21 de septiembre de 2019

Entrevista

“La ficción transforma las sensibilidades”: Juan Cárdenas

La esgrima de machete y bordón, un arte marcial practicado en el norte del Cauca, es el tema central de Elástico de sombra, la nueva novela del escritor payanés que será publicada en breve por la editorial Sexto Piso. En esta conversación con Co.marca, Cárdenas habla sobre sus vínculos intelectuales y emocionales con la región.

Por: Alicia Quessep A.

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Puede que Juan Cárdenas no termine siendo un experto en la esgrima de machete y bordón, un arte marcial que se practica en varios municipios del norte del Cauca y del que ha recibido algunas lecciones puntuales, pero lo que sí queda es una novela construida a partir de relatos orales y que es, en el fondo, una búsqueda de las raíces ancestrales de esta práctica que ocupa un papel importante en la identidad de la comunidad negra de la región.

Cárdenas estuvo el pasado fin de semana en el Cuarto Festival de Esgrima de Machete y Bordón, que se realizó en Villarrica, Cauca, donde se reencontró con varias personas que inspiraron su novela Elástico de sombra, que será publicada en breve por Sexto Piso. El escritor payanés ha publicado anteriormente las novelas Zumbido, Los Estratos, Ornamento y El diablo de las provincias, que han consolidado su voz como una de las más consistentes en el panorama actual de las letras hispanoamericanas. En esta entrevista con Co.marca, Cárdenas se refiere a su nueva obra.

¿Cuál es el tema de la novela que está próxima a publicar?

La novela gira en torno a un arte marcial afrocolombiano, la esgrima de machete y bordón, que, pese a sus orígenes inciertos, tiene evidentes similitudes con muchas artes marciales de la diáspora africana en todo el Caribe. No obstante, la práctica tiene un importante rol en la consolidación del papel de los negros caucanos en la vida republicana nacional, un papel que el relato de la historia oficial tiende a soslayar, pues los afrocaucanos fueron la clave del éxito del Partido Liberal durante la segunda mitad del siglo XIX, tanto en las guerras civiles como en su popularización entre los sectores más desprotegidos de la sociedad colombiana. Los negros fueron republicanos plebeyos, actores fundamentales de una forma de hacer política desde abajo. La novela se llama Elástico de sombra, que es el nombre de un juego de esgrima perdido que ya nadie sabe ejecutar. Dos veteranos macheteros, Miguel y don Sando, salen a recorrer el departamento del Cauca en busca de aquel juego y, en el transcurso de su viaje, viven toda clase de aventuras y peripecias.

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¿Cómo articula la situación del norte del Cauca con la literatura y cómo hace la transferencia de la realidad a la ficción?


La novela está construida a partir de los relatos orales que fui recogiendo durante los últimos cuatro años entre maestros macheteros, pero también entre gente común en la región del norte del Cauca y, en menor medida, el Valle del río Patía. Traté de crear una estructura sólida pero lo más leve posible para que las historias de la tradición oral brillaran al máximo. No se trataba tanto de articular realidad y ficción, sino de captar una temperatura emocional, unas formas del habla, una cierta afectividad intelectual. Los maestros de esgrima son, como suele suceder con los maestros de cualquier arte marcial, personas muy proclives a la reflexión, observadores muy agudos de las señales del cuerpo, son lectores, en definitiva. Traté de acercarme a esa manera de leer el mundo.

¿Por qué le interesa este tema?

Soy caucano. Eso quiere decir que tengo un vínculo intelectual y emocional con la historia de la región que es, asimismo, un compromiso con la memoria de unos nombres propios: Quintín Lame, Natanael Díaz, Francia Márquez… El Cauca es una zona de conflictos sociales y la sabiduría de sus líderes sociales ha convertido esta región en un laboratorio. En una época de catástrofes ecológicas sin precedentes producidas por el capitalismo, los indios, los negros y los campesinos del Cauca representan algo así como una vanguardia ecológica, política, social. Los macheteros y los maestros de esgrima son una parte fundamental de esa historia y son, sin duda, un símbolo, una leyenda de las luchas de la región. Y, por si fuera poco, sus historias son alucinantes y sus habilidades son de una belleza y una plasticidad muy especial. ¿Cómo no interesarse por algo así?

¿Qué papel juegan ellos en la novela?

Son los protagonistas absolutos. Todo gira en torno a los macheteros.

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¿Qué lugar ocupa la realidad del departamento del Cauca en su literatura?

No sé qué quiere decir “la realidad”. ¿Es “la realidad” lo que los medios de comunicación cuentan sobre la región? Yo no creo en “la realidad”. Creo en la memoria y el olvido.

¿Cómo asumir críticamente la realidad desde la ficción?

Asumiendo que “la realidad” es un invento, un cuento chimbo de la prensa. La ficción no se encarga de ninguna “realidad”. Se encarga de transformar las sensibilidades a través del placer que nos producen las historias. 


¿Cuál es la razón para romper la narratividad en la ficción?

Romper la narratividad tampoco forma parte de mis intenciones. Eso fue un proyecto de la intelectualidad francesa de los años 60, que asumió que las historias eran, por definición, una manipulación del poder y por tanto había que ser anti-narrativos para liberarnos. Un mal diagnóstico. La narratividad es importante. Está en la base de la memoria y la imaginación, que son los instrumentos básicos para construir el futuro.

¿Cuál es la importancia de construir textos híbridos en la literatura?

Toda la literatura es híbrida. No hay géneros puros. La literatura es, desde siempre, un lugar de encuentro.