17 de junio de 2019

Crónica

Vicente quería ser escritor

La Institución Orfeón Popular Obrero de Popayán fue fundada por el cajibiano Leonardo Pazos Fernández en 1936, con la intención de que la clase trabajadora y los sectores populares se involucraran en las artes y la música. La siguiente crónica cuenta una pequeña parte de la historia a través de un viaje emotivo por la memoria y por los textos de quien dejó registrado muchos momentos de esta institución.

Por: Angélica M. Guzmán M.

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Dicen que Vicente sigue viviendo ahí.

Por las noches se siente.

Quizá nunca quiso irse.

Quizá nunca se fue.

Me hubiera gustada conocerlo. Lo único que pude encontrar de él, además de unos escritos, fue una vieja fotografía en un carné del Seguro Social del 76. Carné perdido entre unos viejos recortes de periódicos, perdidos en el tiempo, como él. Por la fotografía podría decir que Vicente Ruiz fue una persona seria, callada, parca, confiable y, tal vez, un poco esquiva, un poco tímida. En realidad, son suposiciones, pero es lo que me trasmite la foto.

Lo único cierto es que nunca se fue.

Ahí está.

***

Lunes 25 de octubre de 1965

Vicente llevaba bastante tiempo cuidando el Orfeón. Dormía en una colchoneta en el piso y en las noches, cuando todos se iban, se ponía a escribir. La gente dice que tal vez ese era el momento favorito de Vicente: sentarse, abrir un cuaderno, coger un lápiz y escribir.

En un librillo de 50 hojas comenzó a contar una historia. Con su puño y letra se tomó la libertad de escribir día a día lo que se vivía en el Orfeón, y decidió empezar en uno de los días más relevantes para la Institución Orfeón Popular Obrero de Popayán: la construcción del teatro, el sueño más grande del maestro Leonardo Pazos, su fundador.

El maestro contratista señor José García principió con dos ayudantes llamados Rodrigo Ruiz y Jaime Orlando Peña a trabajar en la delineación y demarcación del solar para precisar detalles de nivel y escuadra, para lo cual se entrevistó con Pedro Méndez y confía en que el señor ingeniero Dr. Julio César Concha entregue para el 30 los cálculos para acometer de firme los trabajos.

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Martes 26

El maestro García cita a Pedro Méndez y sobre el terreno precisan detalles de los planos. Jesús Valencia proveedor de materiales informa que no se compromete a conseguir la arena de Timbío porque no logró en sus gestiones acordar precios justos. Lo de la arena se debe a que el sr. Ingeniero aconseja usar de la de Timbío para determinados trabajos. Entregué la carreta vieja para servicio de obra.

Miércoles 27

A pesar de lo establecido con Pedro Méndez, el maestro García halla dificultades para la demarcación del lote.

Y fue así como Vicente empezó a escribir por las noches lo que pasaba en el Orfeón. Los diarios del Orfeón, como él los llamó, iniciaron con “Apuntes exclusivos sobre la construcción del teatro”. Son cinco libros a los que él dedicó 13 años de su vida. Incompletos porque el número 5 termina en el año 1973 y la finalización del teatro fue en 1975 y su inauguración en 1978. Se perdió una parte de la historia.

Los diarios están en buen estado. Son 16 en total, todos escritos por Vicente, un poco afectados por la polilla, pero legibles, cargados de historias, recuerdos. Lo mejor de todo es ese peculiar olor a libro viejo; se le siente el paso de los años.

***

Casi 30 años después de la fundación de la institución se inició la construcción del Teatro Popular, el sueño más grande del maestro Pazos, donde se realizarían los actos culturales que los obreros aprendían en el salón de clase. Los planos fueron elaborados por los ingenieros payaneses Ernesto Ordóñez y Julio Concha. Se hicieron intervenciones en la explanación del terreno, en la construcción de paramentos, cimientos, columnas, desagües, techos, escenarios, cielos, palcos, servicios, camerinos y estiques. En esa época, el rector de la Universidad del Cauca era Antonio José Lemos Guzmán quien también empezó a darle un espacio a los obreros y logró que el Congreso Nacional expidiera la ley 17 de 1948 y la efectividad de la misma gracias al interés de Isaías Muñoz Acosta, quien logró conseguir el auxilio de la Nación por la cantidad de 120 mil pesos a partir de 1969 y los auxilios departamentales y municipales entre 1969 y 1971, por una cuantía de 167.200 pesos; esa suma fue la que se invirtió en la construcción del Teatro hasta 1972.

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De cada momento, de cada recibo, de cada intervención Vicente escribió. Me gustaría saber por qué escribía, qué hacía cuando se quedaba solo en el Orfeón además de coger un lápiz y un papel. Es que Vicente prácticamente vivió en el Orfeón. Debajo de las cómodas tenía una colchoneta con una almohada y una cobija, la extendía en el suelo en el salón de estudios. Se levantaba a las seis de la mañana, se iba para la casa de él y volvía a las tres de la tarde. Vicente se la pasaba ahí, casi todo el día. Cuando no escribía, leía.

Quisiera haber conocido a Vicente.

La letra de Vicente me recuerda a la de mi bisabuela; es cursiva, pequeña, delicada. Al verla se siente que escribía pausadamente, sin afán, con amor.

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Jueves 17de agosto de 1972

Entregué dos libras de clavos de dos pulgadas y una pulgada. Don Lora hizo la planilla y cuentas, quedando dinero apenas para formales la otra quincena, quedando debiendo las prestaciones sociales, junto a las cuentas mandó una nota de previo aviso e informando que solo quedan para la quincena final 3,220,00 pesos.

Pedro dijo que no se puede parar la obra porque las molduras que hizo Noguera fueron más de 4,000,00 pesos y no se pueden dejar tirados, pues que hay que colocarlos cerrando el cielo raso del cual solo falta una cuarta parte. Pero Lora, que no cree en el préstamo, no acepta razón distinta de la suspensión de la obra.

Lunes 21 de agosto 1971

Entregué dos libras de clavos de tres pulgadas y un kilo de alambre. Hoy se inició la 95 semana para la 48 quincena, que bien puede ser las últimas de esta etapa de la obra, sino resulta el préstamo que viene pensando. Dicen los obreros que hoy Pedro les dio “preaviso” de suspensión, lo que indica claramente que lo del préstamo no resultará y si Pedro desconfía, por algo será…

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***

La construcción del teatro estuvo dirigida por Pedro Méndez, profesor del Orfeón, Hernando Lora, tesorero que se encargaba de todos los presupuestos, Ricardo Dávila, alumno y profesor, José Omar Domínguez gestionando ayudas en el municipio y claramente el maestro Leonardo Pazos en un comienzo y el profesor Pabón. En ella se vieron involucrados todos los alumnos. Fue una obra de ellos. A aquellos que trabajaron como tal en la obra se les pagaban sus honorarios, había que ser justo, escribió.

Cada movimiento estuvo registrado por Vicente.

Cada respiración.

Cada pálpito.

Cada desesperación cuando la obra se detenía por tiempos indefinidos por falta de presupuesto.

Todo lo escribió Vicente.

 

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Sábado 2 de septiembre de 1972

Con la quincena que se cumple hoy, que es la 48 y entramos a la 98 semana, se da por suspendida la obra en su presente etapa. Como dato curioso cabe anotar que esta etapa principió el lunes 2 de noviembre de 1970, que hoy 2 de septiembre de 1972 se cumplieron 22 meses completos, sin suspensión, de seguidos. El cielo raso no alcanzó a ser terminado, pero es pedazo de 2 metros lo que faltó, incluidos los dos últimos plafones. Les quedan debiendo a los obreros sus prestaciones hasta que haya plata, pues hasta hoy nada del préstamo pensado resultó. También queda por pagar facturas de Maderas El Roble y a la ferretería Argentina, las que pasan de los 1.000,00 pesos ambas, así como a Noguera un poco más de 1.000,00 pesos por la hechura de las carteras, molduras en tablón y un reajuste a sus jornales.

Receso…

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Un año después.

“Ricardo Dávila llevó a un obrero. Ojalá y se retome pronto la obra”, escribió Vicente en su diario.

Me dicen que Vicente era bien delgado y que andaba siempre con pantalón de dril, zapatos negros y saco. Que leía mucho y los estudiantes del Orfeón iban a preguntarle cosas, sobre todo de historia. Era muy bueno.

También pintaba, le gustaba pintar rosas.

Pintaba, leía y escribía. Eso hacía Vicente. 

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Viernes 26 de octubre de 1973

El propio gobernador Gerardo Bonilla Fernández llamó al profesor Pabón para decirle con motivo de la noticia de los 100,000,00 pesos que el Ministerio de Educación le ha informado que están esperando los planos y documentos para lo de la silletería, lo que indica que han perdido otra vez, pues ya son dos veces que se le han mandado y dizque no han recibido nada.

Viernes 16 de noviembre de 1973

Por recomendación de Álvaro Pío Valencia, don Lora hizo la petición de incluir en el Presupuesto Municipal con una buena partida del dinero asignado al sector histórico de la ciudad para el Concejo Municipal. Luego con Domínguez la sacamos en limpio y él mismo la llevó.

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En diciembre del 72 se aseguró la terminación del teatro. Se llevó a cabo una velada en honor al señor viceministro de Educación Nacional, Guillermo Alberto González Mosquera, a Víctor Manuel Barceló, embajador de México ante el gobierno de Colombia y al exgobernador Isaías Muñoz Acosta, se recibió un gran aporte para la Institución. El señor presidente de la República firmó el decreto 2381 por el cual se hacen traslados en el presupuesto de los gastos para la vigencia fiscal del 72, Mineducación, Departamento del Cauca, Orfeón Obrero, la suma de 50,000,00 pesos.

Con ese importante aporte, el Orfeón aseguró la terminación de su teatro y el Instituto Colombiano de Cultura, Colcultura, obsequió la silletería, tanto para la platea como para los palcos.

Con los años se iban consiguiendo ayudas para la construcción del teatro. El Gobierno Nacional aportó la suma de 960 mil pesos para auxiliar el Orfeón Popular Obrero. El aporte gubernamental fue hecho a través de la Dirección de Integración y Desarrollo de la Comunidad, cuya jefe. La jefe de esta dependencia, Ángela Gómez de Martínez, expresó que esos recursos hicieron parte del cumplimiento de una promesa que realizó el presidente de la República Alfonso López Michelsen, a los alumnos. Al mismo tiempo se realizaron presentaciones para los diputados con el fin de que ellos también se unieran a la causa cultural.

 

***

Vicente seguía escribiendo.

Y también haciendo parte del equipo de la construcción del teatro.

Hombro a hombro.

El Maestro Pazos murió en el 72 y no alcanzó a ver la obra terminada. Se fue sabiendo que ya se estaba construyendo.

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Auxilios para el Orfeón.

El gobierno nacional aprobó 100 mil pesos. El presidente de la República, Misael Pastrana Borrero, firmó el Decreto Nº 2146 del 23 de octubre, donde se hace el traslado del presupuesto para la vigencia fiscal de 1973 del Ministerio de Educación Nacional. Con ese dinero se logró terminar el teatro popular ubicado en la calle 6 con carreras 8 y 9.

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Vicente seguía sacando su colchón en las noches y se ponía a escribir.

Nada se le escapaba.

Vicente es memoria.

Sin Vicente nada de esta información hubiera sido posible.

El 3 de agosto de 1978 se inauguró el teatro del Orfeón Popular Obrero de Popayán. Después de 13 años de empezar la construcción, la Institución presumió de un gran teatro con pasadizo hasta el salón de estudios.

Se logró la construcción del teatro a la memoria del maestro Pazos.

Con los años, Vicente se marcha y los diarios se fueron junto con él. Nadie más siguió escribiendo, nadie más lo siguió. Nadie más quiso ser escritor como él.

Vicente sigue ahí, nunca se fue.

O bueno, cuando se creía que se había ido, los diarios nunca más se escribieron.

Quienes lo conocieron dicen que Vicente quería ser escritor porque se la pasaba todo el tiempo leyendo y escribiendo, leyendo y escribiendo. Aunque ya no está desde hace más de 30 años, Vicente continúa cuidando del Orfeón.

Algunos dicen que asusta, pero en realidad no es que asuste, es que Vicente sigue rondando por el salón de estudios.

Cuenta el profesor Domínguez, uno de los alumnos del Orfeón, que una vez se fueron todos los estudiantes y él se quedó sólo, encargado de cerrar las puertas. Mientras bajaba las escaleras para cerrar la puerta, sintió que alguien lo empujó y casi lo hace caer. El profesor dijo que él sintió que fue Vicente y que no fue la primera vez que algo así ocurría en la Institución.

Entonces dicen que Vicente sigue ahí sentado en ese colchón escribiendo las nuevas historias de este nuevo siglo.

Vicente todas las noches está en el Orfeón porque nunca se fue.

Él no quiso irse.

Vicente nunca se fue.