¿Cómo va la Feria Internacional del Libro de Bogotá?

Por: Julián Pérez y María Camila Trujillo
05 de mayo de 2015

Libros, páginas, portadas, ideas regadas por todas partes. Un portal dimensional se despliega poderosamente ante los visitantes de ágora, de un centro cultural que renace todos los años: la Feria Internacional del Libro de Bogotá. En esta ocasión, Macondo ha sido invitado y tiene su propio espacio para soñar y comprender la cartografía de ese lugar atestado de mariposas garciamarqueanas.No obstante, entre la apabullante cantidad de títulos y ediciones que se han sumergido en todos los estantes de la feria, en este encuentro histórico y del conocimiento sobresalen pequeños puestos que pueden maravillar a más de un personaje encantado con la imagen y los detalles de cada libro, de cada tiquete a un nuevo contexto.

Joyas de la literatura, momentos narrados por grandes personajes, son los que bañan la entrada del pabellón número seis. La editorial española Tusquets trajo a Milán Kundera, Woody Allen, Georges Bataille, Henning Mankell y un batallón inimaginable vestido de portadas vanguardistas, de ilustraciones trazadas con magia y convicción.

Como va la Feria Internacional del Libro de Bogota

Hasta ahí, con embrujos literarios llegan una de las editoriales internacionales más grandes e importantes para aquellos que buscan temas y autores de cultuo, selectos para los intereses de jóvenes y adultos bohemios, un deber-ser de varios amantes de historias particulares.

El arte invade distintos pabellones de la FilBo y hay portadas con réplicas de millones. Es la librería Art Book, distribuidora de la Taschen, editorial alemana que distribuye, produce y edita libros sobre dibujo, pintura, cine y fotografía. En ella se encuentran grandes imágenes, referentes propicios para educarse en arte, en historia, arquitectura, motivaciones para la creación artística y el conocimiento general de cualquier interesado y accidentado de la imaginación y la evocación. ¿Y qué hay para comprar? Esta pregunta es infinita.Las combinaciones existentes de libros y promociones cabe en todas partes, desde la caricatura, el diseño gráficos, los souvenirs, antigüedades y novedades de la literatura, el periodismo, las ciencias exactas, el hombre.

 Por otro lado, se encuentra Tragaluz, casa editorial de Medellín. Esta editorial de diseño trajo una grata sorpresa con sus propuestas de libro objeto, ilustración pensada para un libro y con propósito de lectura.

Poemas de Pessoa viajaron de pabellón en pabellón y aterrizaron ilustrados en el pabellón seis, donde se encuentra Tragaluz, y así nutrieron el espectro de libros de diseño para aquellos que ven a cada libro como una obra de arte. En delantales diseñados por ellos mismos, hay un aire de tranquilidad y creatividad que se desborda en cada publicación de esta editorial antioqueña con diez años de trayectoria.

Hay autores invitados, países invitados, pero sigo considerando que el principal invitado a esta feria es la curiosidad, esa mágica sensación de ver un libro y querer saber de qué trata, qué cuenta, cómo enamora, cómo duele. No obstante, más que todo eso, es sobre qué mundo nos abre un libro, hasta qué parte del inconsciente, de nuestro consciente, él puede llegar y llevarnos.

Es así como entre tanta historia e interés reunido, la Feria Internacional del Libro de Bogotá es un punto en el que convergen libros y títulos que llevan a la guerra, a los amores, consejos e ideologías que seguimos alimentando quienes compramos, leemos y recomendamos tales obras. Entre la curiosidad y la lectura hay una complicidad manifiesta solo cuando la mirada se maravilla ante una historia o una idea que trascienden las páginas de los libros.

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