20 de noviembre de 2020

Polisemias rurales: disidencias sexuales y de género en la ruralidad caucana

El Colectivo Viraje nació en el 2015 y desde entonces se ha dedicado a analizar las problemáticas de identidad de género, feminismo, teoría queer y orientación sexual en el departamento del Cauca.  Su más reciente proyecto: Polisemias rurales: narrativas corporales, sexuales y de género, es un acercamiento que intenta dar a conocer los múltiples matices con los que experimentan la sexualidad en zona rural del Cauca.

Por: Keka Guzmán

Ilustraciones: Colectivo Viraje Polisemias_rurales_5.jpg

“Polisemias rurales: relatos con mucha pluma”, es un proyecto de investigación-creación liderado por el Colectivo Viraje, que tuvo como objetivo realizar un ejercicio interdisciplinar entre la antropología y el diseño gráfico, en el que propusieron sugerentes conversaciones sobre disidencias sexuales y de género en la ruralidad caucana. Este colectivo es un espacio de formación que tiene la intención de pensar las problemáticas relacionadas con la configuración identitaria de género, orientaciones sexuales, feminismo, teoría queer y su conexión con las dinámicas especiales y regionales del Cauca.

Observando cómo los esfuerzos por pensar trayectorias que desbordan la norma heterosexual se han concentrado en áreas urbanas, surge el proyecto que apela a diferentes lenguajes: sonoro, visual y escrito. Se tiene en cuenta una perspectiva etnográfica, transfeminista y marica que busca visibilizar las múltiples formas en que se configuran las disidencias sexuales y de género en conexión con las dinámicas sociopolíticas y regionales del Cauca.

El Colectivo Viraje, conformado por Yinna Ortiz Ordóñez, Mónica Quevedo Hernández, Marcela Vallejo Quintero, Daian Alexa Muñoz de la Hoz y William López Fernández, cuenta con el apoyo del Fondo Lunaria Mujer, organización feminista creada para fortalecer proyectos liderados por mujeres jóvenes vinculados al ejercicio pleno de ciudadanía, la reivindicación de los derechos y la construcción de una sociedad en paz y con justicia social.

 

El inicio

Yina Ortiz cuenta que en el año 2018 comenzó a desarrollarse Polisemias rurales: relatos con mucha pluma, que fue posible porque algunas de las integrantes del colectivo habían nacido o vivido en zonas rurales y porque desarrollaron sus trabajos de grado en antropología y diseño gráfico en diversos lugares. “El activismo político nos permitió conocer a personas en distintos lugares del Cauca y conocer sus historias, sus experiencias más allá de lo urbano, así que el 2018 fue el momento donde podemos decir que nació Polisemias Rurales”.

El desarrollo del proyecto inició en el Sur del Cauca, en Mercaderes, después continuaron por Villa Rica y luego, con la llegada de la pandemia, tuvieron que replantear metodológicamente el trabajo. Migraron de la presencialidad a la virtualidad y comenzaron con la construcción de un podcast que está dividido en 3 episodios. “En el podcast mostramos cuáles son nuestros propios intereses, políticos, académicos y como Colectivo Viraje, también hablamos del miedo no solamente como algo que muchas veces acompaña los procesos de identificación en distintos lugares, sino como un motor para la resistencia y, por otro lado, hablamos de cómo se viven en distintos lugares la sexualidad y el género”, aseguró Ortiz. La virtualidad les permitió invitar a más personas de distintos lugares del Cauca para que contaran sus experiencias, sus historias. Por eso, el  podcast está nutrido de varias voces desde el sur hasta el norte del Cauca: Mercaderes, Timbío, Piendamó, Santander de Quilichao, Timba, Buenos Aires y Corinto.

Para este colectivo, la virtualidad no solo implicó la realización del podcast, sino el trabajo de un fanzine digital donde se ilustran y relatan las historias de quienes quisieron contarla. Dicho trabajo enriqueció la conversación, la mirada y la perspectiva que se muestra frente a cómo se vive la sexualidad desde distintos lugares y justamente su apuesta, desde las diferentes narrativas: lo visual, lo sonoro y lo escrito.

Polisemias_rurales_3.jpg

 

La ruralidad en el Cauca

“Por contactos e invitaciones de diferentes personas, hemos realizado talleres y encuentros en municipios del Cauca donde existe un interés latente por hablar sobre disidencias sexuales y de género, pues pareciera que en la ruralidad estas experiencias no tienen cabina ni existen”, asegura William López, integrante del Colectivo Viraje. A partir de sus acercamientos, las personas se han empezado a organizar y a cuestionar esta normalidad con la que se habla sobre ser marica, machorro, travesti en la ciudad pero que es impensable pensarlo en la ruralidad y más aún en una ruralidad como el Cauca, “un escenario donde se atraviesa evidentemente, inevitablemente, los proyectos extractivos asociados a la agroindustria pero también a la minería, la presencia de diferentes actores armados, estatales, paraestatales, guerrillas y a su vez, donde también ha habido un crecimiento acelerado de las economías asociadas a lo ilícito como de coca y marihuana especialmente en el norte, sur y Pacífico caucanos. Entonces la gente quiere ser escuchada y quiere hacerse escuchar, convencida de que el conocimiento es relevante si nos permite posicionar discusiones y transformar significativamente nuestras vidas”.

Desde el Colectivo Viraje el tratamiento de la información fue parte de su compromiso ético y político con cada una de las personas que se articularon al proceso de investigación. Recibieron información clara sobre los objetivos, las intenciones y los alcances de la propuesta, esto como parte de su convicción por subcrear la perspectiva académica extractivista, planteando relaciones de construcción de conocimiento en red, en conversación, en colaboración, donde claramente los afectos y las emociones juegan un papel fundamental. De ese modo, el proyecto de Polisemias rurales fue construido colectivamente con una clara intención de que las travestis, maricas, machorras, amigues, hablen y expresen desde sus voces y sentires cómo habitan en el mundo.

Comenta López que estas experiencias han llevado a una conversación constante sobre “cómo confrontamos y cómo hemos respondido a las violencias que viven elles y también nosotres a lo largo de nuestra vida en relación con las violencias”. Esta relación de diálogo constante les ha permitido respetar los límites en la información que cada persona aporta y al mismo tiempo generar condiciones de seguridad y confidencialidad que no le exponga a la reproducción de más violencia. De igual forma, asegura que, en las grabaciones del podcast, cada una de las personas participantes, prefirió o no, cada caso fue distinto, dar su nombre, hablar de sí o referirse a detalles generales sobre su vida.

 

 

El lenguaje

Cuenta Mónica Quevedo, también integrante del colectivo, que el lenguaje fue fundamental durante el desarrollo de este proyecto. Para ella, el lenguaje se entiende como una construcción social, por eso asegura que se habla de un lenguaje que es patriarcal, machista, que alberga violencias, pero, insiste en que través del uso del lenguaje se puede hacer resistencia y transformar. “El uso del lenguaje inclusivo es una forma de generar una incomodidad, de resistir. La manera en que nos comunicamos y lo que comunicamos está transmitiendo unas formas de ser, un lenguaje que siempre se enuncia desde lo normativo, pero hay que pensar cómo a través del uso del lenguaje podemos empezar a abrir y a transformar”, afirma. Así, el lenguaje se convierte en una herramienta de transformación social, la cual debe usarse teniendo en cuenta el contexto.

Por otra parte, para Víctor Manuel Hoyos, representante del Colectivo LGTBI, Timbío de Colores y participante del proyecto, “el lenguaje es de suma importancia, no solamente para poder expresar nuestras necesidades, nuestras inconformidades, sentimientos, deseos... sino para ayudarnos a comprender y concebir el mundo por medio de este mismo. Nosotros, como seres humanos, tenemos la necesidad de comunicar y el lenguaje nos da el poder y la veracidad para nuestros argumentos; estos nos incluyen en diferentes ámbitos sociales y nos ayudan a diferenciarnos de otros, así reafirmamos nuestra esencia y nos dan mayores posibilidades de desarrollo sociocultural”. 

Polisemias hace referencia a algo que tiene múltiples significados, que no es único, que no es homogéneo. “Polisemias rurales habla de que la ruralidad es múltiple, que va más allá de las ideas conservadoras que se tienen, del imaginario sobre cómo es la ruralidad y que hay múltiples formas de experimentar y vivir la sexualidad y el género”, expresa Quevedo. Para el Colectivo es importante hablar de polisemias rurales porque están hablando de una ruralidad que también es marica, que se piensa en estas experiencias más allá de las ciudades, que se trasladen hacia el campo, al pueblo, la vereda. “Entonces Polisemias es eso, una crítica frente a lo LGBT que siempre se enuncia desde allí y pareciera que solamente existieran esas categorías, pero realmente las experiencias van más allá de ellas, se desbordan; entonces es lo múltiple, que no hay una sola forma de vivir y experimentar el género y la sexualidad”. 

Polisemias_rurales_1.jpg

 

 

La experiencia

El podcast contó con la participación de diferentes personas de diversos lugares del departamento del Cauca. Buenos Aires, Santander de Quilichao, Puerto Tejada y Corinto, en el norte; Piendamó y Timbío, en el centro; y Mercaderes en el sur del Cauca. Cuenta Víctor Manuel Hoyos, representante del Colectivo LGTBI, Timbío de Colores, que su participación en el podcast fue por la invitación de una compañera y asegura que decidió contar su historia no para inspirar y conmover “sino para establecer memorias que concienticen al cambio social, ayudando a exterminar ideas retrógradas homofóbicas que deambulan por los aires. Ya no hay miedo, ya no hay mentiras, ya no hay resignación. Cada día somos más los que alzamos nuestra voz para decir que estamos aquí, que pertenecemos aquí como cualquier creación natural”.

Hoyos considera que este proyecto va ayudar a contribuir con la reivindicación de las disidencias sexuales surgentes y las ya establecidas en el departamento, ayudando a visibilizar determinados intereses y exigir igualdad social.

Por otra parte, para Muñeca, mujer trans del municipio de Villa Rica, representante de la Fundación FUCOVID y participante del podcast, esta experiencia fue sentirse protagonista y aprender. “Nos vimos pintadas en caricatura, me gustó haber participado de las Polisemias, rompimos el estereotipo del miedo, empezamos a hablar, a sentirnos, a oírnos, a escucharnos, a mirar la problemática de nosotros, a contar la historia que nos ha pasado y en qué hemos contribuido”. Para ella el proceso desarrollado fue muy significativo y asegura que no hubo ningún problema, ni ninguna ofensa. “Aprendimos y nos enseñaron muchas cosas que nosotras desconocemos, todo con el fin de romper el estereotipo y tratar de incluir a las demás trans y que ellas vean el reflejo de uno a la hora de participar en trabajos así”, concluyó. 

 

Apuesta a futuro

Si bien, Polisemias rurales: relatos con mucha pluma nació en el 2018, su desarrollo se extendió hasta el presente año y se logró satisfactoriamente las metas propuestas. Para el Colectivo Viraje, este acercamiento fue un impulso más para querer extender la mirada, lograr algo más amplio, más reflexivo y a largo plazo, poder cartografiar las disidencias sexuales y de género en todo el Cauca. “Esa no es una tarea que sea haga en un año o dos, sino más bien una apuesta a largo plazo, a futuro, y pensamos que con ella se va a poder lograr otras miradas, quizás más críticas y reflexivas de cómo se viven y se experimentan las disidencias sexuales y de género en el Cauca ruralizado”, comenta Ortiz. El proyecto no termina cada vez que salen de un municipio, sino que la idea de la salida es metafórica porque mantienen contacto con las personas, cuidan los vínculos construidos, las amistades, forjando lazos de trabajo colectivo.