27 de junio de 2019

#FalsosPositivos 

En Popayán también hubo ‘falsos positivos’

Desde hace varias semanas el tema volvió a ser parte crucial de la agenda del país, después de conocerse nuevas denuncias realizadas por The New York Times, el periodista Daniel Coronel y la Revista Semana. En Popayán, hace algunos años, varios jóvenes fueron víctimas de estos hechos.

Por: Co.marca Digital - Universidad del Cauca

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Desde hace algunas semanas el tema de los homicidios agravados en persona protegida (‘falsos positivos’) perpetrados por agendes del Estado colombiano, ha llegado a un nuevo pico de discusión, después de que The New York Times revelara el pasado domingo 19 de mayo, la existencia de órdenes que incitaban a las fuerzas militares de Colombia a obtener más resultados operacionales en combate.     

La investigación aseguraba que el mayor general Nicacio Martínez Espinel, comandante del Ejército de Colombia, había ordenado de manera escrita a sus unidades aumentar el número de bajas y capturas. Según el diario norteamericano, una de estas órdenes les decía a los soldados que no “exijan perfección” a la hora de ejecutar ataques letales contra enemigos.

A esto se le suma las amenazas a las que son sometidos los militares por confesar ante la Justicia Especial para la Paz (JEP) cómo y quiénes participaron en estos hechos ejecutados durante el periodo de gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010).

También se le añade la reciente publicación de la Revista Semana, cuyo artículo central “Operación silencio”, da cuenta de los interrogatorios a los que están siendo sometidos algunos militares, para descubrir quiénes filtraron a diferentes medios de comunicación la información sobre las directrices que exigían doblar los resultados en el Ejército y que podrían ser la semilla para volver a las épocas de los ‘falsos positivos’.

Sin embargo, no es la primera vez que desde el gobierno colombiano se emiten este tipo de directrices en las fuerzas militares. Justamente durante el gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez, (hoy senador de la república) se expidió por parte del Ministerio de Defensa la Directiva Ministerial Permanente N° 29 de 2005, con la cual se promovía el desarrollo de criterios para el pago de recompensas por la captura o abatimiento en combate de cabecillas de organizaciones armadas al margen de la ley, material de guerra, intendencia, comunicaciones e información sobre actividades relacionadas con el narcotráfico y pago de información que sirviera para el desarrollo de labores de inteligencia y planeamiento de operaciones.

Las compensaciones económicas iban desde los 100 pesos por cada kilo de metralla incautado, hasta cinco mil millones por algún cabecilla. Después de la expedición de la Directiva N° 29, la presión para obtener resultados recayó sobre las líneas de mando de las unidades militares del Ejército Nacional. Algunos, para responder a estas exigencias y buscando otro tipo de beneficios, comenzaron a tejer una serie de alianzas que tendrían como resultados acciones criminales que estremecieron al país. Los resultados: más de 3512 homicidios cometidos por agentes del Estado en varias regiones del país, conocidos bajo la denominación de ‘falsos positivos’. 

En Popayán, también hubo jóvenes que fueron víctimas de estos hechos. Co.marca comparte algunas de las publicaciones que abordan el tema en nuestra región y que sirven para hacer memoria sobre lo sucedido hace algunos años.

 

1. Las secuelas de los falsos positivos

Tal vez los pusieron a correr. Les dieron unos segundos de ventaja y luego comenzaron a dispararles como si estuvieran de cacería. Tal vez hubo mucho vértigo. Fuerza en las zancadas de los que huían y de los que acechaban. El fragor que en ellas existían terminó por robarle el silencio a la noche, antes de que la muerte se robara el protagonismo.

Seguir leyendo en https://www.semana.com/nacion/articulo/las-secuelas-falsos-positivos/340204-3

 

2Sin retorno, Camino a la impunidad

Familiares y amigos relatan la historia de cuatro jóvenes de la comuna siete de la ciudad de Popayán, que viajaron hacia el departamento de Córdoba en busca de oportunidades laborales. Sin embargo, lo único que encontraron fue la muerte. Fueron asesinados por miembros del Grupo Gaula de Córdoba, quienes los reportaron como delincuentes al servicio del narcotráfico.

 

 

3. No me puedo cortar las venas: mayor Parga

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El mayor Julio César Parga Rivas no pedirá disculpas. A nadie. No tiene por qué. Lo asegura en un breve diálogo telefónico que se dio repentinamente después de buscarlo durante varias semanas del mes de agosto de 2017. El mayor no quiere pedir perdón públicamente a los familiares ni a las víctimas pese a que aceptó su responsabilidad con el homicidio de 43 personas. No quiso hablar porque para él esos hechos ya son pasado. Prefirió guardar silencio justo por la época en que la señora Fatou Bensouda, Fiscal de la Corte Penal Internacional, vino a Colombia por primera vez a indagar sobre los llamados “falsos positivos”, que son ejecuciones extrajudiciales.

(Ver más en https://www.agendapropia.co/content/no-me-puedo-cortar-las-venas-mayor-parga )