10 de marzo de 2017

Actualidad

Andrés Caicedo: cuatro décadas de vigencia

En el marco del Seminario de Creación Literaria del Departamento de Español y Literatura, se realizó un homenaje a uno de los escritores de mayor relevancia de la literatura colombiana.

Por: Jeison Andrés Pacheco

Fotografía: Daniela Bravo

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Se cumplen 40 años de la vida y obra de Andrés Caicedo, escritor colombiano, reconocido por ser un gestor cultural en la ciudad de Cali, un crítico de las realidades y de los problemas de la sociedad colombiana de los años 70 y quien tenía una gran preocupación por la juventud y por el estilo de vida de las nuevas generaciones. Además de ser un gran escritor, era un apasionado del cine: sufría de una “cinesífilis”, como decían sus amigos más allegados. Esta pasión por el séptimo arte lo llevó a impulsar y posicionar el Cine Club en la capital vallecaucana y en el resto del país. 

caicedo2En homenaje a los 40 años de la publicación de ¡Qué viva la música!, la novela central de Andrés Caicedo, el Departamento de Español y Literatura de la Universidad del Cauca y el grupo de investigación Otras Lecturas, organizaron este jueves 9 de marzo actividades de conmemoración que tuvieron lugar en horas de la mañana en la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales y en la tarde en el Auditorio del Banco de la República.  La primera actividad de la agenda fue un cine foro, donde se proyectó la película Viridiana del director español Luis Buñuel, con la intención de generar posteriormente un conversatorio alrededor de la cinta cinematográfica en donde todos los participantes pudieran opinar, como se hacía en los cine club que impulsaba Caicedo.

Este escritor murió por decisión propia el 4 de marzo de 1977,  el mismo año de la publicación de su obra principal: ¡Que viva la música! Esta novela ambientada en la Cali de los años 70, cuenta la historia de María del Carmen Huerta, una mujer joven, de clase alta, que realiza un viaje al interior de la ciudad, en una búsqueda identitaria, un viaje en el que pasa por el desclasamiento, en un intento de encontrarse a sí misma. Esta novela refleja la juventud contemporánea, una juventud en un estado de choque de las realidades, de inconformidad con el mundo y las normas sociales que se imponen, de donde se desprende un instinto a escapar y buscar libertad, un estado de rebeldía y deseo de trasgredir lo establecido.

Rosario Caicedo Estela, hermana mayor de Andrés Caicedo, quien participó del coloquio sobre su hermano, expresó frente a los presentes un sentimiento muy personal respecto del personaje central del día y de las vicisitudes que tuvo para conseguir sus objetivos en el mundo de la literatura, el cine y el teatro. La censura lo perseguía y esta lo afectaba fuertemente. Rosario manifestó que la sociedad conservadora se interponía entre el sueño más grande de Caicedo: “ser publicado”.

La tarde del 9 de marzo dedicada a Caicedo estuvo cargada de nostalgia, sentimentalismo y admiración por parte de los invitados especiales, quienes traían al presente experiencias vivenciales con el escritor. A través de ellas compartieron  con los asistentes, momentos y acontecimientos relevantes sobre la vida de un escritor que tras cuatro décadas de su muerte permanece vigente.

Ramiro Arbeláez, quien hizo parte del grupo de amigos de Caicedo, contó sobre la admiración que sentía por el escritor caleño, quien para aquel entonces tenía un conocimiento de la literatura universal, del cine y de la música, tan grande, que hacía que él (quien apenas estaba iniciando su proceso de formación) se sintiera como un niño frente a su profesor de escuela. Habló sobre la fascinación de Caicedo por la música, en especial por el rock and roll, el rock y la salsa, y confesó cómo su conocimiento sobre este tema hacia que lo describiese como un “cultor de la música”, una afición que desempeñaba con la rigurosidad característica que ponía en todo lo que hacía.caicedo3

Elvira Alejandra Quintero, escritora y profesora del Departamento de Español y Literatura, coordinadora del grupo de investigación Otras Lecturas, quien además realizó su tesis doctoral sobre Andrés Caicedo, considera que el caleño fue en su momento un innovador, un escritor de ruptura para la literatura colombiana de los años 70 y 80. “Si bien, ya se hablaba sobre las problemáticas colombianas, ningún otro escritor era tan contundente y directo”.

Luis Andrés Caicedo fue desde temprana edad “diferente”, un niño que vivía en su propio mundo y, según Rosario Caicedo, desde muy pequeño tuvo eso que caracteriza al artista: “la observación”. Este escritor dejó una gran obra para las nuevas generaciones y con ella se adelantó a las problemáticas que aun hoy se están viviendo. Además luchó valientemente por hacer escuchar su voz, esa voz contestataria y revolucionaria que movilizaba por medio de las artes y la cultura. 

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