Fusión, tensión estremecedora

El día seis de mayo se presentó la socialización de trabajo de grado ‘Composiciones y arreglos musicales para conjuntos basados en la fusión’, del estudiante Jorge Luis Muñoz. Ritmos del pacífico, circenses, bambuco caucano y distintas propuestas se tomaron el Paraninfo Francisco José de Caldas para mostrar la diversidad cultural de la región caucana.

Texto: Julián Pérez Lizcano

Fotografías: María Camila Trujillo

 

Corre de un lado para otro. Los crespos castaños siguen sus pasos y revolotean con él. Está a punto de presentar a sus hijos, los cuales estallarán en unas pocas horas. Jorge Luis Muñoz, bajista del colectivo experimental La Jacaranda, está a punto de dar su concierto de grado como Licenciado en Música de la Universidad del Cauca en el Paraninfo Francisco José de Caldas, bajo su toque característico: la tensión y la música fusión.

Coristas, tubas, clarinetes, violines y percusiones se reúnen hoy para mostrar la mixtura de las siete composiciones propias y dos arreglos musicales que Jorge Luis Muñoz preparó por más de un año. Abren las puertas y las personas comienzan a llegar y las luces a iluminar el espectáculo. Con un arreglo del lutier payanés Walter Felipe Meneses comienza la velada de “música mágica, tensa, utópica y diversa, lo que es la fusión”, dice el compositor. El bambuco caucano para cuarteto de cuerdas estremece y premedita la explosión sonora entre ritmos típicos y sonidos globales como el ska, el gipsy y la música circense.

“Todo está en escala menor, que es en la que predominan sonidos graves que dan tensión, preocupan, incomodan, deprimen y afectan fuertemente a las personas”, explica Jorge en los intermedios y tras el escenario del Paraninfo. Música de circo, notas muy fuertes y puesta en escena de un centro de rehabilitación mental, hacen parte de la propuesta estética de música de cámara de Jorge Luis Muñoz, una propuesta que puede asemejar los primeros pasos de grandes compositores en la música experimental como Meredith Monk y Björk en el uso de los coros y la polifonía de voces.

“Hay una exigencia emocional que se marca en cada nota producida por los músicos y muestra lo que es esa fusión de ritmos y pasa por el interior del músico”, dice Juan José Delgado, estudiante de Licenciatura en Música e integrante del colectivo experimental La Jacaranda. Personas que abren sus ojos, que se quedan absortos, algunos suspiros y mucha profundidad sonora es lo que se recibe en cada una de las disvariaciones que muestra Jorge Muñoz.

Lo que va quedando del concierto es que la música “es de todos y que tenemos raíces que llevamos siempre en nuestro interior, así que a donde vayamos, ellas estarán con nosotros”, es lo que queda del concierto en el que los espectadores se estremecieron, bailaron al son de la marimba, se revolcaron con ‘La chipiosa’ y aplaudieron, porque la diversidad cultural de los habitantes de Popayán se evidencia una vez más en su música, sus bailes y la amalgama de los sonidos propios y los internacionales.

 
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