¿Una sociedad  inclusiva?

Popayán, una ciudad “ciega” para discapacitados

Por: Natalia Zuluaga Castillo
Tercer Semestre - Comunicación Social

El Cauca es uno de los departamentos con más altos índices de personas discapacitadas. Sin embargo su capital, Popayán, no cuenta con las condiciones requeridas para garantizarles el cumplimiento de todos sus derechos.

 

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En el parque Caldas es en  donde más personas en situación de discapacidad se pueden encontrar.

Colombia ha firmado y ratificado la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, lo que implica, proteger, y garantizar una alta calidad de vida a quienes presentan alguna limitación física, intelectual, psicológica o sensorial.

Según el último censo del DANE, Colombia es el segundo país con mayor cantidad de personas en situación de discapacidad en América Latina.  Los departamentos más afectados son Cauca, Nariño, Boyacá y Huila.  En el Cauca por cada 100 habitantes 9,5 presentan algún tipo de discapacidad permanente y Popayán, como capital, se ve muy relacionada con el problema.

En el centro de la ciudad se evidencia la alta tasa de discapacitados. Solo en el Parque Caldas se puede encontrar entre 3 o 4 personas en un día normal, que -pese a eso- cumplen con sus actividades de rutina.

Sin embargo, la situación de la ciudad blanca no es la óptima  para ellos. Así lo creen personas con discapacidad como el docente Hernando Silva, quien es invidente desde hace treinta y ocho años: “Las condiciones no son las mejores, en esto queda mucho por hacer, uno espera que todos los miembros de una sociedad se conviertan en actores activos y propositivos con el fin de mejorar, pues todo tiene que ver con una cultura de la inclusión social, en el momento hay muchas limitaciones, hay necesidad de hacer ajustes en todo tipo de políticas y eso ha hecho falta”.

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Popayán cuenta con ciertas plataformas que benefician a los discapacitados,  como las nuevas iniciativas para una educación inclusiva en  colegios como La Pamba, la implementación del programa JAWS que permite a computadores con el sistema operativo de Microsoft Windows ser accesibles para personas con discapacidad visual, pues convierte el contenido de la pantalla en sonido. Los nuevos andenes con el tamaño indicado para la  buena circulación de una silla de ruedas y con las llamadas “rutas seguras” en alto relieve para optimizar el tránsito de las personas invidentes por la ciudad.  

Pero todos estos avances parecen ser  insuficientes.

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La discapacidad puede ser física,  como en este caso, sensorial, psicológica e intelectual.

La ausencia de campañas de integración social entre la misma comunidad discapacitada y el resto de las personas, la falta de centros deportivos especializados para la recreación y la poca iniciativa de la alcaldía para la realización de estos proyectos, hacen que casos en que los derechos de los ciudadanos con discapacidad se ven vulnerados, ocurran a diario. A las personas con limitaciones, como Hernando Silva, que les gusta practicar actividades deportivas, les resulta imposible ejercitarse libremente, pues actualmente se les niegue la posibilidad, debido a sus diferentes discapacidades, argumentando que practicar un deporte junto a los ciudadanos comunes y corrientes puede representar “Un peligro para los demás”.

La infraestructura de la ciudad y su organización también son asuntos que dejan mucho que desear. Aunque existen espacios que cumplen las reglas de accesibilidad, la mayoría de los edificios públicos y privados presentan deficiencia en el diseño de escaleras, parqueaderos, rampas, y ascensores.  “Hace falta más señalética”, dice Silva, y también manifiesta su preocupación por los riesgos que implica para un discapacitado el establecimiento de los vendedores ambulantes en los andenes, ya que obstaculizan la circulación libre por el espacio, obligando a los demás a transitar por la vía de los automóviles, que en el caso de las personas con limitaciones visuales implica exponer la  vida.

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Todo esto hace de Popayán una ciudad que no está del todo preparada para albergar personas discapacitadas y que ha llevado a la inconformidad de los habitantes con limitaciones.

“Yo no sé qué hacen, el gobierno anuncia que tanta plata para las personas discapacitadas - afirma Florelmiro Paz, ciudadano payanes con una parálisis en sus piernas- y aquí en Popayán hacen una reunión en el Parque Caldas y con un sándwich, una gaseosa, ya.  Ahí envolatan la plata, hasta ahí llegó y no más.”  

Pero las barreras no solo son a nivel estructural y político, sino también social. "Aquí en Popayán la gente es muy antipática con las personas discapacitadas. Ven una persona discapacitada y la ven como si fuera una persona por allá, que estorbara”, afirma Florelmiro, pues la forma de actuar de los habitantes comunes y corrientes de Popayán refleja un rechazo social y un problema de estigmatización en la ciudad.

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Las texturas en la calle son alertas: las líneas seguidas indican movimiento recto; la aparición de los puntos señalan el cambio de entorno o el posible cambio de dirección.

Asegura  Hernando Silva que muy pocas son las personas en Popayán que se acercan a los discapacitados y los tratan de una manera natural. Generalmente “se nota una sensación de pesar  o de lamentación” por parte de los “normales”, a no ser que tengan conocimientos sobre el tema o una experiencia previa tratando discapacitados.

A pesar de eso, Hernando Silva dice entenderlos: “La gente hoy  está más para ser comprendida por nosotros que para que ellos logren niveles de comprensión para nosotros”.

Esta poca inclusión social se ve reflejada en el difícil acceso de las personas discapacitadas al transporte público, a oportunidades de trabajo, y a la comprensión de sus limitaciones. Florelmiro Paz relata lo difícil que puede ser para una persona discapacitada conseguir un trabajo, cuando incluso a los mismos ciudadanos que pueden hacer uso de todas sus habilidades les resulta complicado.

Sin embargo Popayán está en el deber de garantizar a los ciudadanos en situación de discapacidad una igualdad total, pues como declara Hernando Silva: “En el marco de la legislación todos somos iguales aunque seamos diferentes”. 

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