Por una Popayán inclusiva

Por: Natalia Zuluaga Castillo
Tercer Semestre - Comunicación Social

 
Natalia Zuluaga opt
Natalia Zuluaga C., ilustrada por Lina Rodríguez

Según el último censo del Dane,  Colombia es el segundo país con mayor cantidad de personas en situación de discapacidad en toda América Latina. 

A Popayán la invaden los tradicionales temas de los huecos, el desempeño de la Semana Santa y el desempleo.

El Cauca es de los departamentos más afectados, pues por cada 100 personas 9,5 presentan algún tipo de discapacidad permanente. Popayán, como capital del departamento, también se ve aquejada por el problema: solo en un día normal  en el parque Caldas se puede encontrar entre 3 o 4 personas con alguna discapacidad cumpliendo con sus actividades de rutina.

Sin embargo, a pesar de las cifras que arroja el Dane, y de la amplia evidencia de que Popayán es cada vez más una ciudad habitada por discapacitados, el problema aun no es una parte importante de la agenda política.

A Popayán la invaden los tradicionales temas de los huecos, el desempeño de la Semana Santa y el desempleo. Pareciera que en la pequeña ciudad blanca no existen más problemáticas;  pero la realidad es que la situación de las personas en condición de discapacidad es un problema creciente  equiparable a los anteriores, pero que ni a la gente, ni mucho menos al gobierno parece importarles.

Discapacitados 1

Los dirigentes políticos payaneses se excusan diciendo que el proyecto de obra para los andenes ya está en marcha, pero eso no es suficiente.  Sí, los nuevos andenes de la ciudad con “rutas seguras” permiten el tránsito sencillo de las personas con discapacidades visuales y de movilidad,  pero ¿qué pasa con el sistema de transporte inadecuado? ¿Con las campañas de inclusión y tolerancia social que brillan por su ausencia?, ¿Dónde están las zonas y programas de recreación especializados?

“Aquí en Popayán hacen  una reunión en el Parque Caldas y con un sándwich, una gaseosa, ya.  Ahí envolatan la plata”, dice Florelmiro Paz, ciudadano payanés que sufre de  una parálisis permanente en sus piernas.  ¿Es suficiente un Sandwich y una construcción de andenes para mejorar la calidad de vida de las personas discapacitadas en Popayán?,  yo creo que no.

La infraestructura de la ciudad y su organización también son asuntos que dejan mucho que desear, aunque existen espacios que cumplen las reglas de accesibilidad, la mayoría de los edificios públicos y privados presentan deficiencia en el diseño de escaleras, parqueaderos, rampas, y ascensores, no hay señalética que facilite la movilidad de las personas con limitaciones y pocas veces -por no decir nunca-, se realizan campañas de integración social entre los mismos discapacitados y el resto de la población Civil.

Colombia ha firmado y ratificado la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, lo que implica para el país la obligación de proteger,  y garantizar una alta calidad  de vida a las personas con alguna limitación  física, intelectual, psicológica o sensorial; pero como dice un refrán popular “del dicho al hecho, hay mucho trecho”, en la vida real nada de nada, Popayán sigue siendo una ciudad que a pesar de su alta tasa de discapacidad, es incapaz  de cumplir con los estándares básicos para el buen vivir de esta minoría.

Hoy se cuenta con ciertas plataformas que benefician a los discapacitados y eso debe  reconocerse.  Las nuevas iniciativas para una educación completa en colegios como La Pamba, la implementación del programa JAWS, y los ya mencionados andenes con rutas seguras; pero a decir verdad, estamos lejos de ser una ciudad a la que podamos llamar realmente  inclusiva. 

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