29 de agosto de 2017

Testimonio

“La coca es también un estilo de vida”

Solmey Botina, integrante de la organización campesina Ascatbal, rememora la resistencia campesina en contra de la erradicación, que se presentó en Balboa Cauca hace tres años, en agosto del 2014. Más allá de la estigmatización y las políticas estatales, este testimonio muestra otra visión de una situación que sigue siendo actual y no debe ser resuelta mediante la represión.  

Por: Karol Daniela Serrato

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El 19 de agosto de 2014 fue un día histórico. Jamás en la zona se habían reunido tantos campesinos a defender una misma causa: la mata de coca. Significaba para todos el sustento de nuestras familias. Por supuesto que íbamos a defenderla.

El día anterior yo me encontraba haciendo mis labores diarias como campesino. El sol estuvo fuerte durante la tarde. Ahí estaban mis dos hijos jugando con el perro mientras mi esposa aseaba la casa. Todo transcurrió con normalidad. Sin embargo, nosotros siempre estábamos alerta por si ellos llegaban.

A las cuatro de la madrugada recibí una llamada al celular: era Don Isidro Acosta. Llamaba para avisarme que el Ejército Nacional y sus erradicadores estaban en la Florida, una vereda del corregimiento de Pureto. Nos cayeron de sorpresa.

Karol coca2Estaba angustiado, sin embargo esperé que amaneciera. Cuando se hicieron las seis de la mañana con Emiro Calvache, que es un vecino y también un campesino que apoya firmemente la causa, cogimos la motocicleta y viajamos al lugar donde estaban erradicando. Llegamos al sitio y nos quedamos sorprendidos. Había alrededor de 100 personas entre Ejército y erradicadores pretendiendo arrancar los cultivos.  

Esa mañana llegaron más o menos 200 campesinos. El nerviosismo del Comandante del Ejército era evidente. Repetía constantemente que el culpable era el entonces Alcalde del Municipio de Balboa, Bolívar Delgado. Algunas personas ante tal afirmación querían quemar la alcaldía, pero se decidió tomar todo por el camino del diálogo. No estábamos de acuerdo que el gobierno erradicara forzosamente. Así logramos convocar una reunión inmediata en el Polideportivo del Corregimiento de Pureto.

Para ese tiempo nuestra organización Ascatbal (Asociación de Trabajadores Campesinos de Balboa) no estaba totalmente conformada, pero algunas personas ya veníamos trabajando en la defensa de los derechos del campesino. Bien sabíamos que sí queríamos que las políticas cambiaran teníamos que tomar una actitud pacífica y manejar las cosas por medio del diálogo.

La reunión empezó a las 11 de la mañana. Fue un día histórico. Había mil campesinos reclamando sus derechos. Y es que el gobierno debía escuchar las razones del porqué sembrábamos coca. Muchas veces habíamos pensado en dejar el tema de los cultivos ilícitos, que el gobierno escuchará nuestras necesidades y llegáramos a un acuerdo. Yo pensaba que quizá todo esto podría dar pie a un nuevo comienzo.

Durante la reunión estuvieron presentes delegados de los gobiernos municipal y departamental, también contábamos con la presencia de organizaciones vecinas que nos apoyaban. Hicimos un orden del día. Los campesinos exponíamos nuestros argumentos, la coca era una necesidad y más en el corregimiento de Pureto, donde escasea el agua y hay poco comercio. Anteriormente se sembraba maní, pero se fue acabando y no hubo más que recurrir a la coca. Por todo esto el Ejército no podía simplemente llegar y  pretender quitarnos lo que por años hemos cultivado.Karol coca3

Al finalizar la reunión yo estaba feliz. Se logró firmar con el gobierno municipal que se paraba la erradicación. Al día siguiente pensé que ya había pasado todo, pero el Ejército nos llevó la contraria pasando por encima de lo que se había pactado y firmado. Ahora estaban erradicando en la vereda La Esperanza. Esta fue una razón más que suficiente para que decidiéramos hacer un plantón en la Alcaldía Municipal de Balboa.

Ellos para mi eran como cucarachas, los plantábamos en un lugar y aparecían en otro. El 20 de agosto nos tomamos la Alcaldía. Hicimos comisiones para recoger comida, plásticos, cobijas, ollas, entre otras cosas para darle a la gente. Las personas del pueblo colaboraron mucho, pues la coca es algo que nos acoge a comerciantes, campesinos, transportadores, familias enteras, en definitiva a todos.

Durante la noche nos turnamos. Jugamos futbol. En este tipo de cosas a veces hay momentos amargos, pero también felices. Hicimos muchos amigos que hasta el día de hoy seguimos en contacto. Muchos de ellos ahora hacen parte de la organización, trabajamos defendiendo los derechos del campesinado.

Karol coca4A la seis de la mañana del día siguiente estábamos desesperados. No recibíamos respuesta alguna ni del municipio ni del departamento. Fue así como concretamos dar un paso más grande. Nos tomamos el kilómetro 14, vía principal que conecta a Balboa con el Estrecho. Viajamos todos, con la esperanza de que más campesinos se unieran a la protesta. Y así sucedió.

En la vía se pusieron barricadas y no se dejó pasar a nadie hasta que hubiera una solución. Para ese entonces, yo era uno de los líderes y tenía que estar pendiente de  cada movimiento. Todo fue muy pacífico, no queríamos altercados. Jamás el campesino balboense había tenido tanta resistencia.

Como campesinos habíamos intentado sembrar café, pero no nos sentíamos identificados con este producto, ya sea por el precio o por lo que tarda en cosecharse. Y es que para mí la coca más que un sustento económico es un estilo de vida. No hay que negar que el cocalero siempre ha manejado sus recursos.

El paro duró dos horas. En representación municipal vino el Secretario de Gobierno. La comunicación departamental fue por vía telefónica. En esas horas se logró concretar con los altos mandos del Ejército Nacional que ya no seguía la erradicación. Desde ese día hasta el sol de hoy nuestra coca sigue viva.     

Ahora lo siguiente era hacer una reunión en la ciudad de Popayán. Está tenía que ser en compañía del entonces comandante del Ejército, Alejandro Pinzón Arévalo. Para ese día nosotros debíamos estar preparados con argumentos contundentes para mantener fuerte nuestra posición.

Creo que ese día todos nos dimos cuenta y comprendimos que organizados podemos hacer  muchas cosas positivas para este municipio. Lo logramos, lo vamos a seguir haciendo, y vamos a seguir trabajando para que el campesino no sea olvidado.