14 de octubre de 2020

Una vía digna por El Porvenir

Campesinos de la vereda El Porvenir, de Timbío, Cauca, se movilizaron la semana pasada hacia la cabecera municipal exigiendo obras en beneficio de su comunidad. Abandono estatal y falta de vías para poder sacar sus productos fueron los principales reclamos. Al final de la jornada, se alcanzaron algunos acuerdos.

Por: Juan David Muñoz Espinosa

 

 

Con marcha, chirimía y plantón pacífico frente a la Alcaldía de Timbío, los campesinos de la vereda El Porvenir, hicieron escuchar sus inconformidades por el constante abandono estatal y le exigieron a la alcaldesa Maribel Perafán Gallardo, el arreglo de la vía principal de su vereda.

En El Porvenir, los campesinos a diario labran la tierra para poder cosecharla y así tener un sustento para sus familias. lo que implica la necesidad de una vía adecuada para el desplazamiento de los víveres hacia y desde el pueblo. “Así como el pueblo necesita del campo, nosotros necesitamos del pueblo”, comentó Edi Orlando Sánchez, habitante de la zona “Somos 74 familias que sobrevivimos del pan coger. Allá se produce la caña de azúcar, café, frijol, ganado, gallinas, plátano, piña, limón y demás. Como campesinos estamos exigiendo a la administración, en esta marcha pacífica, el arreglo de la vía para poder sacar los productos a nuestro pueblo”.

Flor Emiro Rivera, vicepresidente de la junta de acción comunal, señaló que con la protesta social ha visto que se pueden solucionar las cosas. “Yo nací en la vereda El Porvenir y ha estado abandonada por muchos años, los candidatos van cada cuatro años y nos engañan con cualquier cosita. Por eso esta marcha, para hacernos escuchar y sentir, en la cabecera municipal de Timbío” dijo.

 

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Mientras en diálogo los representantes de la comunidad e integrantes de la alcaldía, llegaban a acuerdos, la música de chirimía estuvo presente, acompañando con su fuerza movilizadora los procesos que se gestan en los territorios. “En la comunidad decidimos hacer este plantón porque hay mucha accidentalidad y cuando hay lluvia los derrumbes son constantes, la comunidad pasa días enteros destapándola a punta de pico y pala. Hay derrumbes que desde el mes de marzo están ahí y no se han destapado porque se necesita maquinaria”, argumentó Felisa López, al tiempo que reivindicaba la alegría de la chirimía como forma de expresión tradicional de los municipios del Cauca. Dijo también que con el solo hecho de escuchar esta música, la gente empieza a salir y con ella se llama la atención de los transeúntes.

 

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Al final de la reunión entre los voceros y las autoridades locales, se acordaron distintos compromisos a corto y mediano plazo. En la presente semana que va del 12 al 16 de octubre, se realiza en compañía de la comunidad, la visita técnica a los sectores críticos de la vía, para revisión y priorización de intervención. Así mismo en la semana del 27 de octubre se iniciarán los trabajos de adecuación y mantenimiento de la vía, comprometiéndose la comunidad a realizar previamente los trabajos de rocería, limpieza y cunetas.

Además, la comunidad se comprometió a realizar una propuesta agropecuaria y ambiental para discutir con la administración municipal. Esta propuesta se articula con trabajos que se vienen adelantando junto al Comité de Integración del Macizo Colombiano (CIMA), quien fue garante en esta reunión y acompañará a la comunidad en la construcción de un plan de vida en el marco de las necesidades de la comunidad.

 

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Ancízar Rivera Fernández, joven campesino que llevó la vocería de la comunidad ante la administración municipal indicó que “más allá de las cuestiones materiales, la idea es que la gente logre reconocer que si nos juntamos y nos organizamos se pueden lograr cosas, creo que ha sido un fruto positivo muy simbólico donde la acción popular está presente”. También afirmó que la chirimía dentro de los procesos de acción popular es como la charrasca dentro de la música, la que amarra, la que llena y da la alegría, conectando entre la flauta y la tambora. La música tradicional hace un llamado a mantener una voz propia que no debe ser callada, digna de expresión de la alegre rebeldía.