Adolorida

Por: Verónica Curátola tobar

Quejándose y muy adolorida, palpaba su cuerpo lacerado y lleno de catéteres. Intentaba acomodarse infructuosamente en aquella cama hasta que la oscuridad la indujo al sueño. La realidad, que ahora se mostraba amable y tranquila, fue reactivada por una luz cenital, la misma que le permitió ver junto a ella, otra ella, que quejándose y muy adolorida palpaba su cuerpo lacerado y lleno de catéteres.

Ronnie Q.