19 de octubre de 2017

Crónica

¡De regreso a las tablas!

 La Secretaría de Deporte y Cultura de Popayán, a través del programa Estímulos Culturales Municipales, fortalece el ámbito artístico de la ciudad. Delirio a Dúo es la obra teatral ganadora de la beca en la línea temática Teatro y Circo, la cual se presentará el viernes 20 de octubre en el Teatro Bolívar a las siete de la noche. La entrada es libre.

  

Por: Angélica María Guzmán

 

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Recuerdo muy bien cómo conocí a Juliana. Una muchacha caribonita que llegó un día a mi colegio a dar clases de español. Pero antes de llegar al colegio ya la había visto en una obra de teatro llamada Ubú Rey, de Alfred Jarry. La conocí en las tablas y, por eso, encontrármela en el aula de clases fue toda una sorpresa. Todavía la sigue siendo, porque pasó de ser mi maestra a ser mi amiga. Juliana Bonilla Sánchez es Licenciada en Español y Literatura de la Universidad del Cauca, teatrera de nacimiento. Artista.

El tiempo me empezó a mostrar muchas cosas de ella: literata, cantante, actriz y profesora. Mis amigos me decían: “esa muchacha hace de todo” y claramente sí. Una artista completa que llegó a enseñarme no solo de literatura, no solo del Cantar del Mio Cid –que lo tengo presente casi siempre- sino de la vida. Entonces, empecé a socializar más con mi profe, que ya no era profe, era: “Juli”. Iba con mis amigos a ver las obras de teatro de la Universidad del Cauca y desde la silla les decía con orgullo: “ella es mi amiga”.

En ese momento conocí un poco del arte que “Juli” practicaba. Me sumergí en él y me di cuenta la forma en que logra desinhibirte y darte vida cuando crees que todo está perdido. Es otro mundo que te llena de color cuando detrás del telón te dicen: “rómpete una pierna”.

Darme cuenta de que “Juli” regresa a las tablas después de tanto tiempo es una alegría infinita, porque sé que más que enseñar, más que cantar, el teatro es su vida. Como una vez me lo dijo: “el teatro es la vida misma, en el escenario puedo hacer catarsis y puedo mostrar un montón de cosas que llevo adentro”.

 

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Al verla aprendí que quien hace lo que le gusta nunca estará trabajando. Sé lo que para ella representan las artes escénicas y volver al teatro implica algo que va más allá de la obra en sí. Esta vez, mi maestra nos va a sorprender con Delirio a Dúo, una obra del dramaturgo Eugéne Ionesco, la cual muestra muchos aspectos de nuestras realidades a pesar de la época de su creación. Es una reflexión de la pérdida que tenemos de la capacidad del asombro, donde se podrá ver la forma en que un pareja discute por banalidades mientras el mundo se está derrumbando a causa de la guerra, pero también es una comedia muy entretenida que a nosotros, los espectadores, nos hará delirar.

El montaje de la obra se originó en el año 2010 bajo la dirección de José Raúl Ordóñez, cuando sus integrantes eran estudiantes de la Universidad del Cauca. Surgió porque al grupo le llamaba la atención la complejidad del teatro del absurdo. Entonces, el director hizo casting y lo aprobaron mi maestra y Juan Manuel, los demás se dedicaron a hacer el trabajo arduo detrás de escena porque sin ellos la obra no tendría el peso que tiene en este momento. Esta, se creó principalmente para participar en el Festival Regional de ASCUN Cultura, donde resultaron ganadores y promovidos al Festival Nacional. En el Regional este talentoso grupo de la Universidad del Cauca, que más adelante se llamaría Trasteatro, arrasó con los premios. Se llevaron mejor actor, mejor actriz, mejor dirección, mejor obra, mejor escenografía y el cupo directo a representar a la Región Suroccidental en el Festival Nacional que se realizó en la ciudad de Barranquilla en al año 2010.

 

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La obra a pesar de mostrarnos personajes incoherentes,  que carecen de un significado, de un sentido, de una ilación, de una coherencia, son personajes que al final a través del humor y de esas secuencias incoherentes muestran y critican de una forma existencialista la realidad. Es sorprendente ver cómo lo logran porque no tiene psicología. Ahí está la complejidad del teatro del absurdo, uno no puede detenerse a pensar cómo se llaman, cuántos años tienen, si tienen mamá o papá, por qué actúan así, ¡no!, no tienen psicología, tanto así que se llaman Él y Ella. No tienen nombre porque no hay un trasfondo, entonces es muy interesante lograr que el público se enganche y se identifique con personajes que en realidad son absurdos.

Claramente la forma en que los personajes transmiten diversas emociones, en este caso “Juli” y Juan Manuel, es de admirar. Son unos excelentes artistas a los que he visto crecer. Dos personas que le han mostrado a su mundo cómo las tablas cambiaron sus vidas y hoy la obra es una representación del amor, que desde siempre se supo que existía entre los dos. Como lo dijo Juan Manuel: “es el montaje más bonito en el que he podido trabajar porque lo hago en compañía del amor de mi vida, lo disfruto cada minuto y cuando hacemos este delirio juntos y la gente lo recibe y se lo goza de principio a fin, hay una satisfacción enorme, entonces el hecho de hacerlo con Juliana sobre todo por nuestra historia en las tablas es supremamente importante, es lo más importante que tiene la obra en mi vida”.

Delirio a Dúo está cargada de significados y, esta vez regresa para hacernos reflexionar cómo los seres humanos nos dedicamos a consumir la vida en pequeñeces. Mi maestra vuelve a las tablas, las que tanto ama, las que tanto le han enseñado. Volvió para quedarse.