24 de Noviembre 2017

Perfil

Tico Balcázar: vocación y disciplina

En épocas dónde importa más el dinero que las pasiones, es difícil encontrar a personas que dedican sus esfuerzos para ayudar a alcanzar a los demás sus metas. Tico Balcázar es un reconocido y querido entrenador payanés que enseña y guía a las pequeñas promesas del fútbol en la ciudad. Muchos lo admiran por su don de gente y sabiduría.

Por: Lina Alejandra Palta Muñoz

 

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“Una vez que jugábamos contra Valle aquí en Popayán, con el estadio lleno, al mejor jugador de mi equipo le dañaron el pie a los ocho minutos de empezado el partido: una fractura de tibia y peroné. Él me decía: no me vaya a sacar, Tico, que a estos les tenemos que ganar”, recuerda entre lágrimas Tico Balcázar. “Yo les había inculcado que a Valle teníamos que jugarles bien, y más en casa. Faltando siete  minutos para el final se dio el gol, los eliminamos y a mí me sacaron en hombros”.

Alberto Balcázar Ordóñez lleva más de la mitad de su vida dedicado a entrenar niños y jóvenes futbolistas. Inició con este modo de vida cuando tenía apenas once años en 1950-1951. Todo empezó en frente de su casa, al lado del colegio Champagnat. Ahí quedaba un potrero grande, un campo que vio perfecto para empezar a practicar el deporte que más le gustaba y enseñarles a los niños del barrio lo que sabía sobre esta disciplina.

“Mi papá me daba plata para ir a los teatros, pero la ahorraba hasta fin de mes para ir a inscribir el equipo en los torneos de la liga. Me iba con mis pantalones corticos y cuando llegaba veía a  todos los directivos con corbata y saco elegante. Ellos me preguntaban: ¿niño, usted qué hace acá? Yo les respondía que iba a inscribir el equipo, les entregaba la plata y en ese momento era que me dirigían bien la palabra”. Tico cuenta que ese fue uno de los primeros campeonatos que dirigió en su vida. A pesar de su corta edad los niños le hacían caso, pues veían en él un líder innato que permanecía todo el día en la cancha con total disposición a entrenarlos.

 

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Desde el año 1993 es coordinador del Pony Futbol, uno de los torneos más importantes a nivel nacional para niños. A Medellín llegan treinta y dos equipos, veintiocho de Colombia y cuatro extranjeros. Tico dice que este torneo, además de su gran calidad deportiva, tiene un enfoque social y educativo muy alto pues se les inculca el juego limpio a los niños. “Si ellos se enojan y son groseros, les bajan puntos como equipo y muchas veces los eliminan. Por eso ellos aprenden el valor del respeto, e incluso les enseñan a muchos padres de familia, que se sulfuran en los partidos, a respetar al árbitro”. Él lleva cada año una escuadra infantil a representar el departamento del Cauca en este torneo y expresa que para ellos su debut en esa copa es motivo de alegría.

“Yo tengo más de cuatrocientos trofeos, pero es imposible recordar cuántos equipos he entrenado en toda mi vida. Sólo en el año 1994 gané treinta y dos títulos, aún los guardo todos”, dice, mientras recuerda que en ese mismo año llevó a una de sus escuadras al Pony Fútbol. “Allá jugaron la semifinal contra Medellín, con un estadio lleno y hasta barras con tambores, los muchachos estaban asustados pero ganaron 3-2. Con ese resultado llegaron a la final y le ganaron 4–1 a Magdalena”. Esa es apenas una de las muchas y significativas victorias que ha conseguido.

 

Maestro y amigo

Su proceso de formación ha sido arduo y de mucha dedicación. En un inicio sus conocimientos eran meramente empíricos, pues siendo un niño tenía muchas expectativas por enseñarles a sus discípulos lo que veía en partidos de la liga profesional en la ciudad de Cali, a los que viajaba en tren y de los cuales llegaba con nuevas jugadas y técnicas para explicar. Después, con el tiempo, Tico decidió tomar cursos dictados por grandes emblemas del fútbol mundial, entre ellos Carlos Salvador Bilardo, Fabio Capello y Francisco Maturana. Estas clases eran dictadas en la Escuela Nacional del Deporte de Cali y con estos conocimientos reforzó las bases técnicas que hoy lo destacan como un instructor importante en el departamento.

Sus pupilos lo recuerdan con mucho cariño y respeto, destacan que gracias a la formación que les brindó pudieron alejarse de los malos caminos y formarse como deportistas y personas de bien. “Tico nos salvó la vida a más de uno, porque a partir de ese espacio que nos brindó de formación integral, desarrollo y sobre todo de práctica deportiva, nos forjó como personas disciplinadas, ordenadas y serias, esto nos sirvió para apartarnos de los vicios”, dice José Klinger, entrenador de fútbol en la Universidad del Cauca y quien participó a temprana edad en varios torneos nacionales bajo su dirección.

Pedro Yanza, Jefe del Departamento de Educación Física, Recreación y Deporte de la Universidad del Cauca lo describe como un “hombre apasionado por el fútbol” y que como técnico se caracteriza por estudiar detenidamente a los equipos antes, durante y después de cada partido. “Sabe leer muy bien el lenguaje que cada encuentro le depara, y sentarse a dialogar sobre fútbol con él es revivir esos momentos que de jóvenes tuvimos en este deporte”.

 

Un hombre polifacético

Tico ha sido y es un hombre polifacético. Además de su pasión por entrenar futbolistas, también estudió Licenciatura en Educación Física en la Universidad del Cauca y Dibujo Arquitectónico en el Colegio Mayor del Cauca. Con ello, fue profesor de algebra, geometría, estadística, dibujo técnico y educación física durante veintiséis años en el colegio Champagnat. Allí recibía en su labor como maestro el sueldo que muchas veces el fútbol no le dejaba, pues más que un negocio este deporte siempre ha sido para él su mayor amor y pasión.

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Actualmente Tico Balcázar entrena dos equipos de niños, categorías 2006 y 2007, y también tiene grandes expectativas por  formar una escuela de fútbol para niñas en la ciudad. “Yo creo que hay  dones que nacen con uno, hay jugadores que nacen con el talento innato y hay otros que nacemos con otro olfato y visión para mirar quién juega bien en una posición”, cuenta.

Hoy, aunque sienta que debe retirarse del fútbol por problemas de salud, pues hace poco tuvo que ser sometido a una cirugía de corazón abierto, todavía se siente alguien especial cuando vuelve a los campos de entrenamiento y ve a los niños felices correr con un balón. Es allí donde se reconoce de nuevo como una persona que en el fútbol encuentra con plenitud todo lo que es la vida.