15 de julio de 2017

Perfil periodístico

“La música me lleva a la radio”: Javier Betancur

En la Cabina de Unicauca Stereo se emite hace 20 años un programa radial llamado Factor RH, cuyo director es Javier Betancur, quien ha dedicado la mitad de su vida a compartir día a día con sus oyentes su gusto por el Rock.

Por: Daniela Serrato Sánchez.

Javier Betancur

El esfuerzo y compromiso son la huella innegable de la historia que ha trazado tras la cabina de la emisora Unicauca Stereo en su programa Factor RH. Comparte todos los días múltiples conocimientos, historias, lo nuevo y lo viejo que se teje alrededor de la música rock. La afición por este género musical lo lleva a la radio, la causa y el efecto que ha marcado el acontecer de sus días desde hace 20 años.

Javier Betancur Ramírez, llamado por sus amigos “Javi”, es un guía para los aficionados al rock, personas que durante décadas lo han escuchado en Factor RH, bandas locales que nacieron y se formaron en la cabina del establecimiento, músicos nacionales que han pasado por los micrófonos del programa radial.  

Este radialista apasionado nace en la ciudad blanca, hijo único de Conrado Betancur y Ofelia Ramírez. “Soy hijo de una mezcla rara entre un antioqueño y una payanesa”. Su padre y ejemplo a seguir, se ha dedicado durante años al comercio. Su madre, de descendencia campesina, fue una mujer trabajadora y perseverante. “Ellos me dejaron un gran ejemplo: Cada cosa que tú quieras en la vida, tienes que trabajarla mucho para que la logres”.

Desde niño su mayor interés y afición fue el rock. Para ese entonces, hablando de los ochenta, no habían emisoras especializadas de rock en la ciudad, sin embargo, para todo hay una forma. “Recuerdo que en los ochenta hacia el final del noticiero y más bien como relleno por ser bondadosos con aquellos que nos gustaba este tipo de música, colocaban algún videíto de rock, pero a veces eran 15 segundos y lo quitaban”.

En aquellos años donde la magia de la música brillaba, estaban de moda los cassettes, “Le preguntaba al señor de la tienda: ¿tiene cassettes de rock?, y él me decía: sí. Y yo le respondía:    Deme uno. O sea,  así preguntaba yo. No preguntaba ni Pink Floyd ni Michael Jackson porque aún no las conocía.”.

Su interés por la música fue cada vez más grande, a tal punto que se volvió coleccionista musical. “Yo no sabía inglés, pero ese ritmo, lo pegajoso, quizá la batería que es tan fuerte, o la guitarra eléctrica o la combinación de todos esos elementos que hacía que el corazón me palpitara más rápido, que quisiera gritar y bailar, así fui descubriendo poco a poco el rock.

Este gusto musical inició precisamente desde los medios, que dio pie a su carrera profesional. Cuando se graduó de bachillerato, no tenía claro qué estudiar, sus amigos y compañeros buscaban carreras que les dieran prestigio y dinero. Los intereses de Javier eran distintos, por lo que decidió presentarse a la carrera de Comunicación Social en la Universidad del Cauca.

Desde pequeño le gustaba leer periódicos: como todo niño inició con las tiras cómicas, también leía noticias sobre tecnología, cultura y medicina. Para él la televisión era un medio fascinante, la forma en que ésta podía mostrar otros lugares y culturas de forma visual. La radio también fue uno de sus pasatiempos favoritos, escuchaba radionovelas como Kalimán y Arandú. “Empecé a querer la radio con ese panorama y terminé escuchando música, que es precisamente lo que me gustó, pero de una manera intensa, explorando lo que había en la radio local, nacional. Entonces me di cuenta que esos medios que aparentemente sólo eran un gusto, también podía de alguna manera convertirse en una carrera profesional”.

Javier no recuerda el día exacto, ni los años que tenía cuando se dejó crecer el cabello, pero sí recuerda que fue una de sus amigas quien le dijo alguna vez: “Javi ¿Por qué no te dejas crecer el cabello?”. En ese instante la idea fue todo un disparate, pero al final terminó haciéndolo. Desde entonces no volvió a tener el cabello corto.

Su estilo rockero y clásico resalta entre otros, con su vestimenta casual, a veces de negro o con colores siempre oscuros, su cabello largo y negro, sujetado con una pequeña liga, de vez en cuanto un corte muy bajo y sombreado. Toda esa mezcla caracteriza a un bacán, como lo dice su buen amigo Hernando Flórez: “Javier es un hombre que vive, siente y respira rock”.

Javier inició en la radio en lo que él llama “La vieja escuela”: se refiere a la antigua emisora La voz de Belalcázar. Entró a la emisora gracias a un concurso que se estaba realizando: consistía en identificar una canción, colocaban uno de los vinilos pequeños que giraban a 45 revoluciones por segundo. Ese día se ganó una boleta para entrar al teatro Anarkos que funcionaba en el centro de Popayán, hablando de la época de los noventa. Para ese entonces Javier tenía alrededor de 20 años. Su intención no fue asistir al teatro, él iba con el fin de conocer a las personas que hacían el programa. Ahí conoció a quien luego fue uno de los fundadores de Factor RH, Luis Fernando Arévalo.

Luis Fernando y Juan Manuel Molina realizaban un programa llamado Disco Express, que se emitía los viernes de 2:30 hasta las 5 de la tarde. “Yo le dije a Luis Fernando: oiga a mí me gusta este tipo de música, yo tengo mi propia colección. Él me dijo: listo. Se volvió que cada ocho días yo llevaba mi trabajo y ellos lo ponían”. Una vez fueron a casa de Javier a proponerle que hicieran el programa a diario todas las noches, así se realizó durante un año y medio.

Cuatro años más tarde, Javier recibió una llamada con una oferta bastante tentadora. “Me llama Luis Fernando, que empezó a trabajar en Unicauca Stereo y me decía que hiciéramos otra vez Disco Express en Unicauca. La idea era la misma que habíamos manejado antes, pero con sonido en F.M., que en términos musicales es mucho mejor”.

De Javier se puede decir que es un experto en radio, lleva 20 años haciendo un programa especializado en rock, dedicando cada uno de sus días a compartir un buen contenido rockero con sus oyentes. Siempre ha manejado un perfil bajo, no le gustan las redes sociales, tiene muy buena memoria, dice que todo hay que hacerlo con el corazón, que cada programa así sea diario tiene que ser totalmente diferente e innovador.

Factor RH nace en el año 1997 entre los meses de febrero y marzo, con Luis Fernando Arévalo y Javier Betancur. Inicialmente se llamaba Disco Express. “A alguien se le ocurrió factor porque hace alusión a algo vital como la sangre, y pues algo vital para nosotros era la música, en este caso el rock”. Desde el inicio, el programa estuvo bien estructurado, como el rock ya era un género amplio se dejó un día especial para cada género, por ejemplo: el miércoles es dedicado al metal. “Durante estos años pasaron muchas personas por el programa, han existido colectivos que se encargaban de un día en específico. Hubo personas que duraron años en el programa, otros apenas meses, así algunos cumplieron su ciclo, otros se graduaron y posteriormente se mudaron de la ciudad, como sucedió con Luis Fernando”.

“Factor RH significa demasiado para mí, hace parte de mi vida”, dice Javier mientras se nota un poco de nostalgia y a la vez alegría en su mirada. Su postura es clara y admirable, durante 20 años ha tratado de no dejar un “colchón” como lo llaman los radialistas: “en 20 años ha existido un día en que, bueno, nadie podía reemplazarme, por un asunto familiar o incluso de esos males que le pueden caer a uno en un día, pero sería una cosa de fuerza mayor, porque siempre lo he dicho, así sea por un solo oyente, hay que hacer bien el programa”.

Él es parte del programa, y el programa parte de él. Como dice Hernando: “nadie podría reemplazar su labor, es difícil que alguien tenga la constancia, el compromiso y el amor de hacer cada día un programa sin ánimo de lucro y con un contenido valioso sobre el rock”. Ahora la cabina de Factor está acompañada por colectivos principalmente de hombres que se encargan de un día concreto. Javier nunca falta.

Alberto Vásquez una vez dijo: “Javier es un hombre nocturno”. Y tenía razón, sus mensajes siempre llegan entre las 2 y las 4 de la mañana. A las 5 de la madrugada siempre saca a pasear a Keila, “la orejona”, su fuerte y tierna pit bull. Es resto del día está en función del programa, siempre pendiente y pensado que las 6 en punto debe estar en cabina. “Factor Rh se convirtió en parte de mi vida, de hecho, a las personas les digo: yo puedo antes o después del programa, suspenderlo no es opción para mí”.