12 de abril de 2021

Huisitó, el reflejo de un país en guerra

Silvana Bolaños Torres: conocer, investigar y contar

Nacida en Popayán pero criada en Huisitó hasta los ocho años, la periodista Silvana BolañosTorres se define como pueblerina y contadora de historias. Considera que sus crónicas sobre Huisitó siguen teniendo vigencia porque si no cambian las condiciones que generan el conflicto, es muy difícil que este se acabe.

Por: Karen Yizet Burbano Mazabuel

Imagen tomada de página de facebook

Silvana_Bolaños_Foto_Perfil_Producción_1_2021.jpg

Huisitó, es un corregimiento de origen afro, situado en el municipio de El Tambo en límites con la Costa Pacífica caucana. De abuelo afro y abuela paisa, Silvana Bolaños combinaba desde niña lo que le pasaba con historias inventadas que contaba como verdad, aunque eso no lo aplica cuando se trata de periodismo. Este temprano interés influyó en su decisión de estudiar comunicación, por su tendencia a conocer y contar. Se graduó en colegio religioso, pero también estudió por un año en una academia militar y dice que quisiera haber estudiado historia además de comunicación. Su libro de investigación Huisitó, siete crónicas sobre una transformación, resultado de su trabajo de grado fue publicado por el Sello Editorial de la Universidad del Cauca, en abril de 2014.

Después de varios días de insistir y debido a que su trabajo no le permite mucho tiempo libre, finalmente logramos coincidir y conectarnos virtualmente el mediodía de un miércoles, durante su hora de almuerzo. La cámara muestra una chica joven, carismática y de cabello rizado. Quizás por eso eligió darse a conocer en su canal de youtube como “La crespa Torres”.  La presentación fue corta antes de pasar a las preguntas. Tenía que empezar con la que más me interesaba y la que nos reunía esa tarde. 

 

¿Por qué hacer periodismo de investigación en el Cauca y en general en Colombia? 

Porque el periodismo de investigación es muy necesario, porque por un lado es una manera de hacer historia, si bien no somos historiadores hacemos un registro de la historia. Porque acerca a la ciudadanía a la verdad, si pudiéramos decirlo de esa manera. Le muestra los hechos con una mayor profundidad, entonces el periodismo en ese aspecto está haciendo un trabajo fundamental para la construcción de ciudadanías libres y activas. Cuando estás informado no solo por el titular o por lo que ocurrió, sino que también tienes los personajes, el porqué de los hechos y sus consecuencias, entonces permites a la ciudadanía tomar mejores decisiones.  

 

¿En qué momento decidió escribir sobre Huisitó? ¿Cuál fue su motivación? 

Con la realidad en la cabeza y por la conexión con mi pueblo, empecé a pensar que Huisitó era un reflejo de lo que pasaba en el país, del narcotráfico y la fractura social. En las zonas rurales es donde se palpa la realidad. En segundo semestre escribí una historia de vida de un personaje de Huisitó y fue allí cuando empezó todo. Una profesora me dijo que esa historia era muy interesante para convertirla en una investigación más amplia y en el transcurso de la carrera se hizo recurrente el tema hasta llegar a séptimo semestre y plantearlo como trabajo de grado. Es cómo tú, tu lugar de origen y tu familia, se convierten en un objeto de investigación. Te das cuenta de que eres hija de procesos sociales históricos y que tiene relaciones con lecturas de autores y periodistas que han planteado preguntas del país. La mía fue: ¿Cómo voy aportar desde el periodismo a la construcción de una historia de este país?

 

¿Cómo convenció a su familia de participar y contar su historia? 

No fue toda mi familia la que estuvo involucrada, en realidad solo participaron mi abuela, un tío abuelo y un tío. Aunque yo quería que mi mamá fuera personaje de mis historias, pero ella no quería figurar y en ese momento era muy doloroso hablar de mi papá y de su muerte, ella no estaba lista. Entonces su participación fue ayudándome a contactar a la gente, porque ella es de la zona y la conocen. En general a mi familia le pareció maravillosa la idea de reconstruir la historia del corregimiento. Para mi tío abuelo fue una maravilla porque le encantaba narrar y muchas otras personas corroboraban sus historias. Él fue el señor de los datos, el que todo lo sabe, porque lo ha escuchado, lo ha vivido y porque tiene una memoria prodigiosa. Mi primo también me ayudó y él es un súper gomoso de la historia, es un historiador empírico. Y no fue difícil convencerlos porque tú te vas a dar cuenta haciendo periodismo de que hay una cantidad de gente que quiere hablar. Uno pensaría que por ser tu familia es mucho más fácil, pero resulta que no porque ellos tienen todas las prevenciones de contarte cosas muy íntimas. Con mi abuela fue lo más bello y yo ahora atesoro todas las entrevistas con ella que fueron básicamente conversando en la mañana, en el momento de tomar café. 

Libro_de_Silvana_Bolaños_perfil_producción_1_2021.jpg

 

¿Qué ha cambiado en este corregimiento? ¿Qué ha cambiado en estas historias? ¿Sigue en contacto con ellas?

En realidad no cambia mucho, sigue siendo un corregimiento con presencia de grupos armados y sin presencia del Estado, lo que se diferencia es que entran unos y salen otros. En ese momento había llegado el ELN después de que se fueran las FARC y ahora están las disidencias y grupos queriendo tomar el control, porque en donde hay narcotráfico siempre hay un grupo tratando de tomar el control. 

 

¿Esto sucede en un contexto actual donde se desarrolla un proceso de paz? ¿Qué opinan los habitantes de ese proceso? 

Yo recuerdo que en ese momento en que estaban dialogando en La Habana –después vino el acuerdo y después el plebiscito–, la gente estaba muy optimista muy esperanzada, desafortunadamente y como dicen los viejos ‘una cosa piensa el burro y otra el que lo está arriando’. Si bien la firma del acuerdo ha cambiado mucho las percepciones de la gente, la guerra en los territorios sigue ocurriendo porque sin que se cambien las condiciones de base que generan el conflicto este difícilmente se acaba. Si sigue existiendo pobreza y ausencia del Estado en algo tan elemental como las carreteras en malas condiciones, si la gente no tiene acceso a la educación, a la salud, pues se va a seguir sembrando y cultivando coca y traficando. En ese sentido no hay un cambio.

 

El libro habla de procesos de sustitución de cultivos ¿Qué ha pasado con esas iniciativas? 

Hay una asociación de cacaoteros de la que hacen parte varios integrantes de mi familia, y de hecho yo he trabajado con ellos, pero es muy difícil.  Solo te pongo este ejemplo. Pensemos que alguien cultiva cacao, el cacao necesita una inversión grande en las limpias, en la siembra de otros cultivos que le hagan sombra, en abonos y, en fin, otros trabajos para los que necesitas plata y los resultados los ves a los dos o tres años, mientras que si tú siembras coca a los meses ya tienes tu primera cosecha y los porcentajes de ganancia son mucho más altos con respecto a los del cacao. En una población cocalera todo el mundo trabaja alrededor de la coca, el que raspa, el que cuida el laboratorio, en fin toda la economía gira alrededor y entonces eso genera unos precios altos para el jornal y tú te vas a ir a trabajar donde pagan más. Entonces no se consiguen trabajadores y a esto se ha sumado el tema de la pandemia que ha parado el funcionamiento de la asociación. Tristemente a muchos les tocó tumbar hectáreas de cacao y sembrar coca para poder comer. Hay cosas que se han hecho y todos los esfuerzos de la comunidad internacional son válidos pero la verdad es que si en este país no hay una conciencia y una política de Estado sobre el problema de la tierra y la economía alrededor de la tenencia de la tierra pues vamos a seguir así.  La implementación del acuerdo ha sido muy difícil porque esto necesita de voluntades, de plata y de una articulación muy grande. Ojalá se le tome más en serio, pero si las condiciones de base no cambian, no va a cambiar nada.