05 de abril de 2021

Oscar Molano: un camino de solidaridad y servicio   

Por su gestión comunitaria y acción solidaria, fue elegido alcalde del municipio de La Vega. Después de más de un año de gobierno, ha demostrado ser una persona comprometida con las comunidades que habitan este lugar ubicado en el sur del Cauca. Entrevista a quien dedica su vida a liderar al pueblo desde la dignidad territorial.

Por: Manuel Eduardo Sandoval Zemanate

Fotos de Oscar Molano tomadas de su página de Facebook: Oscar Molano GPS Alcalde La Vega Cauca

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Tal vez, todo empezó tras leer el siguiente fragmento de Cien años de soledad, sobre la masacre de las bananeras: “La huelga grande estalló. Los cultivos se quedaron a medias, la fruta se pasó en las cepas y los trenes de ciento veinte vagones se pararon en los ramales. Los obreros ociosos desbordaron los pueblos. La calle de los turcos reverberó en un sábado de muchos días, y en el salón de billares del Hotel de Jacob hubo que establecer turnos de veinticuatro horas”. A Oscar Fernando Molano Ordoñez le hirvió la sangre. No le cabía en la cabeza que unos asesinos hubieran teñido de rojo ese croquis que en su clase anterior había pintado de verde.

Aún era un niño. Fue cursando octavo de secundaria cuando comenzó a sentir que algún secreto le querían contar esas trochas por las que saltaba antes de llegar a su salón, cuando entendió que los lápices hacían más que los fusiles. Claro, en esa ruta conoció a Alfredo Molano. Desde ese tiempo y sin darse cuenta, Oscar Fernando se estaba preparando para escribirle cartas a Danna, su hija, como Molano hizo con su nieta Antonia. 

Y sucedió lo que cambió el rumbo y su visión de vida. Justamente hace veintiún años, cuando tenía diecisiete. En medio de una fiesta en San Miguel  le tocó encarnar una historia, de esas en las que la gente se alcoholiza y empieza a repartir balas, de esas que había leído antes en alguno de sus libros preferidos. Para su infortunio, uno de esos proyectiles se encontró con la espalda de uno de sus amigos. Sin poder creerlo, desde el día siguiente gestionó, él solo, una silla de ruedas, pañales y terapias para su compañero, pues él, además de vivir en una choza vieja, no contaba con los recursos necesarios para solventar esos gastos.

Quizás por cosas del destino logró ingresar al programa de Comunicación Social de la Universidad del Cauca, y no a lo que en realidad anhelaba, las ciencias políticas. No se reafirmó en la carrera sino hasta segundo semestre, al darse cuenta de la importancia que tienen los medios masivos de comunicación para denunciar las injusticias sociales e impulsar proyectos productivos. 

Para el mes de diciembre de 2009, el periódico El Liberal tituló: “Oscar Molano, el ‘ángel’ de los discapacitados”, después de ser elegido joven del año en el Cauca. Este y los hechos relatados anteriormente, generaron una enorme reacción en Oscar Fernando. Desde ese preciso instante, optó por enrutar su vida hacia un solo camino, el de servir.    

Si de conocer a Oscar Molano se trata, primero tienes que empuñar una pala y ayudar a tu papá a limpiar la huerta… a sembrar café. Si de conocer a Oscar Molano se trata, hay que levantarse a las cinco de la mañana a hacer tinto para los peones, pedirle la bendición a tu mamá, y alistar el morral y el sombrero porque hay cosecha.

 

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Casi nunca sale a la calle sin el acompañamiento de su gorra y su chaqueta roja. La sonrisa y el saludo, para él, son como uña y mugre. A veces, mi mamá suele verlo pasar por al frente de nuestra casa, y, cada que tengo la oportunidad de conversar con ella, siempre me dice: “Manuel, ¿viste ese peluqueado que tiene el alcalde? Es igualito a ese que tenés vos”. Gracias a la situación del país, comprendí que el corte de cabello denominado “el siete” no te define como un bandido, ni las canas como alguien a quien le sobra experiencia.  

Después de culminada su tesis de grado: “Mientras haya vida”, entendió que, aunque son de gran ayuda, ni las limosnas, ni las fundaciones solucionan los problemas sociales. Comprendió también que la causa o la raíz de esos problemas está en las decisiones políticas mal tomadas. Convencido de que su voz era la del cambio, optó por guiar sus pasos alrededor de la acción política. “La contundencia de la voluntad que yo tengo, se ve reflejada en el cargo político que ocupo, mínimamente tengo el poder de tomar las decisiones y orientar recursos económicos a la gente más desfavorecida. Por eso entré a la política sana”, afirma con seguridad.  

 “Antes de ser elegido, yo jodía y jodía, y luchaba, solo, y a punta de risas me llevé a un muchacho pa’ Bogotá en avión y lo hice operar. A punta de risas le hice una casa a una persona con discapacidad, a Ribeiro. Lo saqué de ese hueco en el que estaba. Cuando me gané una beca y me fui a España, desde allá yo lo llamaba y él me decía: "Osquitar, desde que usted me hizo la casa aquí al pie de la carretera, ha venido cuatro veces la ambulancia y me ha salvado la vida", recuerda. Ahora, como alcalde, en un primer lote se están terminando de construir dieciocho viviendas, las cuales entregará a treinta y cinco personas en condición de discapacidad. 

“A mí me gusta compartir, sentir la felicidad expresada en la sonrisa de los niños, de los abuelos, de los discapacitados y de las mujeres. Gracias a mi oficio, lo puedo lograr. De verdad me siento muy feliz”, expresa el alcalde sobre su slogan, o como él lo llama, forma de vida: “Gobernar para servir”. Se me hizo inevitable compararlo con las siglas GPS (Sistema de Posicionamiento Global). Al igual que este sistema, su método de administración, se basa en orientar, por el mejor de los caminos, al lugar deseado por la sociedad.

 

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Desde la honestidad, la visión de las comunidades y la lucha social, Oscar Molano estructuró su plan de desarrollo. Lastimosamente, cuenta que la pandemia global ha frenado considerablemente los proyectos que se querían llevar a cabo. Igualmente comenta que todo, actualmente, está centrado en la salud, pues hasta mediados de diciembre del año pasado no existía un solo caso de Covid-19 activo en el municipio. Como elemento esencial y prioritario, se ha encargado de salvaguardar a la gente a través de cordones comunitarios, campañas pedagógicas y gestionando varias vacunas contra el virus. 

Dentro de ese plan de gobierno, el sector agropecuario es una de las columnas vertebrales. Este año le apostará a la asociatividad, la comercialización de lo producido y la diversificación productiva en el ámbito antes mencionado, pero, esta vez, con el aguacate, “el oro verde”, como lo hizo a través de Apimacizo, con la miel. Además, fortalecerá el campo de la caña, la panela y la producción orgánica soberana de alimentos. 

Si el sector agropecuario es la columna vertebral, los jóvenes son el cerebro en el interior de su plan de gobierno. “¿Qué pasa cuando un jovencito ve a su papá literalmente partirse la espalda? Un hombre que en toda su vida fue campesino y nunca pudo arreglar su vivienda, nunca pudo mejorar sus condiciones de vida, nunca pudo ofrecerles a sus hijos una educación universitaria por los costos. Los muchachos no quieren repetir ese reflejo, ¿cierto? Los muchachos ya no quieren ser jornaleros. La solución es que salgan a estudiar o que nosotros, como alcaldía, podamos llevar uno que otro ofrecimiento desde la universidad para que estudien en el territorio, porque el desarraigo, es muy grave”, reflexiona.   

Oscar Molano sueña con una Vega digna, primero, que cuide a su territorio. Una Vega organizada, una Vega feliz. Una Vega que construye la felicidad alrededor y al calor de su dignidad. Una Vega que se mantiene y construye su futuro a través de su legado histórico, que cultiva su memoria, pero que, además, lo fortalece con creatividad. Una Vega que siga soñando. Una Vega renovada en términos productivos, organizativos, pedagógicos, ambientales y de infraestructura. En general, sueña con una Vega que tenga su sello: “Gobernar para servir”.