11 de febrero de 2021

Perfil

Andrés Felipe Velasco: el anhelo de construir paz y reconciliación

Los ideales políticos del concejal más joven de la ciudad nacen desde su niñez por haber estado cerca de procesos sociales desarrollados por la Federación Campesina del Cauca. Hoy, a sus 26 años, Andrés Felipe Velasco ha recibido varios mensajes en contra de su vida. Este texto es un pequeño recorrido por la vida de alguien que no traiciona sus convicciones y denuncia las violencias del país. 

Por: Angélica Guzmán

Fotografías tomadas de @velascofelipe 

Andrés_Felipe_Velasco_el_anhelo_de_construir_paz_1.jpg

 

Quizás todo inició con su abuelo. 

Un liberal, de los grandes liberales. Seguidor de Gaitán y Luis Carlos Galán, al que le gustaba discutir con sus conservadores hermanos sobre el futuro de la salud y del Instituto de Desarrollo Social del país.

O quizás fue mucho antes, porque los lazos de sangre se empiezan a tejer desde las vivencias de un pasado que inevitablemente trasciende en tiempo y espacio. 

Para hablar de él, tenemos que hablar del campo, porque ahí nace todo. Porque sin sus raíces quizás nunca hubiera conocido las adversidades de un país que vive, sufre y resiste.

Es un muchacho sonriente. Siempre anda con su mochila y con esa característica gestual en su rostro que es inherente a su naturaleza. Es delgado. Delgado y sonriente. Transmite poder, uno lo escucha hablar y siente que todo es posible, que en algún momento todos podemos llegar a entender la paz, la reconciliación y la humildad como escenarios importantes para la vida cotidiana. 

Cuenta su padre que cuando Andrés Felipe era niño, fue fundador de un jardín al ser el primero en inscribirse. Años después ingresó a la escuela Laura Valencia, en el barrio Modelo de la ciudad de Popayán, un barrio que siempre ha sido la casa de habitación de su abuelo. Ahí terminó la primaria y después ingresó al Instituto Técnico Industrial, donde realizó su primera participación política al ser elegido como personero.

Cuando era pequeño, Andrés Felipe soñaba con ser conductor de chiva. La chiva es un autobús típico colombiano adaptado de forma artesanal para el transporte público rural y es adornada con colores vivos y dibujos variados. Por su procedencia campesina, él y su familia viajaban con frecuencia a Cajibío a casa de sus abuelos. Desde ese lugar del Cauca, se empezó a construir un niño que, hoy, sueña con una Colombia en paz.

—Nosotros viajábamos mucho con él hacia el campo y nos íbamos en la chiva, entonces él miraba que al chofer le daban la plata, que todo el mundo le hacía caso, que todos eran pendientes de él y, por eso, quería manejar una chiva —cuenta Martín Emilio Velasco, padre de Andrés Felipe.

Dice su madre, Zoraida Mañunga, que ‘Pipe’ era un niño consentido y disciplinado. Siempre vivió con papá y mamá y pasaba sus días entre el colegio, el fútbol y las clases de inglés.

—A medida que fue creciendo decía que quería ser presidente. Su camino político empezó en el colegio, inició siendo representante estudiantil, allá tenía una hinchada la macha. Yo pienso que desde ahí empezó su carrera por ayudar a la gente, por estar pendiente de las compañeras, qué necesitan, cuáles son sus falencias. 

 

Andrés_Felipe_Velasco_el_anhelo_de_construir_paz_7.jpg

 

Cuenta su madre que su familia fue fundadora de la Federación Campesina del Cauca y que ellos, por un tiempo, cuando su esposo trabajaba en el Seguro Social y este se terminó, vivieron en el edificio de la Federación en la ciudad de Popayán.

“Cuando el Seguro Social se terminó nos obligaron a conformar cooperativas, entonces yo conformé una y tenía en ese entonces unos 250 asociados que estaban bajo mi responsabilidad. Yo me llevaba a ‘Pipe’ desde pequeño para que me colaborara en las asambleas, repartiendo refrigerios y haciendo varias cosas. Pienso que desde ahí le empezó a gustar la parte social”, afirma Martín Emilio.

En el edificio de La Federación Campesina, los padres de Andrés Felipe fundaron un restaurante que se llamaba Sabor Caucano. Para esos días, ‘Pipe’, como lo llaman de cariño, tenía entre 7 y 8 años y les ayudaba en la cocina, la mesas y casi siempre estaba presente en las reuniones que se hacían. En ese espacio se trabajaba con campesinado, negritudes, indígenas, con todos. Ahí estuvieron cinco años. 

—Estaban mucho tiempo en la casa los encargados de la movilización y yo escuchaba sus historias de los diferentes escenarios de participación. Además, mi papá fue presidente de la Cooperativa de Trabajadores que luego se convirtió en Caprecom, que era el Seguro Social después de la privatización. Yo asistía a las reuniones con mi padre, estaba casi siempre ahí y eso hizo que me gustara bastante la política —dice Andrés Felipe.

Cuenta que, siendo pequeño, veía los procesos que hacían en la Federación como necesarios porque estaban disputando, peleando por generar mejores condiciones de vida sobre todo para los campesinos y también porque personas cercanas fallecieron a causa de asesinatos de paramilitares y en la masacre de La Rejoya. 

“Yo veía que había que reclamar la reivindicación de la vida y de la construcción de paz en el país, por eso comencé a ver la importancia de asumir este tipo de roles de participación política”, cuenta Andrés Felipe. Estando en la sede de la Federación escuchó por primera vez a una persona que había estado en la masacre del Naya: “En medio de  la cena empezó a contar cómo había sido todo, eso marcó mucho mi vida y mi gusto por estos temas, por eso me inclino tanto a ello”.

Hoy, a sus 26 años, Andrés Felipe es el concejal más joven en la ciudad de Popayán. Su proceso para llegar al Concejo inició en su colegio cuando fue elegido como personero, ese fue su primer papel en un escenario político. Después ingresó a la Universidad del Cauca a estudiar Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Español e Inglés y más adelante a Ciencia Política. Estando en la universidad pública, empezó a ser parte de los procesos de movilización estudiantil cercanos a las luchas sociales y populares. 

Ahí fue Representante Estudiantil ante el Consejo Académico y el Consejo Superior, donde posicionó, a través de la Juventud Humana, escenarios de gestión y de lucha universitaria. Afirma también que el proceso de elección para el Concejo de Popayán fue difícil al ser la campaña más barata de quienes aspiraban a llegar a esa corporación. 

“Me caminé la ciudad, hacíamos pedagogía política a través de tamales pedagógicos, tan solo nos gastamos cerca de 3 millones de pesos para llegar al Concejo. Es un proceso democrático y con una lista alternativa de todas las fuerzas del municipio y en ello creo que fue un proceso transparente, una campaña que no fue apoyada por ningún político porque nuestro trabajo está encaminado a servir a la gente, no a los partidos políticos”, afirma. 

 

Andrés_Felipe_Velasco_el_anhelo_de_construir_paz_3.jpg

 

El movimiento sociopolítico Popayán Humana surgió alrededor de la junta para lo político electoral de las elecciones a la presidencia en el 2018. Más adelante gestionaron una personería jurídica en compañía de la Unión Patriótica y ahí empezó a surgir el tema de la Colombia Humana. Así, Popayán Humana termina siendo un nodo o una descentralización de esos principios programáticos de la Colombia Humana hacia Popayán y hacia el departamento del Cauca. 

Recuerda Valentina Aldana, politóloga e integrante de Popayán Humana, que para las elecciones locales realizadas en el año 2019 tuvieron una candidatura a la alcaldía con Jorge Bastidas, quien obtuvo el tercer lugar en el escrutinio. Alcanzaron una curul en el Concejo con Andrés Felipe Velasco, el cabildante más joven hoy en dicha corporación.

La Juventud Humana se fue constituyendo a partir de un trabajo juvenil que surge en las presidenciales pero que se fortalece alrededor de la construcción de la campaña política de Andrés Felipe y de la búsqueda y su llegada al Concejo de Popayán. Aldana afirma que el equipo de trabajo está compuesto por hombres y mujeres de diversas edades, diversas carreras y diversas ocupaciones, lo que permite la construcción de lo que denominan un movimiento o una organización juvenil regida por los principios y lo programático de la Colombia Humana, como lo es la Juventud Humana Popayán. 

“De cara al proceso de Juventud Humana constituido después de las elecciones locales, la cara visible del proceso pensando en lo político institucional lo tiene Andrés Felipe debido a su posición en el Concejo, pero acompañándolo a él hay personas que hemos estado apoyando diferentes iniciativas”, afirma Aldana.

—Popayán Humana ha sido un proceso lindo, creo que hemos demostrado a la clase política tradicional que hay una fuerza en la alternatividad que va creciendo en el municipio de Popayán y en el Cauca —afirma por su parte Andrés Felipe y agrega que el movimiento es una acción de poder y que ello ha implicado que siguen abriendo la voz a la participación de mujeres, estudiantes, adultos, que nunca se han sentido acogidos dentro de una apuesta política tradicional. Por eso, en su opinión, hoy ven en la Popayán Humana una alternativa real para transformar varias convicciones de la ciudadanía en general del municipio. Pero también se han presentado muchas dificultades.

—Temo por mi vida —dice.

Como consecuencia de su trabajo y liderazgo social ha tenido dos amenazas directas y otras que, según él, han sido menos tortuosas. Las directas surgen en el año 2019, cuando va junto con el movimiento a apoyar el proceso de la Consulta Popular en contra de la minería en el municipio de Mercaderes.

La segunda surge cuando hace la denuncia de que grupos armados ilegales estaban en combates en el municipio de Tumaco durante varios días y las fuerzas de seguridad, militares, de policía, del Estado, no habían dicho nada en ese municipio. Puso la denuncia y días después recibe una llamada donde lo amenazan diciéndole que tiene que atenerse a las consecuencias por haber denunciado. 

Ha recibido otros mensajes a través de sus redes sociales e insiste en que es preocupante la situación porque, para él, en este país los grupos armados ilegales se están tomando el control territorial en muchos lugares y el gobierno colombiano no ha sido efectivo en garantizar la seguridad ciudadana.

 

Andrés_Felipe_Velasco_el_anhelo_de_construir_paz_5.jpg

 

—Las instituciones del Estado, Defensoría del Pueblo y demás, han hecho contacto conmigo, pero no hay un hecho en concreto que yo pueda decir: hoy me siento tranquilo, hoy me siento más seguro con mi vida porque el Estado hizo esto, esos son solo pañitos de agua tibia que buscan dar vía a un poco de supuesta seguridad, pero no hay nada.

Cuenta Andrés Felipe que no ha tenido ninguna respuesta a las dos denuncias presentadas y que hoy ya lleva tres analistas de riesgo de la Unidad Nacional de Protección y hasta el momento no hay resultado del estudio correspondiente. Eso, para él, es una muestra clara de que no hay voluntad política para generar algún esquema de seguridad que le permita continuar con su ejercicio político.

—Es un tema bien complejo para mi familia y para mí, de paranoia, de zozobra porque me he encontrado con mensajes de gente de Tumaco que me ha escrito a la página de facebook que tenga cuidado, que no sé en qué lío me metí, que es gente muy peligrosa la que está amenazándome, entonces es bien compleja la situación. Por eso creo que uno de los mayores anhelos que tengo es poder construir la paz y la reconciliación en este país.

—A veces he querido que él deje de hacer política, pero como yo sé que él lo quiere, lo apoyo, apoyo lo que él decida —dice Zoraida, su madre.

Para ella, su hijo es la voz de aquellos que no tienen voz. Cuenta que siente miedo permanente por lo que le pueda pasar a Andrés Felipe y por eso, siempre lo encomienda a Dios. “Con mucho susto vivimos el tema de las amenazas, no duermo tranquila, pero por encima de todos los temores que uno tenga, los hijos siempre tienen que cumplir sus sueños y si es para ayudar a los demás, para hacer una Colombia mejor, un Cauca mejor, pues qué bendición”.

Por su parte, dice Martín Emilio, su padre, que él es un poco más tranquilo y que en algún momento sí pensó en que podría ser mejor que Andrés Felipe dejara la política. Después, entendió que la política es la pasión de su hijo y decidió no frenar sus sueños, aún así, dice que responsabiliza al gobierno de cualquier situación que le pueda pasar a Andrés Felipe. “Uno tampoco puede dañar los sueños de sus hijos, esa parte es lo que a él le gusta, lo que le hace feliz, que es lo más importante, entonces, uno no puede hacer mayor cosa, sino pedirle a Dios que lo favorezca a toda hora, en todo lugar y momento”.

Desde Popayán Humana el tema de las amenazas ha sido complejo. “Hemos forjado lazos afectivos y personales muy fuertes, nos hemos visto muy afectados como familia política, nos obligó a asumir la realidad política tan difícil en este país, donde no hay seguridad para poder pensar diferente y poder hacer política de manera diferente”, dice Valentina Aldana.

Además cuenta que las amenazas los llevaron a asumir medidas de seguridad y cambiar la rutina, la forma en que se comunican, de interactuar, de reunirse, cambiar y revisar atentamente sus discursos, los de Andrés Felipe y los de las personas que lo rodean, buscando no solo su protección, sino la protección como proceso. Asegura, además, que lo han rodeado como sus amigos y como la familia que son y también, han realizado los llamados de atención a la institucionalidad y a las autoridades competentes para prestar la debida atención a las amenazas que han sido reiterativas. “Realmente no ha tenido respuestas efectivas más allá de soluciones coyunturales como la consecución de un chaleco antibalas, no ha habido un seguimiento, no ha habido cambios que deben ser más estructurales como la política del país”, agrega.

Recuerda Andrés Felipe que un día venía viajando en el carro particular con su familia y que algo impactó uno de los vidrios de la camioneta. En el momento en que se quebró, todos entraron en pánico pensando que era alguna situación en contra de su vida. “Afortunadamente no era algo así, pero uno empieza a darse cuenta de cómo eso termina afectando la tranquilidad”.

 

Andrés_Felipe_Velasco_el_anhelo_de_construir_paz_2.jpg

 

A ‘Pipe’ le gusta mucho enseñar, pues una de sus profesiones es licenciado en educación. Admite que extraña ese espacio con sus estudiantes y ha querido volver a retomarlo, volver a los salones de clase. También cuenta que le gusta mucho hacer deporte, jugar fútbol, montar bicicleta, leer, tomar café para discutir sobre temas sociales y política. Le gusta, por supuesto, compartir tiempo en familia, con su hija, con sus amigos y viajar para conocer Colombia. 

En su cotidianidad, Andrés Felipe es un joven que al despertar realiza una oración y casi siempre se encarga de hacer el desayuno. En el transcurso del día está en reuniones, pero asegura que trata de estar en algún espacio con la gente para escuchar propuestas y trabajar de la mano de ella.

“Él siente y se reconoce como el concejal de la gente y la gente lo reconoce también así y nosotros como movimiento y partido lo reconocemos así porque ha sido coherente entre su discurso y su quehacer y es en lo que se quiere mantener”, comenta Aldana. 

—Alrededor de estas amenazas y del ambiente en lo político, a veces uno con la presión familiar termina pensando en no hacer más política porque no es fácil la zozobra y la intranquilidad que logra permear —comenta Andrés Felipe.

Varias veces ha pensado en no continuar, pero por el momento, su primer objetivo es salir vivo del Concejo.

En este momento, Andrés Felipe está terminando su carrera de Ciencia Política y estudiando una Maestría en Educación Pública en la Escuela Superior de Administración Pública. Comenta que le gustaría estar en algún cargo de representación política en el congreso y también ser funcionario del gobierno nacional en algún ministerio.

—Me enorgullece mucho verlo —,dice Zoraida, su madre y continúa diciendo que su hijo se ha hecho solito, que ha hecho política con las uñas y que fueron muchos de sus amigos y compañeros los que estuvieron en su casa haciendo postres, vendiéndolos, haciendo campaña de a pie. 

“Andrés Felipe era flaquito, pero era por las caminatas que le tocaba, las trasnochadas. Además todo el tiempo le tocó estudiar y trabajar, entonces ha sido una lucha constante. De verdad que admiro mucho a mi hijo, y no es porque sea mi hijo”.

Su padre dice que recuerda mucho que el día de la posesión como concejal de Popayán le dijo a su hijo que ese era el primer escalón, que es un logro muy grande pero que apenas está iniciando. “Entonces yo le decía que la escalera es muy larga y tiene que seguir adelante, con humildad. Yo pienso que él está para cosas muy grandes, me siento muy orgulloso de lo que está construyendo y si es lo que Dios ha dispuesto en su camino, bienvenido”.

 

Andrés_Felipe_Velasco_el_anhelo_de_construir_paz_4.jpg

 

Su compañera de Popayán Humana dice que Andrés Felipe es un hombre muy solidario, entregado a la gente, dispuesto a ayudar, demasiado empático, lo ve como un hombre que constantemente se repiensa las formas de hacer política y según ella, más ahora que está en un escenario político institucional rodeado de partidos políticos tradicionales con una visión hegemónica de la política.

Valentina cuenta que al interior del movimiento lo ven como alguien que prioriza el diálogo, que busca construir puentes y principalmente que reconoce al otro como interlocutor así piense diferente, asegura que eso le ha permitido a Andrés Felipe poder mantener un diálogo abierto con diferentes procesos organizativos, con diferentes iniciativas del movimiento social pero también de partidos políticos.

“Por la personalidad de él y por su forma de hacer política nos ha permitido tener un buen relacionamiento con diversos sectores y que nos reconozcan como un sector fuerte que puede aportar en la construcción de ciudad, en este caso, pero también de cara a la construcción de país”. 

Andrés Felipe sueña una Colombia en paz, una Colombia que tenga las puertas abiertas para todos y todas. Desea un país con campos fortalecidos, generando alimentos, oportunidades; se considera protector del agua y de la vida y desea contar con espacios de conciliación para entender la necesidad de que el adversario político no es enemigo.

A Popayán, la ve como un distrito cultural, como una ciudad que puede potenciar su economía y generar las convicciones de vida para la población del municipio. La ve como una ciudad universitaria con un engranaje desde las universidades hacia la institucionalidad donde se fortalezcan las condiciones de vida de la gente. Él sueña con una ciudad que pueda ser un ejemplo de la construcción de la paz y la reconciliación para Colombia.

—Llamo mucho a que entendamos la paz, la reconciliación y la humildad como escenarios importantes para vivir la vida cotidiana. Soy una persona que cree mucho en Dios y en el ser como un cristiano liberador y en que nuestra cristiandad debe estar al servicio de la gente.