Economías campesinas y agricultura orgánica para la vida en el Cauca

Economías campesinas y agricultura orgánica para la vida en el Cauca

En el marco del XI Encuentro Internacional “Pueblos y Semillas”, realizado en La Vega, Cauca, Leider Miguel Burbano Calvo, campesino y líder comunitario, abordó la importancia de la soberanía alimentaria y las economías populares en los territorios.

Escrito por: Juliana Cerón

 

Las economías campesinas son una forma de producción y de comercialización local importante para el sustento familiar de las comunidades rurales. Sus lógicas obedecen a los principios de cuidado del medio ambiente, la dignificación del trabajo campesino y la constitución de una soberanía alimentaria.

 

Leider Miguel Burbano Calvo es campesino del corregimiento de Albania, La Vega, ubicado al sur del Cauca. Desde pequeño aprendió los saberes de la defensa del territorio y hoy implementa la agricultura orgánica en su finca ‘El Guayacán’. A través de su trabajo resiste ante la agricultura convencional y fortalece las economías campesinas enseñando sus conocimientos a la comunidad.

 

En el XI Encuentro Internacional  “Pueblos y Semillas”, realizado del 10 al 12 de noviembre de 2023, Leider habló de la Escuela Campesina y Popular Amolando Sabiduría, creada por él para apropiar una autonomía desde el campesinado y asumir una posición de lucha frente a las políticas de despojo y abandono del Estado.

 

Juliana Cerón (J.C): El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (Minagricultura), para el año 2016, determinó que los campesinos producen el 83, 5% de los alimentos que se consumen en el país. Sin embargo, las cifras de pobreza de esta población han aumentado. ¿Qué piensa usted sobre esto?

 

Leider Burbano (L.B): El campesinado produce estas cantidades significantes de alimentos, pero parece que como sector social nos falta organizar un plan de vida, y los planes de vida tienen que orientar la parte productiva y mejorar muchos aspectos. Por ejemplo, planificando y conservando las cosechas, mejorando los mercados locales y haciendo de la gastronomía una parte fundamental para ganar un bienestar, porque si comemos saludable podemos estar sanos.

 

Uno esperaría que la institucionalidad tuviera más incidencia en fortalecer los mercados campesinos, y, en consecuencia, disminuir la pobreza. Aunque ha habido algunas experiencias donde han podido apoyar, creemos que se puede hacer más, si se focaliza que una forma de conquistar la paz es fortaleciendo las economías locales.

 

J.C: ¿Cómo cree usted que las dinámicas económicas de las grandes industrias han impactado en las condiciones de vida de los campesinos?

 

L.B: Hay que analizar esta situación. Antes de que las aperturas económicas se presentaran en Colombia, los campesinos se dedicaban más a producir para vivir, es decir, para el autoconsumo. Ellos tenían una fortaleza, que eran los mercados locales, las plazas campesinas, las galerías en las ciudades y eso mejoraba la economía local, las situaciones de vida.

 

Se producía mucho para comer porque no se pensaba tanto en la exportación. Hoy las grandes economías han priorizado la exportación de alimentos y han debilitado la autonomía para alcanzar la soberanía alimentaria en los territorios.

 

J.C: ¿De qué otras formas las grandes economías han debilitado la soberanía alimentaria?

 

L.B: Con la promoción de alimentos procesados. Es decir, los medios de comunicación se han encargado de inculcar el consumo de productos empaquetados y actualmente esto es lo que muchas familias incluyen en su canasta familiar. Sabemos que aquello no es saludable y que desplaza las economías campesinas a un segundo plano.

 

Sin embargo, con una educación en territorio, una educación realmente guiada por un plan de vida, podemos hacerle frente a esto: produciendo alimentos en nuestras parcelas, mejorando la dieta y la conservación de alimentos sin alterar su potencial nutricional.

 

J.C: ¿Qué rol juegan las economías campesinas dentro de la autonomía de las comunidades rurales?

 

L.B: Economías campesinas y populares, en este caso, es cómo reducir nuestros gastos de la canasta familiar, teniendo la alimentación no en las neveras, sino en las despensas que son nuestras huertas. Así podemos tener alimentos saludables, por medio de un plan de vida que esté orientado por el principio de la agricultura orgánica.

 

Las economías locales son importantes porque fortalecen el trabajo organizativo, el trabajo en familia. Además, fortalecen los trabajos comunitarios, como las mingas y los grupos de producción. A través de estas, podemos entender que con los alimentos que nos sobran, es posible buscar un mercadeo con las personas que están allegadas en nuestras comunidades.

 

J.C: En el municipio de La Vega, Cauca, ¿las economías campesinas han tenido un buen desarrollo y acopio para la conformación de una soberanía alimentaria?

 

L.B: En nuestro municipio de La Vega tenemos una ventaja y es que es diverso en climas y culturas. Aquí convivimos comunidades indígenas y comunidades campesinas. Las comunidades indígenas están en zona fría y tienen cultivos diferentes a los que tenemos en la zona cálida y zona templada. Esa fortaleza ha sido útil porque se realizan unos intercambios económicos, ya sea a través de la moneda o intercambios de productos a través del trueque.

 

J.C: ¿Qué dinámicas se han apropiado en el municipio que contribuyen al fortalecimiento de las economías campesinas?

 

L.B: El trabajo en grupo, la mano cambiada, que es intercambiar fuerza de trabajo para producir alimentos, la asociatividad y las mingas. El rescate de semillas autóctonas, la conservación y el almacenamiento de materias primas para transformarlas y darles un valor agregado.

 

En ocasiones las personas dicen “yo no siembro porque no hay quién me compre”. Pero una forma de mejorar esta situación es aprovechando las bondades de la naturaleza, como el sol y el viento, para aplicar técnicas como el ahumado, que es una técnica de conservación de verduras y carnes. Estas técnicas hay que seguir recuperándolas a través de espacios educativos que se piensen desde lo local.

 

J.C: El acto Legislativo número 1 de 2023, por medio del cual se reconoce al campesinado como sujeto de especial protección constitucional, aprobado este año, supone la protección de las economías campesinas. ¿Cree que esta decisión contribuiría también en la implementación de una agricultura orgánica que se piense desde la protección del medio ambiente?

 

L.B: Esperamos que esas políticas de gobierno también abracen esta política de una producción saludable, y más a nosotros que estamos ubicados en el Macizo Colombiano, donde el agua corre hacia abajo y donde, si no hacemos una agricultura responsable, no solamente estamos afectando este entorno, sino que también estamos contaminando el agua, que es el bien común más fundamental de la humanidad.

 

Y una forma de no proteger el territorio es permitiendo la instauración de una agricultura convencional. Esta supone un daño grave en el suelo porque contamina y deja infértil las tierras, utiliza agroquímicos y fertilizantes que al ser absorbidos por el terreno, se dirigen a las cuencas de agua.

 

J.C: Desde su experiencia cultivando en su parcela, ¿qué ventajas y dificultades ve en la implementación de la agricultura orgánica?

 

L.B: Las ventajas es que somos autónomos, hacemos investigación, pero siendo juiciosos y disciplinados. La agricultura orgánica es trabajar con unos aliados como los minerales que están en nuestro entorno y con la microbiología. Mediante la biodiversidad y la siembra intercalada de varios productos, se genera una resistencia en las plantas llamada alelopatía que evita plagas y enfermedades.

 

Dificultades son pocas, porque cuando la producción se hace con agricultura orgánica, es significativa, ya que es un proceso natural que no droga el suelo y permite tener producciones sanas. Además, si hay dificultades, estas se nos convierten en una oportunidad para ser más creativos. Cuando en alguna ocasión se pierde algún arbolito, podemos ver que se puede sembrar otra plantica ahí que podemos necesitar o consumir.

 

J.C: A través de la Escuela Popular Amolando Sabiduría, ¿cómo ha transmitido los saberes locales a la comunidad?

 

L.B: Me baso en una metodología: aprender ayudando, aprender haciendo, ser ejemplo. No se debe seguir copiando el modelo de un docente que enseña en tablero, amarra en tablero. El espacio Amolando Sabiduría es entonces un espacio de puertas abiertas donde la educación se realiza mediante la sensibilidad y mediante la práctica.

 

Amolando Sabiduría pertenece al Proceso Campesino y Popular del Municipio de La Vega (PCPV), y dentro de las dinámicas de aprendizaje, se han realizado visitas y se han invitado instituciones educativas a la escuela. Se sale a eventos y conversatorios donde uno se forma y ese conocimiento es útil compartirlo con los más jóvenes, los que construyen poco a poco territorio.

 

J.C: En el encuentro de Pueblos y Semillas, ¿qué aspectos se están fortaleciendo para una economía campesina y una agricultura orgánica para la vida?

 

L.B: Pueblos y Semillas es una tertulia para el hermanamiento y la escucha de experiencias. Un espacio para recibir y dar semillas, pero también donde nos pensamos unas políticas populares, llamadas mandatos de pueblo. Se trata de que en este encuentro, se organicen los diferentes puntos: comercialización, organización, unidad en las economías, para no dejar de lado la lucha y la resistencia que alimenta la cultura y la identidad campesina.

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