Se cambian dolores

 
Por: Javier Ortega

Las carpas levantadas inundaron la ciudad como lo hicieron también el polvo y los escombros luego de aquel Jueves Santo. Jamás se vieron tantas.

Tras la devastación, no le quedó otra salida sino reconstruir su casa con aquello que las ruinas habían sacado a la luz del día.

La carpa roja, llena de polvo y agujereada por los malos días, se convirtió en el techo de lo que ahora sería su hogar provisional. La bicicleta en la que ofrecía frijoles sísmicos también hacía parte de la casa. Sin una rueda y a medio pintar, custodiaba el terreno baldío.

Entonces, él intentó cambiar cosas por otras, frijoles por sufrimientos. En una improvisada pared y con tinta roja escribió el objetivo de su casa, el de cambiar dolores.