El que a hierro mata…

Columna de opinión de Daniel Egas
30 de agosto de 2015

Daniel Egas
Mientras investigaba con fines periodísticos sobre el maltrato animal en Popayán, conocí aspectos que hicieron mella en mí, que me marcaron, y es que la fragilidad que tienen los animales generan una mezcla de ira y frustración al no poder hacer nada que cambie la difícil situación por la que atraviesa Popayán, Colombia e incluso el mundo entero con respecto al tema.
Al escribir esta columna, quiero desahogar todos esos sentimientos encontrados. Empezando por el hecho de pensar en la indiferencia que tenemos como seres humanos, la falta de amor en nuestros corazones y más aún, ese repudio por la vida y el gusto por el sufrimiento de los demás. Y si entre nosotros mismos nos matamos, siendo supuestamente el ser vivo más inteligente sobre la faz de la tierra, ¿qué se puede esperar para los animales? Lastimosamente vivimos en un país azotado por la violencia, donde la muerte se ha convertido en un tema habitual, hemos sido deshumanizados, es como si nos hubieran arrebatado toda capacidad de reflexionar y pensar no solo en nosotros sino también en los demás.

Es difícil ver como en las calles de nuestra ciudad y de todo el país, se siguen viendo perros abandonados, caballos forzados a trabajar y peor aún, animales involucrados en espectáculos repugnantes como las corridas de toros. Me es difícil acatar la idea de ver la tortura y la muerte de un animal como “arte”, ¿cómo se pueden definir las convicciones de personas que ven en el sacrificio de un inocente animal diversión y cultura? ¿Qué pasa en una familia que abandona a un perro o gato dejándolo en un sinfín de rumbos en la calle? ¿A dónde vamos a llegar con tanta maldad e irrespeto por la vida de otros seres?... sinceramente no lo sé, pero de algo estoy seguro… el que a hierro mata a hierro muere.

La desvalorización de la vida es el principal problema, pues aquí ya no hay respeto por nada, no hay coherencia en lo que se piensa, el trato debe ser el mismo para los animales como para el hombre, tiene el mismo valor, pero nos creemos superiores y estoy convencido que esa es la semilla de este problema.

En la Constitución política se encuentran estipulados una serie de derechos fundamentales entre los cuales se encuentra el derecho a la vida, y claramente se dice que ningún ser humano debe ser sometido a actos crueles que atenten contra su vida. Lo mismo debería ser para los animales. Sin embargo en nuestro país la violencia va en aumento y se niega a desaparecer, por ello quiero mencionar al premio Nobel de la Paz,Albert Schweitzer quien dijo, "Cualquiera que esté acostumbrado a menospreciar la vida de cualquier ser viviente, está en peligro de menospreciar también la vida humana". En Colombia, lo expresado por Schweitzer es a la inversa, hemos menospreciado tanto la vida humana que la vida de los animales se ha convertido en algo insignificante.

Probablemente la situación no cambie y a diario sigamos viendo como en las calles los animales sufren, son torturados y humillados por aquellos seres indolentes llamados humanos. Espero que usted, el que está leyendo esto, la próxima vez que vea a un animal abandonado en la calle,  se detenga y le brinde al menos 10 segundos de aprecio.

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