09 de mayo de 2020

Comerciantes del Anarkos: doble pesadilla

Después de más de dos años del cierre del Anarkos, que dejó profundas heridas, los comerciantes afrontan ahora una nueva pesadilla: el Covid-19. La necesidad de trabajar choca con las medidas de confinamiento. La Cámara de Comercio del Cauca financiaría la estructuración de un proyecto, pero aún quedan muchas decisiones por tomar.

Por: Juan Pablo Castro Canencio

Fotografías: Alexander Paloma

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La socialización hecha en noviembre pasado del informe de la Universidad Nacional sobre las fallas estructurales del Centro Comercial Anarkos no fue el capítulo final de la incertidumbre de los comerciantes que el 12 de marzo de 2018 se quedaron a la deriva y sin dónde trabajar. A los meses de angustia y búsqueda desesperada de opciones viables, se suma ahora la pandemia del Covid 19, que agravó la crisis de quienes tienen en la actividad comercial su principal fuente de ingreso. Esta coyuntura imprevista trunca de nuevo las posibilidades de salir de la situación en que quedaron muchas familias luego del cierre del edificio.

María Victoria Salas, quien trabaja en un local en el pasaje “Manzana 99”, dice que “para todo el comercio ha sido algo inesperado. Nunca hemos vivido una situación de ese tamaño y no sabemos cómo vamos a salir de este problema”.

El coronavirus ha paralizado casi completamente la ciudad y también las opciones que apenas comenzaban a concretarse para hacer frente a la clausura del Centro Comercial ocurrida en marzo de 2018. Edith Pérez, dueña del almacén La Colmenita, evidencia el impacto que ha dejado este tiempo de cuarentena: “La afectación ha sido muy grave aquí en Popayán, esta es una ciudad que vive del comercio. Aquí no hay grandes empresas, por lo tanto, la mayoría nos dedicamos al comercio y nos hemos visto bastante perjudicados”. 

 

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El tiempo en contra

En estos momentos el peor enemigo de los comerciantes es el tiempo. Mercancías, como alimentos, están por vencerse y la ropa se va deteriorando poco a poco a medida que avanza la cuarentena, algo que los mantiene intranquilos en sus casas y sin ningún apoyo económico. “Mi almacén vende cosas para comer. Algunas se deterioran y otras llegan a su fecha de vencimiento. Me tocaría que volver a renovar todas las cosas”, dice Maria Victoria. “Nosotros vendemos ropa y esta va pasando de moda y, fuera de eso, de estar tanto tiempo guardada, se va dañando”, afirma Patricia Navia.

Algunos comerciantes se han visto obligados a recoger la mercancía y mantenerla en sus casas. Una de las razones es el alto costo de los arriendos, que hace aún más difícil una reactivación laboral de quienes tenían sus locales en el Anarkos. “El comercio se encuentra afectado ya que toda la economía tuvo un alto. En el momento me encuentro sin local por los arriendos tan costosos”, dice Adriana Orozco, quien ha venido buscando alternativas para la venta de sus productos. “Lo mejor es usar las redes sociales para ofrecer nuestros productos y la entrega a domicilio”, afirma. Esta estrategia se ha convertido en una de las más utilizadas por el comercio para lograr ingresos en tiempos de cuarentena.

Algunos comerciantes se inclinan por la reapertura de los locales con las medidas de bioseguridad correspondientes. Aseguran que su situación económica no da para más y si se prolonga la cuarentena se verán en la obligación de cerrar. “Posiblemente me toque quitar mi negocio y no sé qué me voy a poner a hacer. No tengo otro sustento, el gobierno no nos ha dado una solución, para los pequeños comerciantes”, cuenta Patricia Navia.

 

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Virus e inseguridad

No obstante, todos entienden la necesidad de cuidarse ante la propagación del virus. “La preocupación mía es poder salir a trabajar, pero la edad no da como para ponerme a jugar”, manifiesta Amparo Castillo, dueña del almacén Estilo Íntimo, quien se siente “abrumada y triste” con la situación. También señala que las medidas anunciadas por el gobierno no benefician a los pequeños empresarios. “La ayuda ha sido que nos esperen cuatro meses, pero ¿a costa de qué? Hay que pagar intereses por esos meses, porque no van a tener ninguna consideración. No es gran cosa la ayuda del gobierno”.

Otro aspecto que genera preocupación en el sector comercial, es la falta de seguridad. El poco tránsito de personas en la zona tras las medidas de aislamiento establecidas por el gobierno, hace que el centro histórico se haya convertido en blanco fácil de robos. “Los vándalos aprovechan para abrir los locales y saquearlos. Ya en nuestro caso nos intentaron abrir el local, violentaron los candados. Afortunadamente, teníamos doble seguridad y no fue posible que pudieran abrir”, expresa Edith Pérez. “Los locales se encuentran solos, sin protección, y si llega a suceder algo, nunca nos van a responder”, dice María Victoria.

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Un salvavidas 

Desde los comerciantes se propone una serie de alivios para mejorar su situación económica. “Una ayuda serían los préstamos a bajas tasas de interés. Condonar impuestos como Industria y Comercio, al menos por este año. Muchos compañeros no alcanzaron a pagar, entonces sería un alivio”, dice Edith.

De igual manera, algunos de ellos hacen críticas a la Cámara de Comercio y al papel que ha jugado pues consideran que no les ha brindado el apoyo necesario ahora en la pandemia ni cuando se decidió el cierre de la manzana 99. A esto se suman las voces que dicen sentirse muy inconformes con el actuar de esta empresa. “Nunca se han manifestado para hacernos saber qué están con nosotros”, expresa María Victoria. 

También tienen la percepción de que el gobierno favorece a las grandes empresas, lo que agudiza el abandono que han sufrido los pequeños comerciantes o “los comerciantes de a pie”, como los llama Adriana. “Se han dedicado a favorecer a los grandes monopolios económicos del país, sin tener en cuenta la clase trabajadora, que nos vemos grandemente afectados”, dice Edith. “El gobierno ha dicho que está ayudando a todo el mundo, pero nunca ha dicho que a los pequeños comerciantes sino a las grandes empresas. Nunca hemos tenido una esperanza”, manifiesta Patricia.

Actualmente los comerciantes están a la expectativa. En forma de virus y pandemia, ha reaparecido la pesadilla que vivieron hace más de dos años, lo que ha agudizado la crisis del sector. No obstante, los vuelve a mover su consigna de siempre: mirar al futuro con optimismo pese a tantas dificultades.

 

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Cámara de Comercio invertiría en proyecto macro

Ana Fernanda Muñoz Otoya, Presidente Ejecutiva de la Cámara de Comercio del Cauca, dijo que esta organización no ha escatimado esfuerzos que contribuyan a solucionar la situación que desde hace más de dos años afrontan los comerciantes del Centro Comercial Anarkos. En diálogo con Co.marca fue clara al señalar que frente a la problemática presentada fue necesario establecer acciones interinstitucionales que permitieran tomar las decisiones más pertinentes y en ello participaron la Alcaldía de Popayán, la Cámara de Comercio, Fenalco Cauca, el Concejo Municipal y los mismos comerciantes, entre otros actores. Indicó que el primer paso fue hacer parte activa en la elaboración de un censo para definir cuántas de las personas afectadas tenían registrados formalmente sus negocios y empezar a establecer quiénes eran propietarios y quiénes no.

La directiva gremial señaló que inicialmente “la Cámara de Comercio gestionó con la Alcaldía de Popayán un permiso temporal para que las personas afectadas pudieran reestablecer en sus casas los locales comerciales sin cambiar el uso del suelo”. De igual manera, recordó que estuvo pendiente del avance de los estudios que realizó la Universidad Nacional, pero que desde un principio la Cámara de Comercio ofreció asumir los costos de la estructuración de un proyecto que saliera de la voluntad de los comerciantes. También gestionó con la Compañía Energética de Occidente para que asumiera los costos del diseño del sistema eléctrico.

No obstante, a día de hoy no hay nada definido porque el escenario es muy complejo, al igual que la interlocución. Previamente es necesario establecer con total claridad quiénes son propietarios, pues solo ellos tendrían voz y voto en la definición del futuro de la manzana 99. Y en esa decisión, debe tenerse en cuenta la posición del municipio de Popayán, que tiene una participación del 20 por ciento en este inmueble. Indicó también que en este sentido es urgente la realización de un estudio exhaustivo de títulos, para que pueda realizarse una Asamblea de Propietarios con carácter decisorio. “Hay que ir para atrás y determinar cómo ha sido el fraccionamiento de los locales”, dijo.

Respecto de las posibilidades de inversión para reactivar la zona y en el actual contexto del Covid-19, Muñoz Otoya resaltó que en reunión con autoridades locales y parlamentarios se asume sin reparos que el proyecto Anarkos es uno de los potenciadores de la economía del centro de la ciudad y que la Cámara de Comercio mantiene la decisión de participar en la estructuración de un proyecto sólido y beneficioso para la ciudad. “Lo que no puedo hacer, e inclusive lo hablé con los comerciantes, es sacar dinero y dárselos, pero sí puedo tomar recursos e invertirlos en un proyecto macro”, afirmó. En ese mismo sentido dijo que “los recursos que maneja en la Cámara se pueden utilizar para ayudar al comerciante formal o para que el informal se formalice”.

Sin embargo, advierte Muñoz Otoya, cualquiera que sea la inversión en infraestructura que se vaya a hacer “debe ir de la mano de la modificación del PEMP: un edificio de apartamentos, un edificio de oficinas, un hotel, un centro comercial”. Las enumera porque esas son las opciones más viables, pero requerirían inversionistas que compren la participación de los comerciantes o que estos se vinculen en calidad de accionistas mediante la gestión de líneas de crédito con acompañamiento institucional.