11 de noviembre de 2020

La armonía del yoga

El yoga nació en la India y es una práctica de meditación muy común en el hinduismo, forma parte de una tradición religiosa, espiritual, cultural y social. Quienes la practican dicen que es una disciplina que sana, cuida y fortalece el cuerpo, la mente y el espíritu mediante la práctica de las asanas –posturas-, la respiración y la meditación.

Por: Keka Guzmán

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Yoga tiene dos significados principales: unión y métodos para llegar a dicha unión y es una disciplina y filosofía de vida simultáneamente que permite la unión del cuerpo con la mente para lograr armonía, tanto en el plano físico, mental y espiritual.

Se cree que el yoga tiene una antigüedad de más de cinco mil años, según la información de los textos más antiguos de la humanidad, los vedas. La práctica del yoga y su cultura se pasaba de maestro a discípulo de forma verbal, se decía que era de boca a oreja, más tarde se empezaron a transcribir hasta llegar a nuestros días.

Quienes lo practican dicen que el yoga no se debe interpretar como una religión, sino como una filosofía de vida, una forma de ser, de actuar y de comportamiento con nosotros mismos y con los seres que nos rodean, es por estos criterios que también se puede definir como un camino de crecimiento personal, de autoconocimiento de nosotros mismos.

“El yoga está al alcance de todos y es asequible a todas las necesidades de nuestra sociedad, no hay limitaciones para nadie, el yoga es adaptable a las necesidades físicas y a la edad de cada una de las personas que lo quieran practicar. Tenemos que erradicar la visión errónea que existe sobre la práctica del yoga de que solo está al alcance de algunos. Es por este mismo motivo que se dice que el yoga es patrimonio de la humanidad”, dice Helios Centro de Yoga, a través de su página Saludterapia.

El propio término yoga significa unión, la unión de la conciencia individual o alma con la Conciencia Universal o Espíritu. Según Helios, aun cuando muchas personas creen que el yoga consiste únicamente en ejercicios físicos, las asanas o posturas que han ganado tanta popularidad en décadas recientes sólo representan el aspecto más superficial de esta profunda ciencia cuyo objeto es el desarrollo del infinito potencial de la mente y el alma humanas.

“¿Qué es el yoga? La unión de mente, cuerpo y alma, la búsqueda del Samadhi, encontrar la felicidad”, dice Lucía Liencres, profesora y practicante de Ashtanga y Vinyasa Yoga, y añade que la palabra yoga, engloba mucho, no solo la práctica de asanas como muchos creen. “Esa es una parte muy pequeña. El mundo del yoga es apasionante y engloba mucho. Hasta que no llevas años practicando, es difícil entender esta filosofía tan apasionante”.

 

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Sesión de yoga

Quienes practican yoga afirman que es un estilo de vida que sana, cuida y fortalece el cuerpo, la mente y el espíritu. Practicado en la India desde hace miles de años, se ha convertido en uno de los sistemas de acondicionamiento físico y espiritual con más seguidores en nuestros días.

Durante una sesión de yoga, que suelen durar entre una hora y una hora y media, se practican diferentes asanas o posturas armonizadas con la respiración, beneficiosas tanto para el cuerpo como para la mente. Las asanas tienen diferentes grados de dificultad, desde las más sencillas para principiantes, hasta las más extremas que practican los alumnos avanzados. 

La mayoría de las clases suele comenzar con un calentamiento llamado “Saludos al Sol”, que comprende una sucesión dinámica de posiciones que se inician de pie y bajan hasta el suelo para calentar y lubricar músculos y articulaciones. Todo ello combinado con la respiración, que ayuda a generar calor y energía corporal. Después del calentamiento se comienza con las asanas o posiciones estáticas, siempre realizando una postura y su contrapostura para trabajar el cuerpo y la musculatura de forma equilibrada. 

Todas las clases de yoga terminan con una relajación de unos 10 o 15 minutos en la que se devuelve al cuerpo y a la mente a la calma. Según el estilo de yoga o el profesor, también puede hacerse una meditación final.

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Camino a la práctica

Diana Córdoba es instructora de yoga desde hace 6 años aproximadamente. Para ella el yoga es la unión del cuerpo y la mente por medio de posturas que quieren llegar al esfuerzo, la conexión y la conciencia. “El yoga fue un proceso personal y un año después de mi práctica tuve la oportunidad de ser profesora y ha sido una experiencia increíble. El yoga me cambió la vida”, afirma. 

Por su parte, Liencres cuenta que empezó a practicar yoga porque tenía muchos dolores de espalda y porque se sentía bien para desconectarse después del trabajo. “Cuanto más practicaba, más me gustaba, mejor me sentía y más interés tenía en saber más sobre el tema, así que, sin pensar ser profesora y con el objetivo de saber más, decidí hacer la formación de profe de yoga”.

Córdoba afirma que el yoga tiene diferentes beneficios: tonifica el cuerpo, el sistema inmune y el metabolismo, mejora la flexibilidad, la fuerza y el equilibrio; ayuda a fijar la atención; es bueno para la circulación y el sueño; favorece la neuroplasticidad cerebral (capacidad de modificar patrones mentales), elimina el estrés y la ansiedad; trabaja el ego y la disciplina; aquieta la mente y aporta una sensación única de plenitud y paz interior. “Esta disciplina da sus frutos desde la primera sesión, y para empezar solo se necesita ropa cómoda y una esterilla. Además, se puede practicar en clases grupales o desde casa, lo que facilita enormemente su realización”, afirma y añade que, en palabras de David López, filósofo y profesor de yoga, “sirve para afinar nuestro ser como si de un instrumento se tratara”.

 

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Liencres cuenta que el yoga es un excelente aliado para la mujer, cuya fisionomía va cambiando en función de la etapa que atraviesa. Asegura que hay tres hitos vitales que transforman física y mentalmente a la mujer: la menstruación, el embarazo y la menopausia. “Las mujeres jóvenes, que viven cambios internos y externos fruto de la primera menstruación, son especialmente susceptibles a la hora de experimentar una desconexión entre su persona y el ‘nuevo’ cuerpo que habitan. Realizar sesiones de yoga ayudará a abrazar conscientemente esta nueva realidad, calmando el sistema nervioso, para así trabajar la aceptación de esta versión adulta de sí mismas”.

Además, añade que en la planificación de la gestación y durante el embarazo, el cuidado del cuerpo es esencial a la hora de concebir porque, según ella, el yoga hace hincapié en ejercicios que cubren las necesidades de las mujeres embarazadas. “Ahí se trabaja la flexibilidad, la respiración, el fortalecimiento del suelo pélvico y la corrección de la postura, para así tener un parto y recuperación prósperos y en la transición a la menopausia, las posturas de yoga invertidas son las más recomendadas”. También dice que estos “asanas favorecen la oxigenación de la sangre, para así contrarrestar las fluctuaciones hormonales y equilibrar el sistema endocrino. En este sentido, las posturas están pensadas para calmar y tonificar las glándulas suprarrenales, encargadas de producir estrógeno cuando los ovarios cesan su actividad”.

Por su parte, Diana Córdoba comparte, a manera de conclusión, su experiencia personal: “Mi camino a la práctica ha sido maravilloso, me he encontrado conmigo misma y he conocido grandes maestros en el camino. El yoga es bueno para todos, niños, niñas, mujeres, hombres, adultos, el yoga a todos nos hace bien y esa es mi invitación, a que exploremos este camino, a que nos pensemos desde adentro y si hacemos esto, verán que todo se pone armónico porque ese es el camino: la armonía”.