04 de julio de 2019

Perfil

De los fusiles al azadón

Al ruido mediático sobre el apoyo o no de distintos sectores al acuerdo de paz con las Farc se le puede oponer la voz de personas que desde la reincorporación le siguen apostando a una nueva vida y unos nuevos horizontes. Este breve testimonio de un indígena y excombatiente muestra que los proyectos productivos son el mejor camino, y más si se tiene el apoyo de la comunidad.

Por Alicia Quessep A.

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Mi nombre es Victor Javier Becoche. Soy indígena nasa del municipio de Caldono. Actualmente soy el secretario de la cooperativa COOMEP (Cooperativa Multiactiva Ecomun Esperanza del Pueblo). La Cooperativa fue fundada el 15 de noviembre de 2017 en el municipio de Caldono. Hacemos parte ex combatientes de  lo que eran las antiguas FARC. Con el fin de resarcir los problemas que había dejado el conflicto armado se creó una cooperativa para proyectar proyectos productivos que nos sirvieran tanto a nosotros como a la comunidad. Los cultivos que tenemos ahorita como cooperativa son por contrato en comodato que hicieron con cabildos indígenas y con las personas de la comunidad. El proyecto de aguacate es el más grande que tenemos y de él hacen parte doscientos cuarenta ex combatientes. Está ubicado en el municipio de Silvia, en el resguardo de Tumburao. Inicialmente íbamos a sembrar veinticinco mil árboles de aguacate y ahorita con el trabajo que hemos hecho lo vamos a aumentar a treinta y dos mil. Este ya es un proyecto aprobado. También tenemos aprobado uno de piscicultura y estamos esperando la aprobación de uno de porcicultura. También tenemos un proyecto que se llama Hilando la Paz que es de tejidos y lo manejan mujeres del Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR) y mujeres de la comunidad.

Los cambios han sido muy positivos, ya nos reunimos con la gente a conversar. Hasta con los mismos militares nos sentamos a hacer acuerdos para programar actividades, y el municipio como tal pues se ha visto muy beneficiado ya que se ve mucho crecimiento del comercio. Cesó la violencia en este municipio.

Desde el comienzo siempre ha habido incumplimiento del gobierno en el camino de dejación de las armas, empezando por las áreas donde se alojó la gente porque no había donde hospedarse, no había habitaciones o buenas casas. Luego todos los papeles que debemos hacer como cooperativa para funcionar, no ha sido fácil. Pero 410 personas que hacemos parte de este proyecto seguimos trabajando y entusiasmados con este proyecto. Pensamos que de aquí a unos veinte años esta cooperativa podrá dar un aporte económico  muy grande a las comunidades aledañas.