31 de marzo de 2019

#LaPlataDeLaPaz

Visión de las mujeres, fundamental en formulación de los PDET

Aproximadamente 24 mil mujeres participaron en todo el país en la construcción de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial. En los Acuerdos de Paz, el enfoque de género representa un elemento transversal. Sin embargo, su cumplimiento no ha sido fácil. Una incansable lucha libran día a día las mujeres y organizaciones desde el suroccidente colombiano.

Por: Co.marca Digital

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Grupo de mujeres Ruta Pacífica Santander. Foto: Yesid Hazzas Elo Cristancho

Elegidas de manera participativa en cada una de sus comunidades, las mujeres han tenido una intervención activa en la construcción de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) y esperan ser determinantes en el desarrollo y ejecución de los proyectos que se aprobaron en las distintas subregiones del país.

Mariana Escobar, exdirectora nacional de la Agencia de Renovación Territorial (ART), estima que cerca de 24 mil mujeres, es decir, un 38 por ciento de los delegados en las mesas de diálogo regionales, participaron en la formulación de los PDET en todo el país, siendo el liderazgo una de las formas de acción más frecuentes y consistentes de representación propia y de sus comunidades.

Fortalecer los territorios desde la visión de las mujeres requiere más insumos, pero el Gobierno Nacional se ha quedado corto en este aspecto, a pesar que desde organizaciones como la Organización de las Naciones Unidas y sus respectivos reportes, como el informe anual 2018 de ONU Mujeres, se reiteró el apoyo “a las mujeres de la política, a funcionarias electas, votantes, legisladoras, activistas de la sociedad civil y tantas otras que reclaman la igualdad de derecho a ejercer su liderazgo y a ser escuchadas”.

Aun así, queda mucho por construir desde las zonas rurales del país. Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierten que no existe información suficiente ni actualizada sobre la población rural femenina en América Latina y el Caribe. Para el caso de Colombia y el Cauca, los datos preliminares del Censo Nacional de Población y Vivienda realizado en el 2018 por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) no son suficientes.    

En el suroccidente del país, las mujeres han conformado grupos para el desarrollo de iniciativas que les permita hacer de sus realidades y de su situación histórica, contextos más justos y equitativos que contribuyan, como menciona Valeria Mosquera, Coordinadora de Ruta Pacífica de las Mujeres en Cauca, a la deconstrucción de modelos culturales patriarcales y a hacer propuestas en pro de la garantía de sus derechos humanos y la paz.

En el caso del PDET Alto Patía y Norte del Cauca, resulta importante que se tengan en cuenta las iniciativas planteadas por las mujeres delegadas de sus comunidades, las cuales hicieron parte de la construcción de peticiones a nivel regional donde fijaron prioridades como: el fortalecimiento productivo, generación de vivienda propia, creación de microempresa para la generación de empleos, subsidios y becas para la culminación de estudios.

Dentro de los Planes de Acción para la Transformación Regional (PATR), componente fundamental de los PDET, las mujeres en esta región del país lograron plantear varias iniciativas, que esperan puedan desarrollarse en los próximos meses.

Las propuestas que más se destacan son: tener atención en la medicina tradicional y la medicina occidental, y consolidar el trabajo psicosocial para las violencias obstétricas.  Para Jineth Casso, integrante de la Organización Red de Mujeres del municipio de Caldono, este último punto es de gran trascendencia para las mujeres, pues la violencia obstétrica se traduce en el trato inadecuado que tienen médicos y enfermeras con las mujeres que están en el proceso de parto.  “En algunas ocasiones usan frases que hieren susceptibilidades y aún más por el estado en que se encuentran. También ocurre con mujeres que solicitan citas de revisión de ginecología. Esto suele presentarse en hospitales de primer y segundo nivel, sobre todo en los pueblos”, aseguró

Frente a esto, mujeres pertenecientes a los municipios de Caldono, Miranda, Corinto y Mercaderes, indicaron que era necesario que se asigne el presupuesto con el cual se puede trabajar durante el 2019. “Estamos en el trabajo de darle una respuesta a la comunidad frente a los presupuestos que se asignarán a lo construido los pactos municipales. Un elemento a tener en cuenta es el Plan de Desarrollo Municipal que involucra a toda la comunidad, entendiendo al enfoque de género como parte de esa comunidad que es tomada de manera transversal en los Planes de Desarrollo. Dichos planes son realizados anualmente por cada uno de los secretarios, donde aterrizan las propuestas con la disponibilidad presupuestal que hay en cada municipio para ejecutar planes de acción. En este momento trabajamos con cada uno de los pilares que hacen parte del PDET, esto en paralelo con los planes de acción que está realizando la alcaldía, para ver que van abordar este año y de esta manera empezar a ejecutar iniciativas como: salud, educación, desarrollo agropecuario y desarrollo ambiental” menciona Amador León, Funcionario de la ART municipio de Miranda.

Asimismo, Casso enfatizó en que se debe realizar el acompañamiento y los compromisos puntuales para materializar las apuestas que las mujeres de cada municipio consideren importantes para abolir las brechas de desigualdad que las aquejan. Sin embargo, se encuentran dos elementos a tener en cuenta. El primero, es que no se tiene certeza qué iniciativas del PDET Alto Patía y Norte del Cauca se ejecutarán en 2019, ni cuántos recursos se invertirán.

Pese a ello, las mujeres han continuado con el ejercicio participativo de capacitación y formación con enfoque de género a nivel municipal. Por ejemplo, en Caldono continúan realizando talleres de incidencia política y organizativa de los territorios; gobernabilidad, mujeres constructoras de paz y mujeres diversas. Todas estas iniciativas apoyadas por distintas organizaciones como la ONU, Ruta Pacífica, Comunitar y Red de Mujeres.

Del mismo modo, Ana Rojas líder social, defensora de los derechos humanos y representante del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS) del municipio de Miranda, asegura que el municipio de Miranda, también lleva a cabo procesos de reconciliación en los que se implementa el Acuerdo Final en el territorio, porque según ella, de esa forma, pueden traer diferentes temas del Acuerdo y aplicarlos dentro de los municipios priorizados en los PDET.

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Flor Alba Velasco Pilcue - Integrante de Asociación de Red de Mujeres del Municipio de Caldono

 

A partir de estas actividades emprendieron un proceso de cambio significativo, mujeres como las de Miranda, Caldono, Buenos Aires y Corinto, han consolidado espacios en los que discuten las diferentes problemáticas que parten de sus propios hogares y comunidad. Espacios gestionados por las organizaciones que buscan generar una oportunidad de encuentro y socialización de sus iniciativas.

Además, estas dinámicas permitieron la participación de doce municipios  pertenecientes a la subregión Alto Patía y Norte del Cauca, en la construcción de la Agenda de Paz de las Mujeres del Norte del Cauca, dado que las actividades que realizan son de carácter interseccional, como lo registran datos del PDET, refiriéndose a la manera en que las mujeres no sólo sufren discriminación por género, sino que  existen, además, otros factores que acentúan el problema como: edad, raza, etnicidad, idioma, orientación sexual, clase socioeconómica, cultural, y por su localización geográfica.

 

Flor Alba Velasco Pilcue - Cuenta su proceso como integrante de Red de Mujeres de Caldono

 

 

Caldono, por ejemplo, cuenta con una población de mujeres del 48,3 por ciento, de las cuales ya hay unas que han tomado la decisión de incidir en las rutas de planeación participativa, considerando los tres ejes transversales estipulados en el  PDET: reconocimiento de las mujeres y sus organizaciones, participación plena y efectiva, e Incidencia. “Desde los cabildos y los resguardos se han elegido mujeres representantes para enfoque de género, por ejemplo, en Miranda está Sandra Bonilla quien representa al municipio dentro y fuera de él. Asimismo, se cuenta con la participación de mujeres reincorporadas”, dijo Rojas, quien además asegura que “la participación en los PDET no está enfocada en poblaciones, sino en el territorio como generalidad, pasando por alto a adultos mayores, población LGTBI y población víctima. Lo que demuestra fallas estructurales y de ejecución de los PDET”.

Además, menciona que se actúa con una visión de territorio uniforme y sin las características propias de ese municipio. Para ella, resulta incoherente, pues es imposible pensar y planear el territorio sin tener en cuenta quiénes lo habitan y hacen de él lugares particulares. “Somos municipios no solo de comunidades indígenas, sino que tenemos gran población campesina, afro y mestiza. Aquí se elaboran productos auténticos con simbología propia de cada resguardo y comunidad. En esto encontramos tejidos, mochilas y muñecas, que pueden salir de sus veredas hasta las cabeceras municipales y de esta manera las organizaciones pueden apoyar con talleres que promuevan dinámicas de venta y comercialización lo que también ayuda a la economía de estas familias”, comentó. Por esa razón, en la Mesa Regional para la Consolidación y la Aprobación del Plan de Acción para la Transformación Regional (PATR), se hizo énfasis en el enfoque de género y en los ocho pilares en los que las mujeres estaban incluidas.

 

Ana Rojas Líder de Miranda - progresos de Miranda

 

Foto 3. Retrato Jineth Casso .jpg

 

Jineth Casso - Integrante de la Organización de Red de Mujeres del Municipio de Caldono

 

 

Tras haber evidenciado las diferentes problemáticas de Caldono y sus alrededores, Jineth Casso hizo parte de la coordinación de la Asociación de Red de Mujeres de ese municipio, que agrupa a pequeñas asociaciones de mujeres que existen allí: cafeteras, agricultoras, floricultoras y amas de casa, entre otras.

Casso, quien no se considera líder, pero es reconocida por el acompañamiento y disposición en los proyectos con enfoque de género, considera que “tras los acontecimientos vividos en el conflicto, nació la iniciativa de empoderar a la mujer y llevarla a participar políticamente en los procesos de toma de decisiones. Esto sucedió años atrás antes del Acuerdo de Paz, pero el Acuerdo le dio otra voz a las ideas que llevan esperando un respaldo del gobierno al ser víctimas del conflicto,” menciona.

Es importante anotar que estos esfuerzos de las comunidades para construir un mejor nivel de confianza no se ha visto retribuido del gobierno nacional. Mujeres de Caldono, Miranda, Mercaderes, Corinto, que están dentro de los municipios priorizados, señalan no tener información sobre los recursos asignados para la realización de lo pactado en el Acuerdo de Paz y, en tal sentido, están interesadas en saber cómo pueden tener incidencia en las propuestas con enfoque de género y las garantías que esto les otorga. Tal desconocimiento limita drásticamente su poder de acción y de ejecución de iniciativas en sus territorios.

Por ahora los grupos de mujeres siguen organizándose y fortaleciéndose para exigir el cumplimiento de los puntos estipulados en los PDET y lograr una vida digna, justa y equitativa en sus territorios.

 

 

 

 
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