09 de Marzo de 2017

”Yo no iba a estudiar, iba era a hacer comercio en la escuela”

 Doña Elsa: toda una vida en las ventas

La señora Elsa Murillo Martínez es una timbiana de 48 años que ha dedicado su vida al comercio y desde pequeña se apasionó por las ventas. En ellas ha encontrado una manera agradable para solventar sus gastos y sacar adelante a sus dos hijas.

Por: María Alejandra Quiroga

 doña elsa

A la edad de ocho años, Elsa descubrió el amor por las ventas. Estudiaba en la Institución San Cayetano a la cual llevaba a vender las frutas que se producían en la finca de sus padres. Las ofrecía a sus compañeros de clase. Éstos no eran los únicos productos que llevaba, también cosechaba las moras que se encontraba en el camino a clase. En el salón, Elsa, en lugar de estar pendiente de la explicación del profesor, estaba alerta para escuchar la voz de alguno de sus compañeros que acababan sus lápices o lapiceros para, de inmediato, venderles uno. De igual forma, en el momento de los exámenes, alistaba un cuaderno que ella había escogido específicamente para vender hojas a sus compañeros a cinco centavos o, cuando quería, les daba la promoción de tres hojas al precio de una. “La verdad es que yo casi no iba a estudiar, iba era a hacer comercio en la escuela”, señala a carcajadas.

 “Aguacates Doña Elsa”, es el letrero que adorna su punto de venta dentro de la galería del municipio de Timbío, Cauca. Este “puesto”, como lo denomina, es para ella una bendición de Dios. Se encuentra en un lugar estratégico, dado que queda al frente de la zona de comidas. Por eso agradece a su amiga “La Mayorcita” quien le vendió el lugar al ver que todos los días ella ofrecía aguacates a los restaurantes ubicados en el interior de la galería.

 doña elsa 2El negocio de doña Elsa está lleno de canastas de todos los tamaños y colores, alcancías, ollas de barro, cucharas de palo, artesanías y bultos de aguacate. “De todo un poquito tiene mi negocio, pero el corazón de él es el aguacate que nunca debe  faltar”, expresa. El negocio de los aguacates empezó para ella hace 13 años, en el momento en que un amigo al verle las ganas de trabajar y comercializar con todo, le dijo que le dejaba unos veinte aguacates a $500 pesos para que ella lograra empezar y aprendiera del negocio. 

Del tiempo que lleva en su negocio, el día sábado en la plaza de mercado es para Doña Elsa un día maravilloso. El amor por las ventas suprime todo el cansancio que lleva consigo el comercio. Ese día se levanta a las cuatro de la madrugada, sus pies sienten el frío del suelo aún antes de que ella les quite el abrigo de sus cobijas y sus ojos se abren para empezar la jornada. Se levanta con un suspiro que solo la almohada escucha y camina hacia el baño para cepillar sus dientes. Luego asea su casa, e inmediatamente sale a la plaza de mercado a comprar los aguacates que le hagan falta, también aprovecha para comprar otras frutas que sean de buena calidad y estén a buen precio para ella venderlas en su puesto. Posteriormente, se dirige a su lugar de trabajo, lo limpia y lo organiza. A las siete de la mañana, aproximadamente, cierra su puesto por un momento para regresar a casa, alistarse y, antes de iniciar sus labores, preparar el desayuno para sus hijas Valentina y Paula.

doña eñsa 3A las nueve de la mañana Doña Elsa ya está lista para recibir su primer cliente. En el transcurso de la mañana va acomodando los aguacates que va a vender por cada uno de los restaurantes de la galería a la hora del almuerzo: los parte por la mitad y encima de cada uno pone una bolsa transparente. “A los clientes les encanta que yo parta el aguacate y lo cubra con la bolsa por higiene y además pueden darse cuenta de la calidad”, afirma.

La galería de Timbío los sábados y domingos es muy visitada porque muchas personas de Popayán y veredas aledañas al municipio llegan a comprar su mercado. Para doña Elsa, estos son los mejores días para la venta. A mediodía ya está preparada para ir a ofrecer sus aguacates. Los fines de semana sus hijas le ayudan en el negocio, por ello la hija mayor se queda atendiendo para que su madre y su hermana puedan salir a vender en los restaurantes. Primero se dirige a “El Punto del Sabor” que es el restaurante más apetecido de la galería por la deliciosa sazón de la señora Marleny. En dicho lugar, doña Elsa va ofreciendo a cada persona que está almorzando los aguacates, y a cada uno de ellos les hace saber que si le compra uno estará comprando el mejor aguacate.

Luego recorre junto a su hija los diferentes restaurantes ubicados en la plaza, y finalmente regresa a su puesto para empezar a empacar, porque cierran la galería hacia las cuatro de la tarde. A esa hora todos los vendedores deben de salir. Después de su jornada de trabajo, doña Elsa se dirige a Popayán a dejar un pedido de aguacates que varios restaurantes le solicitan y al regresar a casa se prepara para el día siguiente: un día de mercado que se presenta como la gran oportunidad que el destino le ha dado para sobrevivir y sacar adelante a sus hijas.

primi sui motori con e-max.it