22 de abril de 2021

La creación según Espada

En medio de una pandemia mundial, con el mundo encerrado y la esperanza a veces flaqueando, el arte se alza como una alternativa ante la posibilidad de colapso. Sin embargo, pocas veces se reflexiona sobre qué es el arte. Jose Alfonso Espada comparte su opinión al respecto.

Por: Juan José Fernández 

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Una de las iniciativas de Alfonso es “Dibujando Popayán” donde la gente se reúne para dar forma a la ciudad blanca.

La indicación para llegar al hogar del entrevistado era especialmente curiosa: “Sigue derecho hasta encontrarte con lo que parece un cubo negro”. Yo encontraba solamente casas en medio de la naturaleza. Tras un par de minutos di con el cubo, con manos sudorosas y la preocupación de no haberme perdido.

Salude a la tía de mi entrevistado y al mismo que me daba la bienvenida a una casa construida por él y su esposa, un espacio amplio y cálido. Le seguí hasta su estudio. Al llegar me llamó la atención la ubicación, no se encontraba en un lugar apartado al fondo de la casa o incluso en el cubo negro que al llegar pensé sería el lugar. Estaba en un espacio medio abierto que conectaba con las habitaciones de la familia según intuiría más adelante. Jose Alfonso Espada se sentó frente a mí ofreciéndome una silla frente a una mesa con instrumentos, rodeada de libros, juguetes, dibujos y un caballete. Egresado de la Universidad del Cauca en diseño gráfico, actual docente en la misma y un título que quizás sea más importante para el: dibujante.

Lo que más llama la atención al principio de la charla son los cuadros de manos que descansan en la pared sobre la cabeza de Alfonso. “Hoy día se cree que crear es un acto que inicia de cero, los artistas consideran que son tocados por una mano divina como la que retrató Miguel Ángel hace tanto tiempo con Dios alcanzando a Adán. Yo no creo en eso”. Para él la inspiración no es algo mágico ni llega de la nada. “Como decía Picasso, la inspiración te debe llegar trabajando, no creo en la inspiración, pero siempre que hablo de ella recuerdo a mi papá, él era constructor y ello lo llevaba a ser alguien inventivo y creativo. ¡Cómo amo esa palabra, la creatividad!”.

Espada cuenta que cuando empezó sus estudios en diseño se encontró con un primer acercamiento a las artes pictóricas y poco a poco entendió que hay mucho que descubrir, que leer, que estudiar “Uno con diez y ocho años se quiere comer el mundo y es muy estúpido”. Poco a poco iría descubriendo que en el arte uno construye un discurso y para hacerlo es necesario encontrarse con el contexto, con aquellos a quienes uno se debe.

— ¿Y cómo llegan las ideas? —pregunto ante el comentario de la inspiración. En ese momento la familia de Alfonso llega y una de sus mascotas se echa cerca de nosotros.

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Pieza 13 de variaciones entre lo humano y lo divino

 

–Digamos que yo puedo dibujar al perrito, lo dibujo desde aquí donde estoy, luego desde delante o desde arriba y después combinaré lo dibujado con otra cosa, lo importante es buscar. Uno debe tener la tranquilidad de hacer las cosas, sin importar si ya se crearon, hay que explorar.

En aquel momento señala las manos que mencioné al inicio de esta entrevista, comentándolas. “En esa época había muerto mi mamá y estaba solo en el apartamento, no sabía qué hacer y eso era algo difícil. En un momento cogí mi mano que era lo que tenía cerca y empecé a dibujar, después le añadiría el estilo renacentista y terminaría haciendo setenta dibujos basados en las manos. Cuando terminé todas juntas, que ya no lo están, decían algo”. Por ello él niega la idea de las musas, de la inspiración divina. Opina que se necesita disciplina, sin disciplina no hay escritor, dibujante ni bailarín.

Al preguntarle por su opinión respecto al bloqueo o resistencia que a veces aqueja a los artistas, su propuesta es seguir trabajando. “En la época de las manos me encontraba en el Colegio Mayor, justo salía a vacaciones y dibuje todos los días en sesiones de hasta catorce horas. Si te impones algo es porque lo quieres hacer ¿Y cómo sabes si está perfecto? Uno mismo se lo dirá al verlo”.

—Tampoco es necesario casarse con un estilo, la exploración es importante —afirma, como una alternativa en estos casos de no estar seguro sobre qué hacer—. Cuando pienso por ejemplo en Botero, siempre ha usado la misma técnica, una bastante buena, pero me gustaría verlo haciendo otras cosas ¿Cómo le quedara la gente flaca por ejemplo?

Tras un pequeño momento de risa añade. “La verdad es que me aburre repetirme”. Llegados a este punto surge una duda “¿El arte necesita un sentido?”. Responde: “Cuando toca fibras de otros, de otra forma es solo algo contemplativo”. En aquel momento los ojos de Alfonso se iluminan un poco afirmando que se puede hablar de todo desde lo político, lo contestatario, lo sentimental o temas perturbadores, lo importante es tener qué decir.

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Sin razones, otra de las obras de Alfonso Espada.

Espada considera que ser un artista en Colombia es algo difícil, tanto por los tipos de enseñanza que se imparten respecto al arte como por el recibimiento que posee de la gente. “Una gran ventaja viene de esto (señalando a su computadora), con ello puedes tener acceso a lo que desees ver para crear, pero es necesario no olvidar los orígenes… Ser artista no es fácil, pero te da la tranquilidad de ser honesto y ser honesto es lo verdaderamente difícil”.

Ante la creciente necesidad de la gente por crear en pandemia piensa que es notable que el encuentro con uno mismo en el encierro genere procesos creativos. “En lo personal el tema del encierro me tocó y realicé un llamado para que cualquiera retratara el espacio donde se encontraba”. La respuesta a este llamado fue muy significativa: consiguió un catálogo enorme de dibujos, realizó dos conferencias y una ponencia al respecto. “Lo que más me tocó fue la cantidad de respuesta a la iniciativa, gente de todos los tipos, desde niños hasta mayores que no sabían dibujar participaron y aquello conlleva una gran energía”.

Al final de la entrevista tengo curiosidad por conocer qué sensaciones le genera el arte a Alfonso Espada. “¿Para usted que es dibujar?”, pregunto.

–Dibujar es pensar, si no se piensa no se entiende y por ello todos podemos dibujar. Hay muchas formas de dibujar y aceptarlo es quitar ese mito que comentaba, de que los dibujantes somos “tocados por lo divino”.

—¿Y cree que si no pudiera dibujar, moriría? —aquí se hace un pequeño silencio, antes de mi aclaración—. No de forma literal.

—Sí y no. Ahora mismo no puedo dibujar (al momento tiene una lesión en el codo), pero yo dibujo todos los días, observo mi alrededor y pienso para interpretarlo en mi mente. Me hace falta dibujar, tomar una barra o algo y empezar a rayar sobre las cosas. Enfermé por un contrato donde trabajé con obras de cinco metros por un año. Tuve que trabajar con hielo atado a él, sin embargo fue una delicia. Me pondría muy triste no poder volver a hacerlo, pero encontraría otras maneras. Y es que todo me gusta: desde aquí en mi estudio, afuera en la naturaleza e incluso en la sala de espera de la fisioterapia. Dibujo todo el día porque todo está lleno de belleza.