10 de diciembre de 2020

Pedagogía para la conservación de las zarigüeyas 

Diferentes organizaciones, proyectos y personas del común, se unen para la conservación de las zarigüeyas en la ciudad de Popayán. Se busca también concientizar a la ciudadanía respecto de estos marsupiales y erradicar el maltrato del cual ellos son víctimas. 

Por: Angélica Aley Moncada

Ilustraciones: Iluska Magalhaes


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Las zarigüeyas son una especie con más de treinta denominaciones hispanoamericanas. Mamíferas marsupiales, suelen ser, por prejuicios, confundidas con roedores. Las chuchas, en Colombia, las comadrejas, en Argentina, o las llacas, en Chile, cuentan con una familia Didelphidae de más de 90 especies vivas y algunas más ya extintas. 

La especie de chucha común ha tenido un proceso evolutivo y a lo largo de los años se han hecho apreciaciones antropocéntricas y erradas de las costumbres y modos de vida de este mamífero. Así lo menciona la Fundación Zarigüeyas, de Medellín, en su libro: Zarigüeyas (Chuchas Comunes) Marmosas y Colicortos en Colombia, donde además se afirma “que no son más ni menos peligrosas o limpias que cualquier otro individuo de la fauna silvestre, además prestan importantes servicios al ecosistema, incluyendo su rol como dispersores, controladores de plagas (insectos y pequeños vertebrados), e incluso como presas de otros animales mayores (rapaces y carnívoros)”.

La Corporación Autónoma Regional del Cauca, CRC, ha recibido a lo largo de este año reportes sobre el hallazgo de especies de zarigüeyas en el norte de la ciudad de Popayán. En su portal web mencionan que algunas de ellas se encontraban en regular estado, no obstante fueron atendidas de manera inmediata por el Centro Veterinario contratista de la CRC. Algunos habitantes del sector norte comentan que han visto la presencia de estas especies en distintas zonas verdes de barrios y de la vía Panamericana.

 

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Como lo menciona la CRC, el cuidado y la conservación de esta especie debe ser en conjunto con las comunidades, una intención que también tiene el grupo de jóvenes del proyecto Zarigüeya, de Popayán, que ha iniciado acciones al ver que hay mucho desconocimiento y  estigmatización sobre este  tipo de especies. “Vimos que la gente las asociaba con roedores, con animales a los que le tenían mal agüero como transmisión de rabia o mala suerte, entonces la gente arremetió violentamente contra ellas; a partir de eso nos organizamos para poder crear Proyecto Zarigüeya”, comenta Alejandra Salazar, creadora de la iniciativa.

Este proyecto cuenta con el trabajo de Alejandra Salazar, Juan Camilo Ortega y Yesid Perez, tres jóvenes amantes de la fauna silvestre y quienes han unido sus fuerzas y su dedicación en la pedagogía y la ayuda en el rescate de esta especie. “Ha sido satisfactorio, ya que hemos podido actuar de manera adecuada ante los casos reportados; ya sea de manera personal o virtual trabajamos en conjunto con otros rehabilitadores”, comenta Ortega. Agrega también que el proceso de rehabilitación consta de un adecuado manejo y varía según el animal, pero en general consta de calor y una dieta de hidratación, que es vital para su supervivencia. Posteriormente debe dársele un espacio al animal para adaptarse a su entorno natural; es aquí donde  el contacto  con la zarigüeya debe ser mínimo ya que debe aprender a tomar un comportamiento de cazador y de supervivencia. 

“Si hallan una zarigüeya se debe revisar su estado y su comportamiento. En caso de estar herida hay que comunicarse con la policía ambiental o ambientalistas autorizados. En caso de encontrarla sin vida, se procede a revisar su marsupio para ver si tiene crías: si las tiene se retiran y se hace el debido proceso de rehabilitación”, afirma el rescatista. Para este joven es un gusto y un honor ser parte de la supervivencia de las zarigüeyas, ya que siempre se ha visto fascinado por esta especie y la capacidad que tiene de conservar el ecosistema a lo largo de los años.

 

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Otro amante de los animales y de la naturaleza es Ciro Medina, un habitante de la zona norte, quien además de rescatar y adoptar animales en situación de calle por muchos años, es  ahora un cuidador de las zarigüeyas que habitan en el sendero ecológico de su urbanización. Por más de tres años, Medina ha alimentado a las chuchas del palo de guadua, como él las llama. Dice que son pequeñitas y que algunas otras han crecido, las ha visto pocas veces pero sabe que están ahí. Ellas lo esperan todas las noches en medio de los oscuros árboles en los que él les deja fruta fresca y picada con amor para ellas. 

“Las vi por primera vez en un árbol de mandarina y luego en otros árboles frutales del barrio. A partir de ahí empecé a llevarles comida todas las noches después de llegar de mi trabajo: les llevo mandarinas, papaya, manzanas, uvas, bananos. Sé que ellas comen muchas cosas y que se adaptan al hábitat en el que estén” comenta Medina. Las noches en las que por algún motivo no puede ir al encuentro de sus animales silvestres, se siente triste y pensativo al saber que ellas bajarán del árbol a buscar su comida y no habrá nada. A este ciudadano no le cabe la idea de que las personas maten esta especie. Considera que es ignorancia su maltrato y hasta su consumo, por eso sugiere más pedagogía ante la conservación de esta especie y todas las especies que nos rodean. 

Yesid Perez encargado de la pedagogía del Proyecto Zarigüeya de Popayán, considera que el camino siempre va a ser la educación, y conocer sobre la fauna y la flora permitirá la restauración del medio ambiente, de bosques, ríos y humedales. Dice que solo así se pondrá en práctica el respeto que le abre una puerta al cambio. “Hemos tenido la oportunidad de participar en diferentes jornadas de concientización con instituciones educativas, movimientos políticos, organizaciones sociales, organizaciones animalistas, actividades universitarias y  en las marchas. Sabemos que nos falta mucha más pedagogía en los barrios para así comprometer al resto de la comunidad al respeto por las zarigüeyas, al medio ambiente. También creemos que deben haber más alianzas y compromisos de las instituciones gubernamentales del municipio y del departamento”, dice. 

 

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Perez concluye comentando que Proyecto Zarigüeya invita al respeto y cuidado de esta especie en la que esperan que más gente se interese. Además  el proyecto pretende no solo hacer charlas en los colegios, sino que los estudiantes puedan hacer seguimiento a estos animales en sus barrios o en el lugar en el que se encuentren. Solo así las juventudes lograrán apropiarse, responsabilizarse y adquirir empatía con la naturaleza y con quienes habitan en ella.