar para que la administración tome cartas en el asunto?