24 de abril de 2018

Fútbol sala

Atlético Cauca brilló en su debut

Con triunfo inició el equipo payanés su participación en el torneo de segunda división de Futsal que organiza la Federación Colombiana de Fútbol. En el primero de veintidós encuentros derrotó a la Universidad de Manizales. Para destacar: el apoyo y el entusiasmo del público.

Por Lina Alejandra Palta

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Todo estaba preparado con antelación para el tan anhelado primer encuentro. Como en los mejores debuts, los ánimos de la euforia y las ansias por pisar la cancha no se hacían esperar. El plantel se preparaba psicológicamente como si fuera la oportunidad de sus vidas. El viernes posterior al encuentro se lucían en el entrenamiento con sus mejores jugadas, la técnica les resultaba perfecta.

Una vez terminado el entreno, el profesor reunió a los jugadores para darles las instrucciones finales, una charla que reflejaba en los rostros de los deportistas alegría pero también nostalgia. Todos no jugarían en ese esperado debut, no porque no estuvieran en las optimas condiciones para demostrar su talento, sino porque la nómina se reducía a catorce jugadores.

Siendo las once de la mañana se dieron cita de encuentro en el parque Carantanta, lugar en el que los recogería un bus en el que se daría inicio a la previa del encuentro. Un almuerzo entre risas y bromas fue la primera atención para los jugadores. Luego la sorpresa más especial la encontrarían al entrar al camerino, el que de ahora en adelante será su casa de locales. Fotos de cada uno de los jugadores, uniformes nuevos y el escenario decorado con la temática del club como muestra de agradecimiento con los atletas, pero además una forma de motivarlos antes de salir a la cancha.

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“Tenemos mucha emoción y nostalgia, pero eso es simplemente las ganas de salir a hacer las cosas de la mejor manera, porque para eso nos hemos preparado todo este tiempo. Vamos a dar lo mejor de nosotros, a jugar para nuestro público pero no queriendo ser estrellas, vamos a lograr que todo sea natural, desde su juego colectivo, desde quién define y quién da pase gol. Tenemos que ser humildes, pero unos gladiadores en la cancha”, fueron las palabras de Alberto Castro, técnico de Club Atlético Cauca y uno de sus fundadores.

Una frase grabada en una pared del camerino sería el nuevo lema del equipo: “No sabemos a qué nos enfrentamos, pero es más fácil que sobrevivamos si lo enfrentamos juntos”. El mensaje movió las fibras de quienes nos encontrábamos posterizando ese momento. Hacía parte del ritual darse unos minutos para reflexionar sobre esa oración. Las fotos llevaban plasmados adjetivos que caracterizan a cada jugador: guerrero y gladiador fueron los más resonantes en ese momento. Los rostros de los jugadores solo reflejaban eso, las ganas incalculables de salir a demostrar de lo que estaban hechos, por lo que se habían preparado durante tanto tiempo.

El árbitro dio el pitazo inicial y el balón empezó a rodar en el terreno de juego. Locales y visitantes no cedían espacios que permitieran el error más mínimo. Club Atlético Cauca tuvo que ingeniar pronto un sistema de juego que los llevaría a abrir el marcador, el primer gol del debut con la plaza llena y las tribunas a estallar. El acompañamiento fue bueno por parte de la ciudadanía payanesa y los jugadores supieron retribuirlo haciendo respetar la casa. El juego estuvo reñido, pues los futbolistas de la Universidad de Manizales no le dejaron el camino fácil a los anfitriones, tanto así que los últimos diez minutos del encuentro fueron los más tensionantes y sufridos. Marcador final Atlético Cauca: 4, Universidad de Manizales: 3. La victoria para los de casa.

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“Supimos aprovechar las ventajas que el rival nos dio, tuvimos varias oportunidades de gol y pudimos liquidar el partido, lastimosamente al final se nos apretó un poco el resultado por un penal que a mi parecer no existía, pero el equipo logró sacar a flote el resultado. Yo entré a trabajar en el campo de juego cuando se me dio la oportunidad para aplicar todo lo que veníamos manejando en la semana”, expresó Daniel Yacup, quien se desempeña como cierre en el equipo y quien lleva jugando fútbol desde los ocho años.  

En la tribuna se sentían aires de una barra popular, de esas que se enardecen cuando el rival toca el balón y que gritan a más no poder cuando su amado equipo termina una jugada en gol. El sonido de un bombo y un redoblante fueron suficientes para que el rival sintiera la presión. Familiares y amigos de los jugadores no aguantaron las ganas de bajar a felicitarlos por su excelente presentación. Algunos de ellos se mostraban igual de ansiosos que los futbolistas, incluso ya tenían la camiseta del club sin haber salido a la venta.

El amor y el fervor por un deporte despierta todo tipo de pasiones, pero también la unión, la lealtad y la admiración por quienes se han preparado durante tanto tiempo, una recompensa a los sacrificios. Son veintidós fechas en total, once en casa, de las cuales se espera que la compañía de los propios sea una constante, al igual que la buena participación del club payanés.

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