Víctimas y conflicto

La historia ignorada de muchos 

Como Argemiro, muchos colombianos tienen que abandonar el campo por amenazas de los grupos armados y deambular en alguna ciudad rebuscándose un sustento diario. Más de trescientas mil personas han sido registradas como víctimas en el Departamento del Cauca. 

Por: Julián David Villarreal Luna 

Sentado junto a su esposa sobre uno de los escalones de la Arcada de la Herrería, Argemiro Toro Castillo cubre su rostro del sol que agoniza ante la llegada de la noche. Se abanica con una camisa roja mientras su esposa bosteza en medio de una escasa muchedumbre y de la fatiga inminente de quienes se encuentran en el lugar. El ruido envolvente de soliloquios amplificados lo ensordece todo.

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Agricultor y oriundo del municipio de Argelia Cauca, Argemiro debió abandonar sus tierras para proteger su integridad personal y la de su familia, tierras que hoy por hoy recuerda con nostalgia. En su  finca Alta Mira, ubicada en la vereda La Cumbre del corregimiento El Mango,debió enfrentarse al flagelo del conflicto armado; inicialmente recibió amenazas de grupos paramilitares y luego fue la guerrilla quien lo obligó a huir junto con su esposa en el año 2008.

Desde aquel entonces viajaba esporádicamente a su terruño para visitar a sus dos hijos, los cuales quedaron atrapados en medio de la guerra y sin oportunidad de elegir quedarse o no, debido a las fuertes amenazas recibidas por los insurgentes de turno. Entre Popayán y su parcela este agricultor deambuló durante cuatro años con la esperanza de recuperar lo que la guerra le arrebataba: la tierra y su familia.

“El 1 de abril de 2012 se militarizó la zona, ya no podíamos trabajar en la finca porque el ejército estaba ahí. A la hora de la verdad, cuando el ejército llegó, fue más dura la situación porque no pidieron permiso en mi parcela y ahí se ubicaron”, asegura Argemiro. También dice que aunque líderes del Ejército Nacional prometieron comprarle sus tierras, hasta el día de hoy, no ha recibido más que las escasas ayudas que por ser víctima le corresponden.

Sin empleo fijo, sin casa propia y con las necesidades básicas insatisfechas, Argemiro se ha dedicado “al rebusque en lo que salga” mientras su esposa realiza labores domésticas en casas de familia. “Cuando nos sale un trabajo por ahí nos ganamos un ‘jornal’, como decimos nosotros, pero no es suficiente para sostenernos. Hay días que me quieren sacar a la calle porque no tengo con qué pagar el arriendo, usted sabe cómo es aquí”, asegura con voz impaciente.

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Curiosamente ahora Argemiro cuestiona al ejército más que a los grupos armados al margen de la ley. Asegura que habló directamente con “el Coronel Gutiérrez del Ejército” quien para ese entonces estuvo al mando en Argelia. “Hablé en Argelia y he hablado aquí en Popayán y él fue el que se comprometió y me dijo: le vamos a pagar ese arriendo de su parcela. Adelantamos un proceso con ellos mismos, yo tengo un oficio certificando cuánto me van a pagar. Arreglamos un precio muy bajo, pero yo con tal de que me pagaran lo acepté, pero ni barato ni caro me han hecho la vuelta todavía. No sé qué pueda hacer ahí”, afirma Argemiro.

Al día de hoy, con 68 años de edady su preocupación por una vida digna, Argemiro Toro Castillo anhela poder vivir digna y tranquilamente lo que le resta de vida en un hogar con su esposa e hijos.

Éste es tan sólo uno de los 333.000 casos de víctimas registradas en el Departamento del Cauca, según información otorgada por Andrés René Chávez, Personero Municipal de Popayán, quien participó en la Conmemoración del Día de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, la cual tiene lugar cada 9 de abril según la ley 1448 de Víctimas, y que en este añose adelantó en La Arcada de la Herrería.

En el espacio hubo lugar para que las propias víctimas intervinieran por medio de discursos y poesías alusivas a la libertad, la familia y a los derechos fundamentales de los colombianos. Entidades como la Unidad de Restitución de Tierras, la Unidad para la

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Atención y Reparación Integral de Víctimas, la Personería Municipal, integrantes de Unicaucay la Organización Internacional para las Migraciones OIM, dijeron presente en el evento que duró más de cuatro horas.

“Se han invertido aproximadamente a nivel nacional 20 billones de pesos en temas de atención humanitaria, reparación integral a víctimas y en todos los componentes que establece la ley”, declaró Jorge Vásquez, actual Director de la Unidad para la Atención y Reparación Integral de Víctimas en el Departamento del Cauca.

Según Vásquez, “es un avance muy grande frente a las 7 millones de víctimas que se encuentran”. Además dijo que 5 de los 7 millones de víctimas ya se encuentran en la ruta de reparación según los programas que contempla el gobierno nacional. Referente al Departamento del Cauca dijo que, “tenemos más de 30.000 víctimas reparadas y un registro de 333.000 víctimas, de las cuales 108.000 son de la ciudad de Popayán. La idea es seguir apostándole a trabajar por las víctimas y su reparación”.

Mientras tanto es común ver a personas sobre los andenes de la ciudad pidiendo dinero para su sustento, en los buses vendiendo golosinas y sobre las aceras con carretas y ‘chucherías’ que les permitan mitigar el hambre de justicia social que por estos tiempos, y debido a las múltiples formas de violencia, abundan en el territorio nacional.