14 de Mayo de 2018

Noticia

“La narración oral es clave”

El Encuentro Regional de Narradores Orales Universitarios se llevó a cabo del 10 al 12 de mayo con apoyo de varias universidades de la región. El objetivo fue crear un espacio que permitiera que tanto los participantes como el público pudieran fortalecer el encuentro y el intercambio cultural. 

Por: Olga Lucía Volverás.

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El Encuentro Regional de Narradores Orales Universitarios realizado entre el 10 y el 12 de mayo fue organizado por la  Universidad del Cauca en articulación con la Fundación Universitaria de Popayán y la Corporación Universitaria Autónoma del Cauca. El evento se desarrolló en instalaciones de la Universidad del Cauca tanto de Popayán como de Santander de Quilichao, y en distintos auditorios de la Fundación Universitaria de Popayán y Uniautónoma. Se centraron esfuerzos en promover la narración oral en sus formas más tradicionales y en sus vertientes más creativas y contemporáneas.

En escena estuvieron representantes de instituciones de Educación Superior de Cauca, Nariño y Valle. Estos narradores, además de realizar dos galas donde pudieron mostrar todo su talento, participaron de un taller dictado por Mauricio Patiño y Oskar Corredor, que también fueron los jurados que determinaron quiénes asistirán al Encuentro Nacional de Narradores Orales. El taller brindó herramientas para mejorar el desempeño en el arte de la narración oral y la cuentería.

Contar desde distintas dimensiones

“Entre los participantes hay una gran diversidad, pues se creería que para ejercer el arte de la narración oral se debe estudiar carreras afines con las artes, la comunicación o las humanidades, y no necesariamente. Acá hay ingenieros, biólogos, matemáticos, entre otros, entonces es satisfactorio ver que personas que no están directamente relacionadas con el estudio de las artes se interesan por ellas. Son sujetos que están estudiando una carrera disciplinar, pero al mismo tiempo están enlazados con las artes en su vida personal, entonces es una formación integral”, dijo Francisco Valencia, coordinador de la División y Gestión de la Cultura de la Universidad del Cauca.

En el marco del encuentro también se desarrolló en el auditorio 2 de la Fundación Universitaria de Popayán, sede San José, un taller abierto al público, donde no solo se contextualizó a la gente de qué es y para qué sirve la cuentería, sino cual es la importancia de pensarla dentro del ámbito académico. 

Uno de los criterios de selección fue la puesta en escena, la técnica, es decir si los narradores tienen una expresión oral adecuada, si la manera como usan su cuerpo en escena aporta a la puesta que están haciendo, la selección de la historia, su vinculación con la misma y la manera como la transmite. Otro elemento fundamental es la comunicación que establecen los narradores con el público,  y es que este es principalmente un arte comunicativo. También es importante la seguridad de la persona, su desempeño en escena, la conciencia corporal y lo que cuenta, porque existe una responsabilidad cuando se sube a un escenario, y es que las palabras no simplemente se las lleva el viento, caen en los corazones de las personas y pueden cambiar la vida de la gente para bien o para mal.

Jurados de altura

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Mauricio Patiño es comunicador y cuenta historias desde hace ya 16 años; llegó a este mundo de la narración gracias a la corporación Viva Palabra, una organización cultural dedicada al estudio, creación, formación, promoción y difusión de las artes en Medellín. Oskar Corredor es psicólogo, locutor y docente de producción radial en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá; cuenta historias desde hace 28 años cuando un viernes de 1990 le pidió permiso al fundador del espacio de narración oral de la Universidad Nacional, Carlos Fernández, para contar tres cuentos cortos.

“Pasé muerto de susto pero con muchas ganas de contar, cuando terminé salí caminando, tratando de conservar la dignidad pero llegué a la esquina y salí a correr. A la semana siguiente el monitor del espacio me dijo que a la gente le había gustado lo que yo había hecho y me invitó a presentarme el viernes siguiente. Han pasado 28 años y sigo yendo a contar allá”, contó Corredor. 

Hay algo que resaltan estos dos narradores y es que contar historias es la posibilidad de conectarse con muchas personas al tiempo, de crear universos en cada uno de los asistentes a las funciones. Aseguran que es mágico poder hacer lo que les apasiona y que a donde vayan se encuentren con personas que los reciben con amor, que quieren escuchar historias y se conectan con ellos por lo que hacen.

Colombia es el único país del mundo en el que el movimiento de narración oral contemporánea se estructuró desde las universidades, en ese sentido es importante seguir fomentando este tipo de espacios. “Aquí no solo se promueve la expresión de los talentos artísticos sino que posibilita  el encuentro entre artistas de otras ciudades. El simple hecho de que para poder asistir a un nacional tenga que haber una selección, hace que la calidad de los trabajos sea mejor porque la gente no se presenta simplemente por hacerlo, sino que piensa en todo lo que ello involucra. Que esto se de en el ámbito universitario es interesante  porque la gente no está simplemente viendo a unos artistas reconocidos que hacen cuentería sino que están viendo a sus compañeros ejerciendo el arte de la narración oral y creo que eso es lo más valioso”, afirmó Patiño.  

“Como manifestación y como riqueza cultural de las universidades la narración oral es clave, si hay jóvenes con ganas de contar, es necesario que tengan los espacios para hacerlo. Mucho se habla del valor de la cultura en la vida de los jóvenes como la posibilidad de desarrollar talentos y de evitar caer en otro tipo de actividades nocivas para sí mismos y para la sociedad, es por esto que se deben apoyar las diferentes actividades culturales que se hacen. La cultura es una doble ganancia, por el mal que evita y por el bien que hace”, aseveró Corredor.