La danza cautivando desde los ochenta

GANT: un sueño que danza

 El Grupo Artístico Nuestra Tierra es hoy una de las expresiones culturales de Popayán más destacadas de la región. En este tiempo han cohesionado la danza con diferentes lenguajes musicales y escénicos que reivindican los legados tradicionales.

 Por: Alejandra Zúñiga

 

DanzaTreinta y cinco han sido los años entregados a la realización del sueño de un grupo de estudiantes, trabajadores, profesores y líderes culturales que se reunieron a mediados de la década de los ochenta, con una fuerte motivación por la preservación, divulgación y desarrollo de la danza folclórica caucana y colombiana.

La elección del nombre se hizo de manera conjunta en una de las primeras reuniones frente al Teatro Valencia. “Después de discusiones y votaciones, lo elegimos porque tenía la connotación de que éramos un grupo de creadores que a partir de una realidad, nos nutríamos de ella y la transformábamos a través de la puesta en escena”, recuerda Gustavo Férix Perdomo, fundador y director de esta agrupación.

Sus inicios estuvieron marcados por un fuerte aire de resistencia y rebeldía, que en aquellos tiempos movilizaba a los diferentes sectores sociales del país y el mundo. ”Ese contexto nos llevó a abanderar la lucha por los derechos y la dignidad de los artistas desde la práctica. Además fuimos conscientes de las distintas realidades políticas, que nos inspiraron como jóvenes artistas a expresarnos desde el arte y proponernos como actores fundamentales del cambio y la transformación social”, afirmó el director.

Danza1Aunque hoy su realidad es otra, este grupo de danzarines, músicos y artistas, desde su nacimiento subsistió con el poco o nulo apoyo del Estado. ”En aquellos tiempos no buscábamos el reconocimiento del gobierno, porque precisamente como artistas, lo que buscábamos era generar conciencia social para construir un Estado diferente al que existía”.

Este proyecto colectivo, no solo de los integrantes sino de sus familias, logró sobrellevar las limitaciones económicas y posicionarse como una de las expresiones artísticas más representativas de la región. ”La mayor parte se hizo de manera autofinanciada, con sancochos, rifas, aportes de las comunidades y  organizaciones que nos invitaban”, aclaró Socorro Delgado, exintegrante.

Según algunos de sus primeros integrantes, el objetivo era reconocer las distintas expresiones populares, de la danza y de la música, para lograr mantenerlas, revitalizarlas y ponerlas en convergencia con otras expresiones como el teatro y las artes plásticas.

danza 3Sus esfuerzos se han visto materializados en cada puesta en escena, que lleva consigo un arduo proceso de investigación, apropiación y reinvención de las prácticas tradicionales. Expresiones de cortejo, resistencia, duelo y de creencias, se conjugan en un espectáculo que representa el contexto, la cultura y las historias de las diferentes regiones del país.

Gustavo Férix ha sido un pilar fundamental, pues desde su fundación hasta hoy le ha aportado todos sus esfuerzos y conocimientos para que cada una de las generaciones que han pasado por el grupo, logren siempre enamorarse, apropiarse y alimentar esta iniciativa. Así mismo cada uno de sus integrantes, algunos pasajeros otros permanentes, han contribuido en el fortalecimiento de GANT.

Aura Sánchez, exintegrante, recuerda con nostalgia y gratitud a Nuestra Tierra como su espacio de crianza y formación, donde se crearon lazos de fraternidad y compañerismo. ”En un principio yo iba a ver a mis hermanas bailar, y cuando tuve once años ingresé al grupo. Mi primera presentación fue el chotis con Gustavo Delgado en Timba Cauca”  y afirmó que la maduración artística del grupo lo llevó a presentarse en diversos e importantes lugares.

Después de algunos años de consolidación, el grupo se embarcó en la creación de presentaciones mucho más elaboradas, donde “se integran en los montajes de danza, otros componentes de la cultura tradicional como la narración oral y la cuentería, en especial los relatos, las historias locales, la poesía, el teatro y la danza experimental”, destacó Juan José Delgado, actual integrante del grupo musical.  

Muchos han sido los lugares donde han divulgado de manera original y creativa la riqueza de la música y la danza nacional. Entre sus escenarios más recordados se encuentran: salones comunales, iglesias, parques, centros culturales y comunitarios, huelgas, escuelas, colegios, universidades, en plazas públicas, recuperaciones de tierra y casas de la cultura. “En cada una de las presentaciones hemos dejado todo, convencidos de la labor ejercida desde la danza, que aporta a la conservación de las identidades culturales” aseguraron sus integrantes.

Danza2Sus esfuerzos los han llevado a representar a Colombia en importantes eventos internacionales. “En países como Francia, Cuba, Ecuador y México demostramos la disciplina y constancia con la que construimos cada función. Y a nivel nacional hemos recorrido casi todas las regiones, generando integración con otros grupos de danza del país”, afirmó Férix Perdomo.

A partir del 2005 dieron un importante paso y se arriesgaron a producir y organizar eventos culturales en el departamento del Cauca, gestionados en instituciones públicas y privadas. “Reconocimos que es el Estado quien debe asegurar la preservación de estas expresiones, por eso nos embarcamos en la construcción de proyectos que puedan ser financiados por el Estado pero con el objetivo claro de preservar y potenciar las culturas del país”, destacaron sus actuales integrantes.

Uno de los eventos más destacados es América Danza, un festival que reúne a grupos, escuelas, compañías de danza y ballets folclóricos de Colombia y diferentes países de América. En su programación los grupos comparten con el público sus creaciones musicales y de danza en un circuito por la ciudad de Popayán y varios municipios del Cauca.Este evento los ha llevado a posicionarse internacionalmente como uno de los grupos comprometidos con el diálogo, intercambio y hermanamiento cultural entre colectivos artísticos del continente y el mundo.

Nuestra Tierra continúa en la lucha por el reconocimiento del pueblo como fuente de sabiduría. “Vale la pena seguir extrayendo la sabia de la ancestralidad, los valores y creaciones colectivas de nuestros pueblos, para que nuestras creaciones de llenen de sentido, y el significado de todo lo que hacemos le siga aportando a la transformación de una mejor sociedad”. Pero los sueños y perspectivas de este grupo de danzarines, músicos y artistas van mucho más allá, y por tanto trabajan día a día en la consecución de proyectos y convenios que les permita abrir campo en los escenarios artísticos del mundo, fortaleciendo ante todo las dinámicas locales de formación, integración y difusión existentes. “Vamos a aprovechar el conocimiento, las experiencias y la sabiduría de la gente y conformaremos equipos que gestionen la construcción de una sede principal, que se consolide como centro cultural para el fortalecimiento, formación y promoción de las distintas expresiones culturales y artísticas que tenemos”, concluyó diciendo su director.

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