04 de Junio de 2017

Crónica deportiva

En bici cuesta arriba

En tiempos de guerra, desde las montañas que abrazan a Toribío solo se escuchaban disparos. Ahora no suena la guerra, las mismas montañas son escenario de otras contiendas, en este caso, deportivas. Los ciclomontañistas van a su conquista. Dainer Medina las tiene a sus pies.

Por: Daniel Egas

 DSC0114

Solo, pedaleando sin detenerse ni en la más empinada cuesta, le demuestra a todo un pueblo que a pesar de la guerra siempre hay esperanza, que no basta con llorar sino que hay que saber ganarle a las tristezas. Así va por las calles de Toribío, Cauca, el muchacho de motilado raro, Dainer Fernando Medina.

Desde que él llegó al mundo aquí hace 16 años, Toribío, el pequeño pueblecito intrincado en medio de la cordillera, ha sido testigo de algunos de los peores golpes que solo la guerra puede propiciar. Aquí, en esta tierra olvidada por los de corbata y gobernada por los de fusil, nació Dainer o ‘el Ardilla’, como le llaman los más amigos y los no tan amigos.

DainerMedina

Y no es porque el hecho de no tener tocayos le obligue a buscar otro nombre, más bien se trata de un apodo ganado a pulso, —quizás, al pulso del peluquero autor del pintoresco peinado— cuestión que no le ha dejado exento de más de un jalón de orejas. En más de una ocasión intentaron persuadir al muchacho de ‘volarse’ la llamativa cresta rubia, “pero qué va, hay problemas más graves que un motilado”, respondía ante cualquier insinuación de tijeras. Además, ‘el Ardilla’ no es ardilla sin su cabellera.

Dainer no es el único hijo de doña Yamileth Medina. El menor de la casa es Jampier, así como suena, bien criollo sin envidiarle nada al ‘Jean Pierre’ francés, aunque para evitar confusiones de orden geográfico es más conocido como ‘El Jumbo’. Jampier, también es ciclomontañista y le sigue los pasos, o mejor, va pegado de la rueda trasera de su hermano. Ambos son los más destacados de Toribío en el ciclomontañismo.

La hermana mayor es Dana, la muchachita más guerrera en la casa y que ha logrado, junto con su mamá, sacar adelante a los dos hermanos que ni siquiera conocieron a su padre, pues el sexto frente de las Farc lo asesinó cuando Dainer tenía un año y Jampier ni siquiera había nacido.

En las épocas más difíciles, cuando ni siquiera había para comer, se levantaban, no se rendían y a pesar de los miedos nunca se dejaron derrotar. Lo que tuvo que hacer doña Yamileth para que nunca les faltara un bocado de arroz a sus hijos, va desde arrastrar una carreta con comida por todo el pueblo hasta cargar bultos en la plaza de mercado. Todo ganado honradamente y lejos de los negocios raros que para la época merodeaban a los más humildes del pueblo.

Dainer y su hermano JampierPero como la vida es difícil, más para unos que para otros, la guerra inclemente, ciega y repudiable golpeó a la familia nuevamente cuando esta apenas se reponía de la primera caída. El 8 de julio de 2011, la onda explosiva que se sintió en todo el pueblo les arrebató a los Medina la oportunidad de ver a los ojos a un nuevo miembro de la familia. La hermana de Yamileth perdió al bebé que llevaba en sus entrañas. La chiva bomba no solo dejó casas destruidas.

“La guerra se devuelve con amor”, fue la premisa que tuvo presente Yamileth Medina para educar a sus hijos en el ambiente desolador de la guerra, inculcarles que a pesar de los tragos amargos siempre hay una razón para seguir. Y así fue, desde la época en la que las calles de Toribío se veían desérticas, pues nadie se atrevía a caminar por los caminos del pueblo, hasta que en la distancia dejó de escucharse el sonido de las balas.

Dainer y su hermano Jampier practican hace cinco años ciclomontañismo gracias al apoyo de dos de esos héroes invisibles: Julián Laverde y Juan Carlos Betancourt, principales promotores del deporte en el municipio más atacado por las Farc, precisamente para dejar atrás el violento pasado y darle una oportunidad, más que merecida, a los toribianos.

Hoy por hoy, ‘el Ardilla’ está vinculado al equipo Caña y Trapiche de la ciudad de Palmira, fruto de las buenas presentaciones que ha tenido en las diferentes competencias tanto en el Valle como en el Cauca. Incluso en la última válida de ciclomontañismo disputada en su tierra natal se llevó el primer puesto y su hermano Jampier el segundo.

Y así va, por las calles del pueblo, con la mejor sonrisa, demostrando que después de la tormenta viene la calma. Aquí, en este pueblito escondido entre las cordilleras, Dainer continúa pedaleando cuesta arriba, abriéndose paso por las mismas montañas desde las cuales alguna vez se escucharon los sonidos de la guerra.