Hacer memoria

Por: Juan Carlos Pino Correa

En mi escritorio coinciden muchas veces relatos de conflicto y de guerra (un par de trabajos de grado, una serie de crónicas, alguna novela, un testimonio), historias desgarradoras sobre esta violencia demencial que consume al país desde siempre, o violencias de otras tierras y otras guerras que también duelen porque, en el fondo, también son nuestras. No en vano, en el epígrafe de una novela de Hemingway aparece una frase de John Donne: “nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti”. 

No mas victimasFoto: Julián Varona

 Foto: Julián Varona


En uno de esos relatos que leí hace un tiempo (un documento periodístico escrito como trabajo de grado en el Programa de Comunicación Social de la Universidad del Cauca), una víctima le dice a la estudiante en la entrevista: “Necesito un consejo, necesito alguien con quien desahogarme esta tristeza y este dolor que he sentido por tantos años… Y aún no he encontrado esa persona.

Necesito contarle a alguien lo que me pasó, alguien con quien pueda llorar y que entienda el sufrimiento que yo pasé… ¿Puedo contar con usted?”. Ese clamor, esa súplica, entraña la imperiosa necesidad que tienen las víctimas de dar a conocer su historia, de reconstruirla como un mecanismo de defensa, como una manera de deshacer el nudo en la garganta que las ahoga en silencio.

Y ese clamor, esa súplica, entraña la ilusión de que los otros también hagan suya esa historia en la magnitud en que les sea posible, sino en el terreno de la solidaridad, al menos en el de la memoria.Pero no en el de la lástima, que ésta no sirve para nada. La reflexión de la estudiante nos sugiere la respuesta: “¿Cómo se le puede decir que no al clamor de una madre, de  una mujer que a simple vista se ve tan frágil?”. Si no cerramos los ojos y los oídos podremos conocer todas estas tragedias que hemos ignorado porque creemos que no nos tocan. 

Las ignoramos porque creemos que está bastante bien que la historia de nuestras violencias nos la cuenten las telenovelas de horario triple A donde los protagonistas son narcos o paras o políticos corruptos: la historia contada desde la perspectiva de los victimarios y no de las víctimas, a quienes se las condena al olvido, además de la muerte, el desarraigo o el destierro. Pero ya es hora de que sea la voz de ellas la que se alce por sobre las demás. 

Huellas por la paz

Foto: Julián Varona

Y nuestro deber moral es escuchar y luego hacer memoria. Y hermanarnos en el dolor de la barbarie para luego iniciar todos juntos la reconstrucción. Muchas veces me pregunto si eso es posible, si tendremos la grandeza de hacerlo así. Y entonces me dejo llevar a un pulso feroz con el pesimismo. Es una muestra de que todavía, para muchos de nosotros, es posible la esperanza. 

Continúa con la serie periodística "Día Nacional en Memoria y Solidaridad con las Víctimas" con el siguiente reportaje: Eslabones de una operación masacre - Por: Harold Ordoñez, Omar Galvis y Alejandro Córdoba