06 de abril de 2019

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Polarización e intereses informativos en tiempos de minga

¿Qué tipo de información les llega a los colombianos sobre lo ocurrido durante los días de la minga del Cauca? ¿Están los medios cumpliendo con su obligación de informar con responsabilidad y equilibrio sobre un tema tan sensible? Las reflexiones de cuatro expertos aquí consultados contribuyen al análisis sobre la forma como se hace periodismo y su impacto en la sociedad.

Por: Co.marca Digital - www.comarcadigital.com

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Fotografía: cortesía Alexander Paloma/ El Nuevo Liberal 

Personas, piedras, llantas y palos apostados en el asfalto de la vía que comunica a los departamentos de Nariño, Cauca y Valle. Largas filas de vehículos en torno a las estaciones de servicio en Popayán. Miembros de la autoridad lanzando gases lacrimógenos en la carretera o en las calles. Empellones, escaramuzas pugilísticas y pedreas entre quienes apoyan y quienes están en contra de la movilización. Estigmatización y creciente xenofobia en diversos lugares y momentos. Estas son algunas de las escenas recurrentes en medios de comunicación y redes sociales durante estas casi cuatro semanas de la minga del Cauca y que son reflejo de un ambiente cada vez más tenso y siempre a punto de explotar.

La movilización convocada por comunidades indígenas de la región con el apoyo de diversos movimientos sociales y campesinos que están de acuerdo con las reivindicaciones que allí se enarbolan, ha creado malestar en varios sectores de la ciudad que califican de inadmisibles las vías de hecho y las consideran un atentando contra sus derechos fundamentales. A la tensión cotidiana entre manifestantes y fuerza pública se suma la agresión por parte de algunos ciudadanos, el pasado jueves 4 de abril, a la sede del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), y a la IPS que maneja, así como a las instalaciones del Comité de Integración del Macizo Colombiano (Cima).

Pero, ¿cuál es la lectura que se hace de dicha información en otras ciudades y regiones del país? ¿Qué hay detrás de las noticias y de los comunicados que saturan los dispositivos y las pantallas? ¿Hay intereses ocultos moviéndose en este maremágnum de información y desinformación?

Editorialización, extremos e insultos

José Navia Lame, autor de libro La fuerza del ombligo: Crónicas del conflicto en territorio nasa, afirma que la información de los grandes medios nacionales sobre la minga tiene bastante sesgo, pues ellos mezclan lo noticioso con la opinión y editorializan de una manera descarada. De igual modo, señala que sigue a través de internet a medios caucanos y alguno de ellos hace de manera evidente lo que no debería hacer ningún medio periodístico: “lanzar permanentemente opiniones de tipo incendiario y diatribas y arengas cargadas de odio y de desinformación”. Confiesa que recibe ese contenido mediático con beneficio de inventario y trata de contrastarlo con información que llega por otros lados: la minga, el Cric, la Acin, la Onic y la Universidad del Cauca.

Juan Diego Restrepo, director de Verdad Abierta, portal especializado en periodismo investigativo, manifiesta que “los noticieros de televisión hacen un periodismo de registro, pero no profundizan en algunos aspectos de las reclamaciones de indígenas, afros y campesinos”. Afirma que por otros canales accede a informaciones cercanas a la minga o que permiten tener un panorama amplio y hacer ajustes para entender lo que está pasando en el departamento del Cauca.

En tal sentido, insiste en que lo que le llega es una información de extremos, donde no hay equilibrios. “En los medios tradicionales hay una profunda carga subliminal contra la minga, dado que se enfatiza solo en sus consecuencias más nefastas y no se explica más allá de eso. Y los medios alternativos afines a la minga, incurren en el mismo error: exponen el asunto sin mostrar las consecuencias, sin tener voces críticas al respecto o voces de ciudadanos que ya están cansados con un bloqueo que va a alcanzar 27 días”. Así las cosas, le preocupa que “los medios no hagan un trabajo explicativo, lo que genera una mayor polarización entre los afectos y desafectos a la minga”.

La cronista, docente e investigadora Patricia Nieto, autora de los libros Llanto en el paraíso y Los escogidos, y quien dirige actualmente la Editorial de la Universidad de Antioquia, afirma que no ve que se haga periodismo para informar sobre la minga porque hay manipulación y propaganda, y porque cada una de las partes promueve su visión particular de este conflicto. “Los medios masivos promueven la visión del gobierno, la información noticiosa es parcializada y hacen campañas mediáticas para deslegitimar el movimiento indígena. Se entrevista a los gremios de la zona que dicen estar afectados gravemente en sus ingresos y su actividad económica y a personas que por diversas razones se ha visto interrumpida en sus actividades cotidianas”. De igual modo, señala que la información del Cric, que le llega a través de boletines y páginas digitales de la organización, hace propaganda, por supuesto, al movimiento de recuperación de tierras y a las acciones heroicas de la organización y califica de intromisión y represión a las acciones de la fuerza pública.

Por su parte, Giovanni Bohórquez, investigador y profesor de periodismo y opinión púbica en la Universidad Pontificia Bolivariana, sede Bucaramanga, manifiesta que en el ejercicio informativo los grandes medios quedan en deuda, pues siempre se prioriza la visión oficialista, mientras las vocerías de los otros son reducidas, estereotipadas, estigmatizadas. “La televisión hace impacto con sus imágenes: siempre llama la atención los gases lacrimógenos, las piedras y los insultos”, señala.

Bohórquez insiste en que el problema es que de nuevo quedan heridas abiertas a partir del insulto y de lo peyorativo que las redes sociales hoy multiplican: “Siento que hay que ponerle más cuidado a las redes sociales. Así como se las condena también han facilitado la información. Creo que los grandes medios no han aprendido que o se ajustan a las necesidades de las audiencias y les entregan mejor información o las audiencias le van a creer más a las redes sociales, así ellas manejen información no confirmada”.

 

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Fotografía: cortesía Alexander Paloma/ El Nuevo Liberal 

Imposibilidad de reconciliación

En relación con el ataque que se presentó a la sede del Cric, en pleno centro de Popayán, José Navia considera que no es un asunto simplista ya que involucra varias cosas que deben ser tenidas en cuenta: hay indignación en la gente por el desabastecimiento de gasolina y hay otra gente inconforme moviéndose, protestando, no todos conscientes de lo que están haciendo. “Si uno se pone a mirar los videos con cierto detenimiento, lo que se ve son rostros similares a los que se ven en la carretera, es decir son rostros indios, mestizos”.

Para este destacado cronista, no deja de ser significativo que “toda esta gente movida, azuzada, reacciona contra los que cierran la carretera pero no reacciona contra todos los que históricamente se han robado a Popayán y el Cauca, contra los delincuentes de cuello blanco, contra quienes no han construido la doble calzada Popayán – Santander de Quilichao, no reacciona contra tantas inequidades y el abandono en el que ha vivido sumergida la región”.

Juan Diego Restrepo dice que dicha agresión es un acto de intolerancia muy fuerte que responde al grado de tensión que existe por la situación. “Pero más allá que los agentes ejecutores de las agresiones, lo que preocupa es quiénes están detrás: hay una reacción creíble de ciertos sectores cansados por la minga, pero también puede ser que otros sectores estén siendo instrumentalizados por sectores pudientes de Popayán para crear más caos y deslegitimar reivindicaciones sociales”. Concluye que tales agresiones también hacen parte como de un acumulado de rechazo a los indígenas que cada vez que protestan golpean duro a Popayán en términos económicos, de movilidad y productividad.

La agresión a la sede del Cric es, para Patricia Nieto, “una muestra de la dificultad enorme para respetarnos como colombianos, una muestra de la incapacidad para aceptar las diferencias y construir a partir de ellas y una muestra de una sociedad intolerante, una sociedad que no respeta las luchas sociales ni la variedad de instituciones que tenemos. El Cric es una institución legítima, legal, que debe ser respetada y reconocida, pese a que un sector de la población tenga diferencias con la organización”. A Nieto le preocupa, además, que esa actitud sea la manifestación del deseo de eliminar a quien no piensa de la misma manera. “Ese es un germen de violencia y es también el indicio de la imposibilidad que hemos vivido y tenido nosotros de reconciliación”.

En el mismo sentido se pronuncia Giovanni Bohórquez cuando dice que el ataque al Cric es una demostración de intolerancia, es algo que no se puede avalar y significa que alguien está interesado en que se destruya al otro. “Aquí hubo un caldo de cultivo propicio para que todos sacaran provecho, creo que ese es el punto más dramático, que no sé si los acuerdos lleguen a solucionar”.