08 de Octubre 2017

Sueños sobre ruedas

Un remolque de sabor y tradición

Disciplina, paciencia y pasión son las tres virtudes que le permitieron a Julián Mesa Salazar constituir Mamá Dominga: un emprendimiento que resalta la importancia de las comidas típicas de la ciudad de Popayán. 

Por: Carolina Moreno y Melisa Mera

 

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En 1984, en la ciudad de Popayán, nació un hombre de tez blanca y ojos claros, rodeado de olores, sabores y espíritu familiar.  Su madre, quien ha trabajado por más de cuarenta años en el negocio de las comidas típicas payanesas, siempre le inculcó la importancia de preparar cada alimento con amor y pasión. Con el paso de los años, Julián Mesa Salazar fue creciendo con las enseñanzas de su madre, aprendiendo cada día acerca de la gastronomía y del valor cultural que tiene la comida típica.

“Crecí rodeado de maní, achiote y ajo. Me formé como arquitecto, especialista en Ingeniería de la Construcción de la Universidad del Cauca”, dice Julián Mesa. Durante algunos años,  ejerció  su profesión  en la ciudad de Popayán, siempre apoyando el negocio de comidas típicas de su familia llamado La Conga. Sin embargo, las oportunidades laborales para él se fueron cerrando y, al mismo tiempo, se abrió una puerta que lo conduciría a su primera pasión: la cocina.

En medio de la incertidumbre y arriesgándolo todo, Julián Mesa se prepuso hacer crecer el negocio familiar. La creatividad le jugó una buena partida.  En una tina puso a congelar aloja para que se cristalizara y después de una ardua labor de raspado, nació el granizado de aloja, una idea innovadora que le traería éxito.

Cada día que pasaba se convertía en una oportunidad para triunfar, en una oportunidad para salir adelante y aportarle un poquito de sabor y picante a la vida. Pero la pasión que sentía Julián por las comidas típicas estaba ausente en los corazones de sus hermanos, lo que lo llevó a consolidar su propia marca, su propio negocio.

“El día 26 de septiembre de 2016 nació Mamá Dominga, una idea que alberga experiencia, innovación, cultura y gastronomía. Junto con mi esposa, decidimos nombrar el nuevo negocio en honor a mi abuela materna”, comenta Julián. Alcanzar el éxito no es fácil, iniciar un negocio, y sobre todo mantenerlo en pie, tampoco lo es. Cada paso hacia delante implica nuevos retos, nuevos desafíos y mucha disciplina.

Aplicó sus conocimientos en arquitectura para diseñar y construir un remolque pequeño, setenta por ciento con material de chatarrería. Durante cuatro meses, Julián trabajó solo en la construcción de su remolque, y aunque no estaba del todo terminado, pensó que era momento para empezar a rodar por las calles de Popayán, con su esposa y su madre, con sus comidas típicas y su granizado de aloja.

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Fue en el mes de septiembre, durante La Noche de Museos, que Julián Mesa prendió el motor de su remolque de dos por dos y empezó a recorrer la ciudad en busca de un lugar en el cual se pudiera estacionar para ofrecer sus productos. Su espíritu emprendedor lo llevó hasta las calles del centro de Popayán, donde vendió cada uno de los alimentos que había preparado con mucha pasión.

De esta manera, y con el pasar de los meses, Mamá Dominga fue quedando en el recuerdo de las personas que deleitó sus papilas con las empanadas de pipián, el champús, el granizado de aloja y otros alimentos que resaltan la tradición gastronómica de esta región.

Durante el año 2017, Julián, al lado de su esposa, decidió impulsar la marca de su negocio participando en diferentes convocatorias de emprendimiento. Ganó. Fue reconocido por su talento, su creatividad, su valentía y su amor por la cocina, así como por los sabores y las texturas.

Para Julián Mesa el valor que tienen los alimentos y la riqueza de su preparación, influyen en el desarrollo económico del territorio caucano. Su sueño, como payanés, es que muchas personas conozcan las comidas típicas que se forman en sus manos, y de esta manera, se resalte la labor del cocinero, la importancia de la gastronomía y lo valioso de emprender.