25 de febrero de 2018

La pirámide truncada

La historia detrás del Morro

El morro de Tulcán es el monumento más significativo de los indios pubenenses, los primeros pobladores de Popayán. Muchas historias circulan sobre esta colina que guarda secretos del pasado precolombino.  

Por: Angélica María Guzmán

Fotografía tomada de-valledepopayan.blogspot.jpg

El Morro de Tulcán fue un cementerio precolombino que existió 500 años antes de la llegada de los españoles. Era un templo sagrado donde se adoraban los dioses, el sol, la luna, las estrellas, la lluvia.

En Popayán, cuando se hace referencia a este lugar suele recordarse que al empezar a adecuar la carretera para el primer acueducto quedó a la vista una especie de superposición de ladrillos o adobes que conformaban el terreno, lo cual evidenció una antigua construcción. Por esa razón, en los años cincuenta el arqueólogo Julio Cesar Cubillos realizó las primeras excavaciones. Descubrió que el cerro tiene forma de pirámide, que la parte superior había sido recortada y que fue construida con propósitos religiosos y ceremoniales.

Cubillos encontró catorce tumbas, restos de adultos y de niños sepultados, vestigios arqueológicos que datan de mucho antes de que los españoles pisaran estas tierras, tumbas, ollas de barro, ornamentos.

Muchos años antes de la llegada de los españoles, el Valle de Pubén o Valle de Pubenza, llamado así en homenaje al cacique Pubén, estuvo habitado por los pubenenses. Habrían sido ellos los encargados de construir el Morro de Tulcán y de crear la estructura a punta de adobes y tierra pisada con el único fin de que se pudiera divisar desde cualquier punto el lugar donde habitaban. Esta estructura sería el sitio sagrado de la comunidad y un valioso testimonio arquitectónico ceremonial.

Fotografía tomada de -El Morro de Tulcán-Julio César Cubillos.jpg

“Hace algunos años, estuvimos acompañando a un grupo de arqueólogos y metafísicos a nuestra pirámide y nos dijeron que el  tesoro más grande es el templo magnético, se encuentra ubicado estratégicamente en este sitio y te recarga de energías”, dijo Carlos Eduardo Burbano informador turístico de la Cámara de Comercio del Cauca.

Del campo electromagnético del que muchas personas hablan no se tiene ningún soporte teórico o investigativo que pudiera comprobarlo. "El tema de las energías debe ser interpretado de forma subjetiva porque todo depende de la persona y su disposición”, señala al respecto Diógenes Patiño, arqueólogo y antropólogo de la Universidad del Cauca. Agrega, además, que cada persona posee su propio campo magnético de energía.

La historia del pueblo pubenés

En épocas precolombinas se albergaban por estas tierras los pubenenses. “Fueron encontrados por el español Luis de Daza, mientras Sebastián de Belalcázar sometía a tribus al dominio de los castellanos”, afirma Carlos Vergara Cerón en su libro Los Pubenenses.

En el Valle de Pubén las diversas tribus pertenecientes a esta etnia conservaban su autonomía y su autenticidad. Su industria se sustentaba en los tejidos de algodón que practicaban las mujeres en casa, la cerámica, la fundición de oro y la orfebrería.

Con la llegada de los españoles, la población indígena decayó por el nuevo modelo político, social y económico. Además, la mortandad  causada por las guerras y las enfermedades traídas desde Europa, generaron unos efectos fuertemente destructivos a través de la violenta imposición de la colonia española, la cual trastornó drásticamente el imperio pubenés.

Dos monumentos

A mediados de los años 30 del siglo XX, Popayán cumplió 400 años de su fundación y para ello se organizaron diversos festejos. Cuenta el antropólogo Hernán Torres que el poeta Guillermo Valencia había expresado interés en que se erigieran dos monumentos conmemorativos.

El primero sería la estatua ecuestre  de Sebastián de Belalcázar, encargada al escultor español Victorino Macho. Y el segundo, el monumento al Cacique Pubén, a cargo del escultor colombiano Rómulo Rozo. En el cerro debía ir la estatua del Cacique y en la plazoleta de San Francisco la estatua del colonizador español. No obstante, en la cima del Morro fue ubicada la imagen de Belalcázar, y el monumento del cacique desapareció.

Fotografía tomada de-posmacondolibros.blogspot.jpg

 

En opinión de Carlos Eduardo Burbano, se debería dar honor al cacique porque luchó por estas tierras, por defender este Valle de Pubenza. Considera que fue un error muy grande y además quitaron una parte del morro, por eso es pirámide truncada. Por otra parte afirma que “al cacique le debemos el origen del nombre de nuestra ciudad, el cual surgió en aquella batalla con Sebastián del Belalcázar y su búsqueda de El Dorado”. Según Vergara Cerón, los españoles deformaron la lengua aborigen de los pubenenses y al pronunciar mal se formó el denominativo Popayán.

“Al poner la estatua del conquistador español sobre el morro se generó una reapropiación de la herencia española, despreciando de cierto modo la cultura indígena”, expresó Felipe García Quintero, docente de Comunicación Social de la Universidad del Cauca.

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